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“El hambre en Venezuela ya es masiva entre los más pobres”

By: Pedro García Otero - Jun 30, 2016, 3:14 pm
Niños de la etnia wayúu en una escuela del oeste de Venezuela. Nótese lo exiguo de la alimentación escolar: el hambre en Venezuela comienza a preocupar a la comunidad internacional. (Versión Final)
Niños de la etnia wayúu en una escuela del oeste de Venezuela. Nótese lo exiguo de la alimentación escolar: el hambre en Venezuela comienza a preocupar a la comunidad internacional. (Versión Final)

EnglishLa situación que vive hoy Venezuela en el tema de alimentos y medicinas es tan grave que solo se puede comparar con la de países que han vivido postguerras, pero con una diferencia: en Venezuela, al menos oficialmente, no ha habido en los últimos años un conflicto armado. Según datos de 2015, a 87 de cada 100 venezolanos no les alcanzaba el dinero para comprar sus alimentos.

La realidad actual es incluso más aterradora. Este año, ya más de 13% de los ciudadanos puede comer solo una o dos veces al día. Y según estudios que se han hecho en escuelas del estado Miranda, aledaño a Caracas, 30% de los niños y hasta la mitad de los docentes se saltan, al menos, una comida diaria, y muchos de ellos no van al colegio si en este no se le ofrecen los alimentos, porque esa es su única motivación para asistir —y en muchos casos, la única ingesta que harán ese día.

Estas son las conclusiones de un foro organizado por el Grupo Social Cesap, una organización de la Iglesia Católica Venezolana, conjuntamente con la Fundación Bengoa, una ONG de análisis nutricional, que se llamó “La Escasez y el Hambre en Venezuela como una nueva realidad”, y en el que se difundieron datos alarmantes.

Aunque todos los ponentes recalcaron que en Venezuela aún no hay una situación de hambruna, “en el segmento de la pobreza extrema sí comenzamos a ver hambre masiva”, señaló Maritza Landaeta, coordinadora general de Bengoa y principal ponente del evento.

La Iglesia, como principal promotora de programas sociales en Venezuela a través de sus ONG y de su red escolar Fe y Alegría, está preocupada por el incremento de la pobreza y por su impacto en la formación de los niños y en la violencia social, señaló Luisa Pernalete, vocera de esta institución educativa.

 

Hay historias dramáticas: Dos maestros de Fe y Alegría han muerto este año baleados fuera de los colegios; a un obrero de la institución que fue al servicio médico de Fe y Alegría porque se sentía mal, el médico le dijo “usted lo que tiene es hambre”; y el denominado Sistema de Alimentación Escolar, proporcionado por el Estado venezolano y que busca garantizar por lo menos una comida diaria para cada niño, llega ahora en forma insuficiente y esporádica. “El Gobierno no ofrece respuestas ante esta situación”, indicó Pernalete.

Un tercio de pobres recientes

Landaeta indicó que la crítica situación venezolana, con niveles inflacionarios por encima de 500%, escasez de 82% de alimentos y de 95% en medicinas, ha creado un nuevo segmento social, el de la “pobreza reciente”, en el que ya se ubica 34% de la población del país y que ha llevado a aquellos “no pobres” a ser apenas 19% de los ciudadanos: 28% de los venezolanos se encuentra en pobreza extrema, y 19%, en pobreza no extrema.

Estos datos, sin embargo, alcanzan hasta 2015, y forman parte de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por las universidades más importantes del país y varias ONG, ya que el Gobierno venezolano dejó de publicar estadísticas sociales en 2014. Los datos correspondientes a 2016 aún se están levantando, pero puede preverse que la situación será más grave.

Como dato más alarmante, el déficit nutricional de la población infantil alcanzaba a 10% de los niños en 2010, y esa cifra se elevó a 22,5% en 2016. “Por cada niño desnutrido grave que llega a un hospital”, señala la experta (no hay datos confiables, pero los hospitales hablan de un gran incremento de casos) “hay 20 niños con desnutrición en la zona de dónde llegó ese niño, es el estándar internacional”.

