Chile: senadores presentan ley para expropiar jubilaciones

"Es una expropiación, sería bueno que lo dijeran con todas sus letras", exclamó el ministro de economía en rechazo

Chile: senadores presentan ley para expropiar jubilaciones (Archivo)

Chile es el país que mejor ha controlado la pandemia de coronavirus en Sudamérica, sin sacrificar su economía. En medio de esta relativa paz, la izquierda política intenta realizar cambios estructurales que alterarán no solo el presente sino el futuro de los chilenos, mediante la expropiación de las pensiones jubilatorias.

La nación sudamericana ha enfrentado una ola de destrucción desde octubre del 2019 que pide un «cambio de sistema» para terminar con la privatización y a cambio poner cada ámbito de la vida en manos del Estado. Los incendios y saqueos contra locales comerciales y fábricas produjeron el despido de más de 376 000 personas en los primeros tres meses.

Es decir, los activistas que supuestamente exigían achicar la «desigualdad» y abogar por los trabajadores, aumentaron la pobreza en Chile y causaron la peor tasa de desempleo en los últimos 10 años.

El co-fundador del reconocido centro de estudio liberal Ciudadano Austral, Andrés Barrientos,  explicó para PanAmPost que el estallido social desatado en octubre del 2019 es una «guerra subversiva», cuya siguiente batalla es expropiar mediante el Estado las pensiones de los trabajadores.

¿Cuál es el impacto económico y social de la medida propuesta?

En primer lugar, hay que poner esta medida en contexto, si bien es una medida inconstitucional no deja de ser significativa en su carga práctica ideológico/doctrinaria, que devela parte de las tácticas sobre cómo está operando la izquierda chilena para la degradación institucional del país. Las críticas acéfalas al sistema de capitalización individual se basan, en que esta es la “madre de todas las batallas”, como denominó su creador, José Piñera.

Y así se ha denominado, porque la economía social de mercado de nuestro país tiene el sistema de capitalización como uno de sus pilares fundantes, el cual por lo demás es el corazón del mercado de capitales de Chile, que supera los USD $ 218 000 millones y representa más del 77 % del PIB. Su confiscación, por parte de los políticos, sería la fiesta de la irresponsabilidad que terminaría sepultando el Chile libre que conocimos hasta el 17 de octubre de 2019.

Todo mecanismo/sistema es perfectible, pero eso no está dentro del esquema de la izquierda local. Es por ello que ellos intentarán mantener este debate abierto, para correr los límites de lo posible, y en un futuro cercano —espero que no— terminen robando los fondos de los trabajadores de nuestro país.

En vista que el plebiscito se postergó por la pandemia, ¿esta medida busca generar cambios estructurales mientras tanto, por qué ahora?

Si bien el plebiscito constitucional, instalado por la violencia insurreccional y acción coordinada de medios de prensa alineados discursivamente con la izquierda institucional y extraparlamentaria chilena, se ha postergado por circunstancias extraordinarias del virus de Wuhan, el proceso político hegemónico instalado por la izquierda chilena y acelerado desde el 18 de octubre de 2019 no ha cesado. Una demostración de ello, son las propuestas, “para quebrar Chile”, que han presentado el Frente Amplio y el Partido Comunista que endeudarían aún más nuestro país a niveles históricos. La delincuencia no ha disminuido, focos de terrorismo en la Araucanía continúan y manifestaciones por otros medios no tradicionales menos han cesado.

Por otro lado, la izquierda es hábil para aprovechar inclusive los escenarios de excepcionalidad para instalar nuevas figuras políticas como lo ha sido la presidenta del Colegio Médico, y así también llama la atención que ha habido distintas amenazas no sólo de la izquierda institucional, sino también por parte de colectivos y grupos insurreccionales quienes llaman a un más profundo “estallido social”.

Chile es el país con mejores resultados frente a la COVID-19, ¿Crees que repercuta favorablemente sobre la percepción general del sistema?

La respuesta oportuna de Chile ha logrado que el gobierno aumente significativamente sus niveles de aprobación. Desde el punto de vista tecno-político Chile ha demostrado ser un país serio en manejo de emergencias, la calidad de su ingeniería sismo resistente ante los terremotos de 1985, 2010, y así podríamos enumerar una serie de servicios que nos dejan en la vanguardia a nivel regional.

Sin embargo, el problema no se encuentra en los mecanismos técnicos, sino en la discursividad para hacer frente y contra respuesta a una revolución en curso que viene deteriorando las tradiciones, la libertad y lo más rico de nuestra identidad nacional. Ante eso, ni el mejor sistema de salud puede hacer frente a una discusión de alcance meta político. Los desafíos en el corto-plazo están sobre nosotros, y salir airosos de ello será una hazaña del cual aún es incierta.

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