Feministas impiden que mujeres de derecha trabajen en política

Las mujeres de derecha en liderazgos políticos promueven la cultura del mérito, rompen el relato victimista del feminismo, quiebran la industria de cuotas y dependencia estatal

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Feministas de izquierda. (Flickr)

En teoría, el feminismo luchó por el «derecho a trabajar de la mujer» y su participación política. En la práctica, son las organizaciones feministas las primeras en boicotear el acceso laboral de las mujeres, sobre todo en política, si estas no se adhieren a la izquierda.

«El día en que se entienda que la causa de las mujeres no tiene color político, es de todas y para todas, podremos avanzar», anunció la exministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile, Macarena Santelices tras renunciar a su cargo.

Fueron agrupaciones feministas las que presionaron su salida desde el día de su nombramiento. Pues mientras ellas alentaron a la insurrección que ha saqueado, incendiado y dejado sin empleo alrededor de medio millón de chilenos desde octubre del 2019, Santelices llamó delincuentes a quienes causaron los destrozos y pidió mano dura, mientras defendió al capitalismo, que sacó a Chile de la pobreza y lo volvió el país más próspero de la región.

La exministra, quien fue alcaldesa de Olmú por siete años, es sobrina nieta de Augusto Pinochet. Fue duramente criticada por decir «No podemos desconocer lo bueno del régimen militar». En dicha frase reconoce la existencia de atropellos en el gobierno militar, sin embargo afirma lo expresado en las urnas por el 44 % de los chilenos que votaron a favor de la permanencia de Pinochet en el poder.

Si bien señaló el mérito de las mujeres al protestar pacíficamente y exigir mejores condiciones de vida e igualdad ante la ley, distingue el sexo femenino de la ideología feminista, sentenciando que estas «buscan el caos, la destrucción y la descalificación».

Mediante el «hasthtag» #NoTenemosMinistra agrupaciones feministas lograron deslegitimar a la ahora exministra Santelices, lo mismo que pretenden ahora con la ministra de trabajo. María José Zaldívar enfrenta la peor crisis laboral en décadas, como consecuencia de la devastación y paralización provocada por la insurgencia.

En lugar de mostrar «sororidad», agrupaciones feministas emprendieron campañas contra la ministra. No le bastó declarar «No soy una persona de derecha» en entrevista. Trabaja para un gobierno elegido como tal, pero que en la práctica ha cedido a los pedidos de la oposición e incluso de la insurgencia.

PanAm Post se comunicó con una de las coidearias de partido de la ahora exministra de la mujer, la vicepresidenta Nacional de las Nuevas Generaciones de la Unión Demócrata Independiente (UDI) —partido histórico de derecha—, Katherine Montealegre, quien afirma que el feminismo teme que mujeres de derecha asuman liderazgos en política, pues estas promueven la cultura del mérito, no de cuotas, mucho menos dependencia estatal.

¿Es válido decir que el feminismo teme a las mujeres de derecha? Si es así, ¿por qué?

El feminismo de izquierda ha dejado claro que el liderazgo de las mujeres de derecha y el avance de nuestras ideas les atemoriza. Claro ejemplo de ello es el constante sabotaje a las mujeres líderes de derecha. Desde ministras, diputadas, senadoras hasta estudiantes universitarias que defienden las ideas de la vida, la libertad y la propiedad como los pilares para el Chile que queremos, han sido burladas y acosadas por el feminismo hegemónico. Les atemoriza que de pronto sea manifiesto que el sistema de libertad económica es el que ha dado más progreso y bienestar a mujeres y hombres en el mundo entero. Les atemoriza que nuestras voces puedan abogar por la vida de todo ser humano sin distinción, incluso de aquellos que están por nacer y finalmente, les atemoriza que existan mujeres con plena libertad de pensar distinto a sus consignas colectivistas y totalitarias.

¿Qué mensaje transmite a las mujeres de derecha la renuncia de Macarena Santelices?

Es un mensaje claro, el proceso subversivo que llevan adelante las negativas líderes feministas no descansa.
Macarena asumió un desafío bastante complejo en plena crisis sanitaria en Chile y bajo un proceso insurreccional que no da tregua y que busca subvertirlo todo. No llevaba siquiera 24 horas en el cargo, y sus peores enemigas fueron los movimientos feministas, quienes hipócritamente pretenden erigirse la defensa de la mujer. Estos movimientos son parte de los grupos que se han propuesto promover un constante proceso de insubordinación y -en su caso particular- no descansar hasta boicotear a cada mujer que no defienda sus consignas.

Desde tu experiencia, ¿estas agrupaciones han sido parte de la desestabilización en Chile (acorde dijo la exministra)? 

No tengo la menor duda. Los performance feministas y de disidencias sexuales cargadas de ánimos insurrectos que han tenido cabida en Chile sin descanso desde el 18 de octubre a la fecha, son explícitas. La coordinadora del 8M ha estado detrás de innumerables llamados a subvertirlo todo, a no parar en el “proceso de insubordinación” para no volver a la llamada “normalidad neoliberal”. Destruir todo atisbo de institucionalidad, como se ejemplifica en el sabotaje constante a las dos últimas exministras (Isabel Plá y Macarena Santelices), y a la actual ministra (Mónica Zalaquett) con los constantes llamados a desconocer su autoridad y hacerles más difícil el trabajo en beneficio de millones de mujeres chilenas.

El feminismo hegemónico alega que fue por su ideología que las mujeres tienen “derecho a trabajar”, ¿los hechos condicen con lo dicho?

Hoy la mujer tiene mayor empleabilidad, mayor libertad, mayor acceso a la educación y a liderar espacios públicos y privados gracias al sistema que ellas llaman despectivamente “neoliberal” (por ser, según ellas, la causa de la violencia patriarcal) y que en Chile disminuyó la pobreza de un 50 a un 7,8 % en los últimos 40 años, y que hubiera seguido disminuyendo, sino fuera por la destrucción masiva que desde octubre de 2019 agitó la izquierda insurreccional destruyendo miles de comercios y empleos.

¿Qué mensaje darías a las feministas respecto a la presencia femenina en la derecha y cuál a las mujeres de derecha respecto a las amenazas de sus supuestos defensoras?

No nos amedrenta el modo violento y obstruccionista con que pretenden hacernos frente el feminismo hegemónico. Cada día son más las mujeres que se restan del proceso subversivo que llevan adelante y que se niegan a ser parte de un movimiento profundamente discriminador, sesgado y absolutamente desconectado de los problemas reales que viven a diario millones de mujeres chilenas, que ha dejado de manifiesto su único objetivo de avanzar en una grotesca agenda ideológica.

Las amenazas que recibimos a diario de parte de estos colectivos debe ser siempre un aliciente de que estamos defendiendo las ideas correctas y que no debemos nunca doblegar nuestros ideales por el bien de Chile y de su gente.

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