Las falacias del discurso antiliberal de la directora del FMI en Argentina

Christine Lagarde se encuentra en Argentina, donde hizo gala de un discurso políticamente correcto, con clásicos clichés de la izquierda.

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El presidente argentino recibió a la funcionaria del FMI en la quinta presidencial de Olivos. (Twitter)

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, se encuentra en Argentina por la cumbre ministerial del G20 y brindó una entrevista al diario español El País, donde resaltó el supuesto nuevo perfil de la institución: la preocupación por la desigualdad como un problema a resolver.

La economista francesa comentó que en su llegada al país percibió “simpatía y curiosidad” por su trabajo, pero que en ningún momento le hicieron sentir “animadversión” hacia su persona.

“Me hicieron preguntas sobre el pasado, que fue muy difícil para este país, pero también veo decisión como país para ser miembro de la comunidad internacional, para abrirse”, comentó en su entrevista con el medio español.

Con relación a la nueva imagen que busca dar el FMI, que parece el resultado de un análisis pobre de un “focus group” para un programa de televentas, Lagarde manifestó:

“Ahora estamos más atentos a la gente, a la protección social, miramos todos los aspectos de la economía, tratamos de medir el nivel de protección que necesita la gente al mismo tiempo que medimos cómo reducir el gasto o aumentar los ingresos. Somos una institución diferente”.

Como si esta consigna “buenista” de ONG de izquierda no fuera suficiente, la funcionaria dijo que “Macri es liberal, pero está enfocado a reducir la pobreza”. También revindicó las políticas latinoamericanas que lograron “reducir la desigualdad” (como si fuera sinónimo de pobreza).

El liberalismo y la pobreza

Más allá del debate sobre si “Macri es liberal” o si su Gobierno está llevando adelante políticas liberales, cabe hacer un alto para analizar el discurso de la burócrata francesa es en el “pero”. Según Lagarde, el presidente argentino “es” liberal, pero a pesar de eso, está interesado en reducir el problema de los que menos tienen. La elección del pero a la hora de armar la oración no es casual. Su intención fue destacar que “a pesar” de la perspectiva liberal, existe la intención de preocuparse por los pobres. Sino hubiese utilizado un “y” en lugar de un “pero” diciendo “Macri es liberal y está enfocado a reducir la pobreza”.

En un contexto donde el discurso de izquierda es el predominante, estas tímidas declaraciones no hacen más que fomentar la idea de que el liberalismo es antagónico a los intereses de los que menos tienen, sin embargo, esto no es así.

La lucha compleja de las ideas liberales se da es en el discurso, ya que estas se relacionan con el fenómeno que se presenta cuando se deja producir a la sociedad sin trabas ni barreras. Mucho más fácil de aceptar y asimilar es el rol del político redistribucionista, que tiene una cara y un nombre, y se muestra como el articulador de las políticas supuestamente virtuosas.

A pesar de que un sistema sea más complejo de entender que el otro, los resultados de ambas ideas están a la vista: a mayor libertad, más prosperidad.

La falacia de la desigualdad como problema

El supuesto problema de la desigualdad está vigente en cada manifestación de la nueva etapa del FMI, que busca, mediante un discurso políticamente correcto, “lavarse la cara”. Pero lo cierto es que, a pesar de lo que dicen desde la izquierda… y del FMI, la desigualdad no es un problema, sino una situación inherente a la realidad incuestionable de que los seres humanos somos diferentes y tenemos distintas inquietudes.

Claro que para muchas personas la idea de la desigualdad está asociada completamente a la pobreza extrema, lo que definitivamente sí es un serio problema. Pero no dedicarse a dar luz sobre este asunto es, por acción o por omisión, contribuir a la continuidad de la falacia en cuestión.

Como destaca en sus cursos el profesor Martín Krause, los gráficos que suelen mostrar la desigualdad pueden estar escondiendo cuestiones más importantes. El caso que Krause suele compartir con sus alumnos es el de su familia comparada a la de Bill Gates. En el gráfico de Krause (padre) y Gates (padre) vemos como existe una desigualdad inherente a la de un trabajador argentino en comparación a uno norteamericano. Pero al pasar al gráfico siguiente, donde se compara a Martín con Bill, es decir, a los hijos, vemos como el “problema” de la desigualdad se ha disparado. A pesar de lo que mostraría este gráfico aislado, la única comparación importante aquí es la de Krause padre e hijo, donde Martín ha logrado multiplicar los ingresos de su progenitor, a pesar de supuestamente verse perjudicado en un gráfico capcioso.

El problema de la pobreza requiere una solución concreta, que es la creación de riqueza, mientras que el de la desigualdad estaría requiriendo una solución mediante redistribución, que al fin y al cabo, hace a todos más pobres.

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