Cómo la crisis venezolana empujó a la regulación de precios en Cuba

Sin el petróleo venezolano y con bloqueo del turismo de EEUU, como consecuencia de enviar soldados a resguardar a Maduro, Cuba regula los precios ante el miedo de un nuevo período especial

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Cómo la crisis venezolana empujó a la regulación de precios en Cuba(Flickr)

Las sanciones económicas de la administración Trump agravaron el desabastecimiento de Cuba. Primero porque le quitaron ingresos al mayor proveedor de insumos y combustible de la isla: el régimen de Nicolás Maduro. Además, EE.UU. suprimió el turismo a Cuba, para que sus dólares no financien la represión en Venezuela, que el país caribeño facilita con soldados armados. Para subsanarlo, el régimen subió el salario mínimo. Pero no alcanza.

Pues Trump no solo ordenó el retiro de los cruceros y puso un alto a los vuelos turísticos, también determinó que los exiliados no podrán enviar más de $1.000 dólares cada tres meses. Así que Cuba vio disminuida su principal fuente de ingresos que, luego de la esclavitud de los médicos cubanos, son los dólares de los exiliados.

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Esta situación ya venía en declive a raíz de que entró en vigencia la Ley Helms-Burton que permite a los ciudadanos de EE. UU., entre ellos exiliados cubanos, llevar ante la justicia a las empresas que se enriquecen a expensas de la expropiación de sus bienes por parte del régimen comunista en Cuba.

Ya que el socialismo no fomenta la producción sino la redistribución de la riqueza, Cuba se ha vuelto dependiente. Por décadas fue abastecida por la Unión Soviética. Desde que Venezuela cayó en manos de Hugo Chávez, ocupó ese rol a través del petróleo. Por eso en las calles cubanas crece el temor por la llegada de un nuevo «periodo especial», como sucedió cuando perdieron el dinero de la URSS.

Para apaciguar a la gente, el régimen aumentó los salarios a 1,5 millones de trabajadores del sector estatal, que equivalen al 48 % de los trabajadores estatales. Incluye a trabajadores de la salud pública, educación, cultura y deporte, administración pública, comunales, vivienda y defensa.

De acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, la población laboral de la isla es de 7,1 millones. Entonces el aumento beneficiaría a casi a cerca del 20%.

El sueldo mínimo mensual pasará desde julio a 400 pesos ($16 dólares), mientras que el salario promedio se eleva a 1.067 pesos ($42 dólares).

A escala internacional es bajo. Las agrupaciones sindicales en EE.UU., en ciudades progresistas, piden $15 dólares la hora, apenas lo que un cubano gana al mes con sueldo mínimo.

Ante este precio, el presidente cubano, Miguel Díaz Canel, declaró: «No es el incremento salarial final al que vamos, pero es bastante significativo para las condiciones en las que estamos».

Para que los sueldos vayan acorde a los precios, el Ministerio de Finanzas y Precios decretó la emisión de un listado de precios controlados.

Cabe resaltar que son guerrilleros devenidos militares quienes están a cargo de toda venta minorista en la isla, a través de las corporaciones que controla el MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias). De modo que el régimen paga los sueldos de los empleados para luego comprar los productos que ellos venden. O sea, hay un monopolio total.

La lista de productos controlados cabe en 13 páginas disponibles en el sitio oficial del Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba.

Ahora, el paquete de café más barato cuesta alrededor de 85 centavos de dólar y el más caro cuesta $14.45 pesos convertibles (CUC), que está casi a la par con el dólar. En ambos casos se trata de productos nacionales, pues los cubanos de a pie no tienen acceso a otros.

20 litros de aceite valen $38.40 CUC, es decir, más de dos sueldos mínimos. Mientras que una caja de 22 kilogramos de muslos de pollo superan los $37 CUC, también superior a dos sueldos mínimos y poco menos de un sueldo medio.

Los precios que más se habían disparado antes del control fueron los de la carne de cerdo, porque la de res no es de libre venta. En La Habana, una libra de carne de cerdo (medio kilo) llegó a costar cerca de $70 dólares.

El Nuevo Herald informa que aunque algunos funcionarios como Reynaldo García Zapata, presidente de la Asamblea del Poder Popular en La Habana, anunciaron que los precios habían bajado por la “actuación de las autoridades”,  los precios de la carne seguían siendo los mismos.

Esto refleja cómo los supuestos controles no han podido superar la escasez. Por si fuera poco, la supuesta solución del aumento del salario también ha significado pagar más impuestos. 2,5 % para los que ganen hasta 500 pesos (USD $20) y 5 % para los salarios que superen ese monto.

Para el economista cubano, profesor de la Universidad de Pittsburgh, consultado por la BBC, Carmelo Mesa-Lago, las restricciones de EE. UU. han contribuido para acentuar la crisis económica y la escasez. Plantea que el aumento de los salarios fue un intento de mejorar el poder adquisitivo del trabajador en el sector estatal.

«Creo que se trata de un problema de presión social, porque la gente se queja de que no le alcanza el salario para nada», comenta Mesa-Lago.

Explica el académico que estos aumentos son del salario nominal, esto no se refleja necesariamente en el salario real. Es decir, no influye mayormente sobre el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Para ver su importancia, debemos tener en cuenta con qué se le compara. Si lo hacemos con el año pasado, es relevante, si lo hacemos con el salario que había en Cuba en 1989, con el poder real que tenía entonces, el actual está a la mitad de su valor, ajustado a la inflación», agrega.

Es decir, los tapones que el régimen intenta poner a un barco que se hunde no están surgiendo efecto. Pues lo único que sana una economía es la libertad de los ciudadanos emprender, producir e importar, no el control monopolizado.

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