Y es que, además de haber desnutrición abierta, la crisis económica fomenta la malnutrición: Landaeta habla de que casi 40% de lo que comen los venezolanos son grasas y carbohidratos, y que el consumo de leche, huevos, pescado y carne, es decir, proteínas de origen animal, ha caído drásticamente en los últimos dos años. “Un cerebro que está en formación y no come proteínas no se desarrollará adecuadamente”, indicó: “En Venezuela hay crisis alimentaria y crisis humanitaria, hay violencia por hambre, y hay que fortalecer la educación, cambiar de estrategias para paliar la situación”, afirma.

Según la diputada venezolana Karín Salanova, 28 niños mueren diariamente en Venezuela, ya sea por hambre o por falta de medicamentos. “Son el futuro del país, con esto no se juega”, señaló en una sesión parlamentaria en la que la mayoría opositora aprobó un acuerdo para la protección de los niños y los adolescentes. La bancada del régimen en el poder, por supuesto, negó su voto. Para ellos, todo está bien en Venezuela.

Control social por hambre

En tanto, la psicóloga Marisol Ramírez, de Psicólogos Sin Fronteras y también participante en el evento, señaló que esta ONG ha llevado adelante estudios de cómo la población venezolana ha cambiado por la situación de escasez que se vive en el país. Esta experta no duda en señalar que, aunque el problema fundamental de Venezuela, según señalaban las encuestas, era la violencia, ahora es el hambre: “y no es que la violencia haya disminuido, es que el hambre la ha alcanzado y la está superando”.

Según señaló Ramírez, la escasez se ha constituido, junto con la violencia, en una nueva forma de control social por parte del Gobierno venezolano, pues:

  1. Debilita las capacidades resolutivas del individuo
  2. Mantiene la atención en los mecanismos de supervivencia
  3. Genera rivalidad y desconocimiento del otro, y resentimiento en relación con los otros

En tanto, Susana Rafalli, también nutricionista de la Fundación Bengoa, y quien ha estado en trabajo social en diversos países de Centroamérica, señala que del derecho a la alimentación, consagrado como tal en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU de 1999 (y del cual Venezuela es signataria), el Estado venezolano, como garante principal de este derecho, vulnera todas sus dimensiones:

  1. Disponibilidad (es violentada por la escasez)
  2. Accesibilidad (que los ingresos alcancen para comprarlo, sin presiones ni controles políticos)
  3. Adaptabilidad (que el alimento sea el que la gente acostumbra a comer y en las marcas y presentaciones en las que suele hacerlo)
  4. Aceptabilidad (en términos de su contenido nutricional, calidad, y estándares)

“Ahí está la Relatoria Especial para la Alimentación de la ONU, esperando que nosotros elevemos un informe sobre este tema. Es posible que lo hagamos”, concluyó Rafalli. Entretanto, Ramírez parafraseaba a José Virtuoso, sacerdote jesuíta y rector de la Universidad Católica Andrés Bello:

El Gobierno le declaró la guerra a la sociedad venezolana. La sociedad se mueve entre el caos y el esfuerzo titánico por la supervivencia (…). Convertirnos en salvadores de un hermano es una tarea ineludible.

Al final, probablemente Landaeta tenga razón: Venezuela ni siquiera es una sociedad en postguerra. Es una sociedad en la que la guerra de un régimen contra su ciudadanía aún no ha terminado.

Pedro García Otero Pedro García Otero

Pedro García fue editor del PanAm Post en español. Periodista venezolano con 25 años de experiencia en cobertura de temas económicos, políticos y locales para prensa, radio, TV y web. Síguelo @PedroGarciaO.

