Damas de Blanco reciben premio Friedman por lucha de la Libertad en Cuba

El mundo reconoce la valentía del grupo de mujeres que ha retado al régimen de los Castro

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Las Damas de Blanco son un ejemplo de la lucha por la dignidad y la libertad en Cuba. El mundo lo reconoce. (YouTube)

Desde 2003, las Damas de Blanco han sido un importante vestigio de dignidad contra el régimen totalitario de los Castro en Cuba. Surgió como un movimiento cívico de esposas y familiares de presos políticos. Este lunes 16 de abril la valiente organización fue galardonada por el Premio Milton Friedman por la Libertad, que concede el Instituto Cato.

“Las Damas de Blanco tienen un mensaje simple: los presos políticos de Cuba son nuestros hijos, nuestros hermanos y nuestros esposos. No tienen que ser olvidados. Todos los domingos las Dama de Blanco se reúnen, o intentan reunirse, para la misa en la Iglesia Santa Rita de Casia en La Habana, seguida de una procesión por la Quinta Avenida”, se lee en la página del Cato. 

“Visten de blanco para simbolizar la naturaleza pacífica de su protesta y cada una lleva una fotografía de un ser querido que se encuentra en prisión. Es por eso que las autoridades las han constantemente hostigado y organizado a multitudes violentas en contra de ellas”.

En su sitio web, el Instituto Cato explica por qué el Comité Internacional de Selección las eligió para recibir el Premio Milton Friedman, que el think tank entrega cada dos años.

“Como primer paso, las Damas de Blanco exigen la liberación de todos los presos políticos. El panorama para muchos prisioneros es sombrío: las condiciones de la prisión son deplorables, las visitas son poco comunes e incluso su correo es interceptado por las autoridades. Las propias Damas han enfrentado a un creciente hostigamiento y arresto policial en los últimos años, ya que el Gobierno cubano trata de ocultar, pero no corregir, su hábito de sofocar la disidencia”, señala el Instituto Cato.

En 2016 el Instituto Cato no entregó el Premio Milton Friedman. La última vez fue en 2014 y el galardonado, entonces, fue el ex viceprimer ministro y ministro de finanzas de Polonia, Leszek Balcerowicz.

En el encuentro anterior, en 2012, el premio se le otorgó al economista chino, Mao Yushi; en 2010 a Akbar Ganji, periodista y escritor iraní; y en 2008, el Instituto Cato otorgó el Premio Milton Friedman al activista venezolano y líder del movimiento estudiantil de entonces, Yon Goicochea.

Según se lee en la página del Cato, “el galardón necesita cumplir con un criterio: haber dedicado su vida al alcance de la libertad humana. Los nominados pueden ser de cualquiera y todos los caminos de la vida”.

El Comité de este año fue conformado por el ganador del Premio Milton Friedman de 2014, Balcerowicz; el expresidente de México, Vicente Fox; la directora del Atlas Network, Linda Whetstone; el cofundador de la Fundación para Derechos Individuales de en Educación, Harvey Silverglate; entre otros.

El Instituto Cato recuerda, en su página, que “el movimiento comenzó el 18 de marzo de 2003, cuando el periodista Héctor Maseda Gutiérrez fue arrestado en su casa en La Habana y sentenciado a 20 años de prisión por critica al régimen de Fidel Castro. Su caso llamó la atención de todo el mundo y Amnistía Internacional lo llamó preso de conciencia y exigió su liberación”.

Junto a Maseda Gutiérrez, otras 75 personas fueron detenidas durante la denominada Primavera Negra de Cuba.

Las arbitrariedades impulsaron a la esposa del periodista Héctor Maseda Gutiérrez, Laura Pollán Toledo, a reunir a un grupo de mujeres, familiares de los encarcelados, a orar por los presos políticos.

“Han continuado reuniéndose cada domingo, y el movimiento se ha extendido desde entonces a otras iglesias en toda Cuba. Aunque no son un partido político y no tienen un programa político, buscan la libertad de expresión para todos y la liberación de los presos de conciencia en Cuba”.

Ya es reconocido en el mundo como un ejemplo de la contienda por la dignidad y la libertad en la isla regido por Castro. En 2015 el Parlamento Europeo les otorgó, por reconocer su valentía, el Premio Sájarov a la Libertad de Pensamiento. En ese momento no pudieron asistir a la ceremonia en Francia.

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