Uruguay comienza presidencia con misa, ¿pone en riesgo el Estado laico?

“Laicidad no es laicismo, no significa no tener una creencia”, responde el presidente Luis Lacalle Pou

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El presidente de Uruguay llama a no confundir el Estado laico con el laicismo. (EFE)

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, inauguró su mandato con una oración interreligiosa «por la Patria» en la Catedral Metropolitana de Montevideo. El líder del Partido Nacional, tradicionalmente conservador, fue duramente criticado por la oposición al ser parte de un acto religioso junto a su gabinete.

Luego de 101 años de Constitución laica, una dupla presidencial formó parte de una celebración dentro de la Iglesia católica como acto oficial, lo que desató críticas provenientes de la izquierda política por presuntamente haber violado la Carta Magna.

“Laicidad no es laicismo. Es no tener una religión oficial, lo que no significa no tener una creencia”, respondió Lacalle Pou. Explicó que la laicidad no significa no creer, no tolerar o que no sean bienvenidas las religiones. De hecho, la misa, si bien fue católica, contó con la participación de referentes de diversas corrientes del cristianismo y también judíos.

El obispo Daniel Genovesi representó a la Iglesia Anglicana del Uruguay, el pastor Pedro Lapadjian a la Iglesia Evangélica Armenia, el pastor Jerónimo Granados a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y el rabino Daniel Golinsky prometió a los presentes el “compromiso permanente y el aporte responsable y honesto de la comunidad judía uruguaya”.

Por su parte, el anfitrión, el cardenal Daniel Sturla, exclamó: “Recemos por la patria e invoquemos a Dios misericordioso para que bendiga a sus gobernantes”. “Rezamos porque somos hombres y mujeres de esperanza, porque amamos a la patria y deseamos a todos los orientales y a todos los que viven en este suelo lo mejor”, agregó.

Los jinetes Berruti y Mateo Quintero viajaron 351 kilómetros desde Tacuarembó, posan junto a un sacerdote. (Foto autorizada a PanAm Post)

Una parte de la población se sintió particularmente representada por el ascenso de Lacalle Pou: el campo. Tres mil jinetes llegaron a caballo, algunos cabalgaron hasta diez días para llegar hasta Montevideo.

«¡Viva la virgen!», se escuchaba entre los gritos en la asunción presidencial, pues la marcha fue encabezada por la «madre de la Patria», la virgen de los 33 orientales, héroes de Uruguay que se encomendaron a ella previo a la gesta libertaria que resguardó la soberanía de la nación.

«Libertad o muerte» era la consigna de los 33, lema que aparece en las banderas que portaron los jinetes que dieron la bienvenida a Lacalle Pou. Esas tres palabras fueron las que inspiraron el himno nacional:

¡Orientales, la Patria, o la tumba! ¡Libertad, o con gloria morir! Es el voto que el alma pronuncia, ¡y que heroicos sabremos cumplir! De este don sacrosanto la gloria merecimos: ¡tiranos temblad! Libertad en la lid clamaremos, y muriendo, ¡también libertad!

En honor a dicho himno es que el presidente no permitió que los tiranos Nicolás Maduro, Raúl Castro y Daniel Ortega asistieran a su asunción. En Cuba, Venezuela y Nicaragua referentes de la fe católica son abiertamente atacados por su rol en la protección de los perseguidos políticos. De hecho, el obispo auxiliar de Managua está en el Vaticano a resguardo luego de un complot para acabar con su vida, dado su enfrentamiento constante con régimen socialista de Ortega.

En Cuba también aplica a otras denominaciones cristianas. Van a prisión por algo tan básico como educar a los hijos en casa, algo prohibido en un sistema donde el Estado tiene el monopolio de la educación.

Por eso y más el presidente Lacalle Pou rechaza la presencia de dichos mandatarios y dio el ejemplo opuesto a su forma de gobernanza, asistió a la oración interreligiosa y profesó el respeto a la libertad de culto de todos.

El último mandatario que participó de una oración por la patria en Uruguay fue su padre, Alberto Lacalle Herrera, cuando asumió la Presidencia en 1990.

Los lazos entre el cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, y la familia Lacalle son profundos. Casó al presidente Lacalle Pou con su esposa, la ahora primera dama, Lorena Ponce de León, y bautizó a los tres hijos de la pareja, los mellizos Violeta y Luis y al menor Manuel.

Eso estremece a la izquierda política de Uruguay, pero para la parte profunda del país, el campo, es esperanzador.

Lo cierto es que en términos estrictos, la oración interreligiosa no fue una misa propiamente dicha, sino un acto de unidad y de respeto por la libertad de culto. Y eso no atenta contra la laicidad, que advierte el mandatario no debe confundirse con el laicismo.

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