La inocencia del misticismo kirchnerista

Otra vez, la actriz Nancy Dupláa apeló a las características mágicas de la expresidente.

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La actriz Nancy Dupláa y la defensa de Milagro Sala. Otro denominador común inexplicable de todos los referentes kirchneristas. (Twitter)

Mientras transcurren los meses y la difícil situación económica argentina no mejora, los referentes kirchneristas de a poco salen a mostrar la cara. Durante los primeros años de gobierno de Cambiemos, la crítica de muchos de los seguidores de la expresidente había sido medida. No porque avalen la gestión de Mauricio Macri, sino porque tenía muy poco fundamento conectar las penurias nacionales con el gobierno recién asumido.

Entre 2016 y 2017 solamente los kirchneristas fanáticos al nivel de Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo o el actor Raúl Rizzo se animaron a responsabilizar de todo lo malo a las nuevas autoridades, claro, sin mucha representación. Nancy Dupláa pertenece a otra camada de referentes K: los que defendieron siempre a capa y espada a Néstor y Cristina, pero de forma algo más civilizada. Sin insultos ni situaciones de violencia, pero si de forma explícita.

Ahora, a tres años de Cambiemos en el poder, la famosa actriz sugirió que los problemas que sufren los argentinos son responsabilidad del actual gobierno y que solamente una persona puede arreglar todo. Casi por arte de magia.

Con relación a Cristina Fernández de Kirchner, Dupláa manifestó esta tarde: “Sé que es la única que nos puede sacar de todo esto”.

En varias apariciones recientes en los medios, la referente K del mundo artístico hizo reiteradas referencias al desempleo, a la situación de pobreza, a la difícil situación de la clase media y, sin nombrarlo, responsabilizó al gobierno actual. “Antes la gente tenía su dinero en el bolsillo y se podía ir de vacaciones. Ahora todo es más complicado”. En clara alusión a los años del kirchnerismo y a la difícil situación que, en su opinión, trajo consigo Cambiemos.

Más allá de la opinión política que puede tener Dupláa del gobierno actual y su predecesor, la mera idea de que una única persona puede cambiar las cosas es tan infantil como peligrosa. Los países cambian de rumbo por ideas, proyectos y por equipos que ponen los planes en marcha. El personalismo barato al que hace referencia la actriz,  al decir  que solo ella “nos puede sacar de todo esto”, además de ser equivocado devalúa el debate político.

Ante estas afirmaciones de referentes del ambiente artístico, muchos analistas (de ambos lados de la grieta) advierten que las opiniones políticas deberían estar limitadas a los especialistas. De la misma manera que hoy muchos señalaron con este argumento a Nancy Dupláa, los opinólogos del programa ultrakirchnerista 678 arremetían contra Alfredo Casero por su condición de actor. Para ellos, eso desautorizaba sus opiniones en contra del gobierno de entonces. Esto es un pensamiento autoritario y sin fundamentos para el que lo manifieste, sea quien sea e independientemente de su afiliación política.

Independientemente del oficio, todos tienen derecho a manifestarse políticamente y es sano que lo hagan. Pero de ahí a que el contenido de las manifestaciones sea serio hay un largo trecho. La idea de que solamente Cristina Kirchner puede hacer que todo esté bien ignora los contextos y los procesos. Dupláa, al igual que muchos defensores del kirchnerismo, ven la situación económica como si fueran fotos independientes, sin percibir que se trata solo de una pequeña parte de una película más grande.

El modelo económico del kirchnerismo fue de una total descapitalización y mientras duró dilapidó los recursos en una fiesta populista. Pero este modelo es insustentable. Llega un momento donde cada billete impreso para palear el déficit se traduce en una mayor inflación y donde el peso del Estado como empleador de personas es cada vez más insoportable.

Un error similar ocurre en Venezuela, donde mucha gente que hoy critica a Nicolás Maduro manifiesta que Hugo Chávez era mejor. Esto es una falacia. Los resultados populistas generan un daño cada vez mayor, independientemente del personaje que esté al mando.

Si Cristina Fernández de Kirchner tiene una nueva oportunidad de estar al mando del Poder Ejecutivo en Argentina, de aplicar el modelo que impuso en sus dos presidencias, el resultado sería trágico. Su presencia no podría por arte de magia devolver al país a la situación en que estaba en 2011. Las políticas que aplicó desde entonces fueron el diseño perfecto para llegar a la situación que atraviesa el país hoy. Aunque suene incomprensible para los defensores del modelo “nacional y popular”, el peor error de Mauricio Macri hasta el momento fue emparchar las políticas que le dejó el gobierno anterior en vez de cambiar radicalmente el rumbo.

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