Venezuela: pese a arbitrariedades de la dictadura, el diálogo sigue en República Dominicana

El partido de Julio Borges, Primero Justicia, fue inhabilitado. Sin embargo, el político continúa insistiendo en reuniones condenadas al fracaso

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A pesar de los recientes crímenes de la dictadura, todavía se sigue insistiendo en mantener un teatro que jamás trascenderá. (Twitter)

El diálogo sigue en República Dominicana. Sí. No es mentira. A pesar de los recientes crímenes del régimen chavista, convertidos todos en un tajante puntapié a la mesa, la presunta oposición venezolana insiste en mantener las interminables reuniones con los representantes de la dictadura de Nicolás Maduro.

Hoy, seis de febrero, se celebra el sexto encuentro de esta nueva ronda de diálogo. En el último parecía que se trataba de un retorno a la realidad. Ese 31 de enero no hubo acuerdo. Fue, aparentemente, el fin. Pero no. El diálogo sigue.

Desde ese 31 de enero, dos eventos han empañado la coyuntura política. Ambos constituyen, sin duda alguna, un puñal a los «dialogantes» de la presunta oposición.

El dos de febrero de este año la dictadura chavista secuestró, en horas de la madrugada, al histórico dirigente, intelectual y abogado, Enrique Aristeguieta Gramcko, de ochenta y cuatro años.

Su secuestro es inaceptable desde cualquier ángulo que se le mire. No solo es uno de los símbolos más sólidos de la lucha contra el autoritarismo en Venezuela (es el último sobreviviente de la Junta Patriótica que derrocó al dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958), sino que se trata de un anciano, inofensivo, que no debería padecer jamás la represión de los criminales.

Al final Aristeguieta fue liberado luego de más de diecinueve horas. La presión interna e internacional fue amplia. El mundo se pronunció, indignado, frente al secuestro. Pero, pese a que se le otorgó una libertad que jamás debieron haberle quitado, el delito demuestra que el régimen no está dispuesto a rectificar. Es una exposición más del verdadero carácter criminal de una tiranía que, aunque se reúna con algunos factores de la presunta oposición, entre vinos y tequeños, jamás soltará el poder con facilidad.

Ese mismo dos de febrero, otro delito se alzó: la dictadura de Maduro, a pesar de que la fuerza política Primero Justicia había decidido bajar la cabeza y someterse al ilegal proceso de validación de partidos, decidió ilegalizarla.

En horas de la noche se difundió la noticia de que el Consejo Nacional Electoral acordó impedir a Primero Justicia continuar con la validación del partido. Es la cuarta fuerza política que se suprime, en menos de dos meses: se une a Voluntad Popular, Puente y a la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática.

El primer delito es un ejemplo de la voluntad de la tiranía; y el segundo, una demostración de cómo se puede humillar a una fuerza política, a pesar de que esté dispuesta a bajar la cabeza.

Ambas faltas suman elementos al argumento de que no se puede participar en elecciones bajo las condiciones actuales. Condiciones que empeoran con los días. Ahora solo a unos pocos partidos se les permitirá participar en elecciones (Acción Democrática, Avanzada Progresista, Un Nuevo Tiempo). Todos, desprestigiados, antipáticos y acusados de colaboracionistas.

Primero Justicia es la fuerza política de Julio Borges, y también milita Henrique Capriles Radonski. Es uno de los partidos más importantes del país y su jefe representa a la “oposición” en los encuentros con el régimen en República Dominicana.

Borges, en otro intento de justificar su participación en el inerte diálogo, ventiló un barbaridad.

“No debe haber relación entre ilegalización de Primero Justicia y el diálogo”, dijo. Para Borges, no debe tener relación “porque ese es un proceso que va en paralelo”.

Bueno, a pesar de que le inhabilitaron su partido. A pesar de que el régimen secuestró a un anciano de ochenta y cuatro años que representa la época democrática del país. A pesar también de las otras anulaciones de partidos; de La masacre de El Junquito; de los muertos por falta de diálisis y medicamentos. A pesar de que en Venezuela impera una dantesca e inaceptable crisis humanitaria; el diálogo, aquella pantomima que jamás trascenderá, se pretende mantener intacto.

Nuevamente se reúnen en República Dominicana (una isla que es claramente parcial a favor de la dictadura). No se sabe si se firmará un acuerdo escueto; o si se acordará otra fecha para continuar con el teatro.

Para ayer, cinco de febrero, estaba pautada una reunión. No se llevó a cabo y se abrió la posibilidad de que por fin los dialogantes entendieron. No. Hoy la Mesa de la Unidad Democrática confirmó su asistencia: “La MUD informa al país que asistirá a República Dominicana a reiterar las cuatro exigencias que hemos hecho desde el inicio de este proceso: elecciones libres, canal humanitario, rescate de competencias de la Asamblea Nacional y la liberación de todos los presos políticos”.

 

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