En Venezuela había socialismo mucho antes de Chávez

By: Carlos Sabino - Jun 30, 2016, 3:03 pm
(FT Internacional)

Es bien conocida la dramática situación económica y política que hoy vive Venezuela. Hay monstruosas colas para adquirir los pocos productos básicos que se ofrecen a precios regulados, aunque todavía pueden conseguirse alimentos y medicinas, pero a precios muchísimo mayores. La inflación es prácticamente incalculable, pero para los productos básicos ronda el 30% mensual; el país está endeudado al extremo y las reservas internacionales han disminuido sin cesar. Lea más: El Socialismo del Siglo XXI fracasó y vive su ocaso Lea más: Venezuela: la letal combinación de socialismo y democracia Lea más: El declive del estatismo: las más recientes derrotas En el plano político las cosas no están mucho mejor: el gobierno mantiene presos políticos, reprime brutalmente manifestaciones populares y no respeta ni su propia constitución. Venezuela es una dictadura disfrazada con un débil ropaje democrático, donde no se respetan las instituciones ni las mínimas libertades políticas. Suelen atribuirse estos males a lo que llamamos populismo, un término algo difícil de definir, pero que incluye: el gasto desmesurado del Estado para congraciarse con los más pobres, subsidios enormes, fijación de un tipo de cambio artificial para abaratar las importaciones y una retórica que estimula la división entre pobres y ricos. Y todo esto ha sucedido en el país sudamericano, es cierto. Aprovechando los altos precios del petróleo el gobierno ha gastado sin mesura durante quince años los enormes ingresos que recibió, creando durante un tiempo una falsa sensación de bienestar que le rindió no poco apoyo. La realidad, sin embargo, les ha pasado factura: el dinero se ha acabado, no hay dólares suficientes para las importaciones y el país está endeudado más allá de lo que puede pagar. Pero hay algo más. //   La grave situación que ha creado el populismo de Chávez y sus continuadores se ha hecho realmente crítica porque sus políticas se encaminan hacia el objetivo declarado de crear el socialismo, un socialismo que han llamado “del siglo XXI” pero que no tiene mayores diferencias con el que conocimos durante el siglo XX. Se han expropiado centenares de empresas, inmuebles y explotaciones agrícolas, se han estatizado la electricidad, la telefonía y muchas otras actividades productivas, y se han puesto innumerables restricciones al libre comercio, en el interior y con el exterior, todo esto mientras se desplega una actitud hostil hacia la empresa privada; leyes coercitivas, con reglamentaciones muy difíciles de seguir, han impedido que se creen nuevas empresas en tanto que las existentes desaparecen por millares. El socialismo parte de la base de que toda actividad privada se funda en la explotación y que el poder político es expresión de los intereses de lo que llaman “la clase dominante”, formada por los propietarios del comercio y la industria, la agricultura y las finanzas. Hacer desaparecer esta clase, expropiándola o reduciéndola a un mínimo mientras se toma el poder político y no se respetan las formas de lo que llaman “democracia burguesa”, es el objetivo de los socialistas más extremos o radicales, que son los que detentan hoy el poder en Venezuela. A este tipo de socialistas se los llamó comunistas hasta la desaparición de la Unión Soviética en 1991, aunque son muy pocos ahora los que todavía asumen esa denominación. Otros socialistas más moderados se han conformado con menos: ponen en manos del estado la educación, la salud y las industrias básicas, aumentan los impuestos de un modo asfixiante y dan a los gobiernos un poder muy grande para controlar las libertades individuales. Sus políticas, si bien son diferentes a las de los comunistas, apuntan hacia la misma dirección. Los gobiernos anteriores a Chávez en Venezuela eran de este tipo, por lo que sirvieron para darle a él un inmejorable punto de partida para la creación de ese Socialismo del siglo XXI que tanto se parece al comunismo. Lo peor de todo es que la oposición venezolana sostiene hoy todavía esos mismos puntos de vista, con lo que no logra diferenciarse claramente de los gobernantes actuales. El socialismo en cualquiera de sus formas desconfía del individuo y de la empresa privada, se orienta hacia el reparto de lo existente y no a la creación de nueva riqueza y provoca un estancamiento económico muchas veces severo. Las libertades individuales se ven afectadas por las restricciones que se imponen a la producción y al consumo, parte esencial de la vida de las personas. Es bueno que recordemos todo esto y que veamos en el ejemplo de Venezuela hasta dónde puede llegar la miseria de la población cuando se les imponen políticas socialistas.

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