“Jamás se habían dado circunstancias tan favorables para salir de la narcotiranía”

La oposición atraviesa un momento particular; también la dictadura. Es una oportunidad única y parece haber solo un obstáculo

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Nikky Haley, embajadora de EEUU en la ONU; Diego Arria; el secretario Almagro y el alto comisionado de DDHH de la ONU, Zeid. (Archivo)

La oposición venezolana está atravesando un momento, pues, «particular». Como suele serlo; pero ahora hay detalles que lo invitan a uno a prestar más atención.

Está, por un lado, la Mesa de la Unidad Democrática. Esa plataforma electoral y coalición de partidos que ya no se sabe qué representa ni quiénes la integran bien. Agónica; pero ahí sigue.

Descuella que esa misma coalición, luego de un comportamiento errático y sospechoso, se haya aparentemente mantenido firme en República Dominicana y, luego, haya decidido ceder al discurso racional que, desde hace meses, propone no ser cómplice de la tiranía en sus falsos procesos electorales.

Obedeciendo a esa nueva muestra de lucidez, cuando el (ex)chavista Henri Falcón optó por exhibirse como una figurilla del régimen y decidió —contrariando a la sociedad, la MUD, a la novel alianza Soy Venezuela y a la comunidad internacional— participar en el delito presidencial, la coalición decadente de partidos inmediatamente marcó distancia y lo condenó. Apropiada respuesta, sin duda.

Pero no se puede recomendar que este aparente acercamiento a la racionalidad, entusiasme. Si algo queda en la Mesa de la Unidad Democrática, son los factores que despiertan escepticismo. Al final es una coalición de cuatro partidos que deciden por el resto. Y esas plataformas políticas son Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, el partido de Manuel Rosales—estas últimas dos, las que generan, y con razón, mayor rechazo—.

Y aunque hayan algunos embobados desde ya; otros, en cambio, saben bien qué es esa coalición y proponen mantenerse muy alerta ante alguna posible capitulación. Como dijo el analista político y columnista Eduardo Flóres a Vanesa Vallejo en su último Podcast del PanAm Post, es posible que pronto se verá a algún miembro de la MUD, con más peso que Falcón, complaciendo a la tiranía.

Existe la preocupación. Justo ayer, primero de marzo, la dictadura anunció la posposición del fraude presidencial para finales de mayo. Es otro intento, desesperado, porque alguien, quién sea, pero que goce de mayor legitimidad que Falcón, participe en el delito electoral. Saben lo que puede pasar si van solo a unos comicios que no son tal. Ahora ofrecen más. Se habla de observación internacional, entre otras cosas. En fin, existe la preocupación de que salga algún presunto opositor, impaciente, a satisfacer a Maduro.

La alianza Soy Venezuela, cada vez más sólida, es otra que se mantiene escéptica ante la presunta muestra de lucidez de la MUD. No perdona. En medio de este apropiado viraje a maniobras más acertadas, le señala sus «imperdonables errores».

El 27 de febrero la Mesa de la Unidad publicó un comunicado con sus exigencias para “que haya una elección libre en Venezuela”. El texto fue destruido por otro comunicado, pero de Soy Venezuela, que apropiadamente condena que la coalición de partidos, además de que no menciona la existencia de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, mantiene una posición extremadamente timorata e inaceptable ante lo que, según Soy Venezuela, es una “narcotiranía”.

El comunicado de la MUD es este:

Y el de Soy Venezuela, este:

Georg Eickhoff es un increíble analista política. Alemán, casado con una venezolana, que ahora vive en México después de padecer el chavismo por varios años. No forma parte de Soy Venezuela. Nada que ver. Pero coincide con la alianza: “Terrible documento de la MUD sobre condiciones electorales. Reconoce la tiranía de la ANC [Asamblea Nacional Constituyente] al no exigir el cese de la ANC antes de ir a elecciones. La MUD es irremediablemente parte de la tiranía”.

“La MUD es el único obstáculo que impide la salida de Maduro”

Por la desorientación y para tener una opinión sustancial, hablé con Diego Arria, exembajador, expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, diplomático y hombre internacional. Su destacada trayectoria, experiencia y reconocimiento en el mundo convierte su voz en un aporte calificado. Pero además, hoy es parte imprescindible del debate: es uno de los líderes principales de la alianza Soy Venezuela. Arria es crítico de la MUD; y su visión no es tan optimista como la de Georg Eickhoff, quien asegura en un brillante artículo que afortunadamente “la Mesa de la Unidad Democrática estorba cada vez menos en el camino de la liberación de Venezuela”.

Arria reconoce que la coalición electoral ha tenido un “cierto viraje”. “Está la reacción de la comunidad, la opinión pública, nacional e internacional, contra las elecciones; todo ha sido tan fuerte que ha minado la credibilidad y confianza que pudiese quedar en la MUD; eso los está forzando a tratar de acomodarse”, dice el diplomático.

“Hay que estar muy cautelosos. Acaban de dar un plazo de un mes; y es con el objetivo de atraer a algunos para que participen en el proceso. No buscan solo ganar tiempo, necesitan que le sigan el juego”.

Insiste: se debe estar alerta; no obstante, sugiere que dentro de la Mesa de la Unidad Democrática debe existir algún residuo de reserva de moral. Algo. Porque, si bien lo de República Dominicana lo pinta como una derrota de la oposición venezolana —”El régimen le tomó la temperatura a cada uno de los dirigentes, los desnudó; en una confrontación eso es un arma poderosísima”—, sabe bien que hubo quienes dentro de la coalición de partidos se mantuvieron firmes para no firmar el acuerdo que impuso el régimen —a pesar de que algunos factores de la MUD sí se inclinaban a firmar la capitulación—.

“Yo creo que en la medida en que la MUD siga dirigiéndose al régimen de esa manera tan respetuosa, con eufemismos, es una vergüenza y no se podrá avanzar. Han confundido la diplomacia con la entrega. Con ese último comunicado que publicaron lo que están demostrando es que quieren que les abran la puerta, que los dejen entrar, que les permitan ser parte del sistema”, espeta Diego Arria.

El expresidente del Consejo de Seguridad y hombre cuyo apellido titula un importante mecanismo de resolución de conflictos en las Naciones Unidas, se mantiene, en parte, esperanzado. Afirma que la oportunidad que tienen hoy los venezolanos es única. Sin precedentes.

“Creo que estamos en un proceso muy fluido. Los acontecimientos se han venido dando y de forma acelerada. Creo que nunca se habían dado circunstancias tan favorables como hoy, que nos pudiesen permitir la salida de la narcotiranía”, dice; y luego, explica: “Tú lo sabes: el apoyo de la comunidad internacional es primario, también la presión de la sociedad a la dirigencia”. Asimismo, menciona las sanciones y cómo la falta de dinero podría hacer estrago en el régimen.

Sin embargo, aún se mantiene un óbice. Traba que impide que se avance por completo. Responsabiliza, a diferencia del analista alemán, a la MUD: “La Mesa de la Unidad Democrática es el mayor obstáculo que tenemos hoy en día. Lamentablemente desde factores internacionales aún es vista como la representación oficial de la oposición venezolana; y su candidez, su forma ingenua de confrontar a la narcotiranía, es un obstáculo”.

“Ellos no quieren confrontar al régimen de una forma frontal. No se atreven”, concluye Diego Arria.

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