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Caudillismo : la raíz de los problemas en América Latina

By: Priscila Guinovart - @PrisUY - May 5, 2017, 4:03 pm
(Wikimedia)
Sólo una bien administrada Argentina podría alimentar a una quinta parte del planeta.(Wikimedia)

¿En qué se aleja Paraguay de Suiza? ¿O Bolivia de Noruega? ¿Cuáles son las diferencias reales entre Ecuador y Singapur? Algún distraído apelará a los recursos del primer mundo – en contraposición a los de América Latina – incluso a sabiendas de que el continente que habitamos es más rico en lo que a patrimonio medioambiental refiere. Sólo una bien administrada Argentina podría alimentar a una quinta parte del planeta.

Otros caerán en la más que tentadora trampa de culpar a los gobiernos latinoamericanos (con sus inacabables historiales de corrupción, autoritarismo, despotismo y represión) de esta rueda de tiranía y pobreza de la que no parecemos poder salir.

Los más ingenuos señalarán a “los imperios” (primero los europeos, luego Estados Unidos) como los únicos culpables de la miseria constante que nos acecha (y de todos nuestros males, pasados, presentes y futuros) con pocos intervalos de bonanza que han visto la luz gracias a tal o cual revolución. No hemos sido más que víctimas de brutales saqueos materiales y culturales, de una opresión infinita en la que, tal como nos enseñó Eduardo Galeano a través de sus numerosos e históricamente imprecisos panfletos, nosotros somos evidentemente los buenos y los de afuera, los viles explotadores.

Este último es sin dudas el grupo más equivocado, claro está.

El mal de América Latina no se presentó de forma repentina en 1492. Nuestro cáncer forma parte de nuestro ADN hasta el día de hoy, y no seremos capaces de atacarlo si no nos atrevemos a reconocerlo. Lo que nos aqueja y desdobla es nuestro amor (amor sincero y absoluto) por el caudillismo.

Vale aclarar que no es el objetivo de estas líneas analizar a los caudillos ni sus sendos roles en la historia de cada nación del continente. El problema, reitero, es nuestra relación patológica con el caudillismo, no el caudillo en sí.

Primero es menester definir a nuestro enemigo. La Real Academia Española define al caudillismo como “régimen de caudillaje”, y al caudillaje como “mando o gobierno de un caudillo” o “caciquismo” – locución que delata ya cierto el caos inevitable.

Wikipedia, por su parte, explica el término como un “fenómeno político y social surgido durante el siglo XIX en Latinoamérica. Consiste en la llegada de líderes carismáticos a cada país cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno estaba basada en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo por parte de las multitudes, que depositaban en ‘el caudillo’ la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes”.

Hemos desarrollado, de México a la Patagonia, idolatría por el liderazgo – y erradicado (de nuestras tierras y pensamientos) cualquier indicio de libertad.

 

En América Latina no queremos ser libres, queremos un buen jefe, un cacique que nos muestre el camino – que no permitan los cielos que lleguemos por nuestros propios medios.

Ésto no es un llamado a la anarquía, sino al equilibrio. Una y otra vez hemos sido testigos de cómo los mismos hombres que nos endulzaron en promesas e ideales terminaron (con nuestra seguridad, independencia y liberación como excusa) enfrentándonos, robándonos y hambreándonos en sus ansias de poder. Perón en Argentina y Hugo Chávez en Venezuela son ejemplos más recientes de este fenómeno que bien podría extenderse a Emilio Zapata, a Getulio Vargas o a José Gervasio Artigas.

Dejar atrás el concepto de caudillo es un reto interesante porque el latino suele creer que es una manifestación de algo positivo. El problema, para los latinoamericanos, no es el caudillismo, sino simplemente sufrir un caudillo malo. Tan positiva creemos que nuestra obsesión con potenciales salvadores que Mauricio Macri no lleva dos años en la Casa Rosada y ya se habla de “macrismo”, que es lo que salvó a los argentinos del “kirchenirsmo”, que por su parte “salvaron” al país del “menemismo”. Me ha llevado más tiempo a mí escribir este párrafo que a los argentinos crear un “ismo”. Y es deseable pertenecer a un “ismo” pues me define en tanto ser humano y, por sobre todas las cosas, me aleja de aquel otro “ismo”, en el que todos son malos.

Tan maravillados estamos ante las juradas virtudes de nuestro caudillo que somos incapaces de cuestionarlo, de ponerlo en tela de juicio. No logramos absorber la idea de contratar un administrador general por cinco años que luego, como corresponde, pase a la historia en el (casi) anonimato.

El por siempre inigualable Jorge Luis Borges dijo una vez “viví en Suiza cinco años y allí, nadie sabe cómo se llama el presidente. Yo propondría que los políticos no fueran personajes públicos”.

Esperar por un salvador que nos rescate (del caos en el que nos metió el último salvador que prometió rescatarnos) e hinchar por él cual futbolista es una de las actitudes más irresponsables, ignorantes y tercermundistas que podemos desarrollar en tanto individuos.

América Latina no necesita progresismo, necesita progreso. América Latina no necesita veinte buenos caudillos; necesita 605.354.000 individuos libres que puedan producir lejos de la amenaza de la corrupción y la burocracia.

El caudillismo es la propuesta hacia “la chacrita”.

La libertad es la propuesta hacia el mundo.

Priscila Guinovart Priscila Guinovart

Priscila Guinovart es docente y escritora uruguaya. Ha colaborado con distintos medios de América Latina, EE.UU. y Europa. Vivió en Londres, donde escribió su libro "La cabeza de Dios". Síguela: @PrisUY.

Cuestionada FIFA revirtió sanción a Messi y Argentina recupera a su estrella

By: Marcelo Duclos - @marceloduclos - May 5, 2017, 3:42 pm
La FIFA hizo lugar al reclamo de la AFA y dejó sin efecto la sanción a Messi. (Twitter)

La selección Argentina recuperó a su jugador más importante luego de que la FIFA, en una actitud cuestionable, dejó sin efecto la sanción que había emitido recientemente contra Lionel Messi. El partido que Argentina le ganó a Chile en el estadio de River Plate por las eliminatorias del próximo mundial de fútbol, trascendió por algo que excedió el ámbito la pelota y el resultado deportivo: el mejor jugador del mundo insultó al juez de línea quedando al borde de recibir una sanción que imposibilitaría su presencia en los últimos juegos del certamen. Lea más: ¿Messi ladrón? La verdad detrás del impuesto al fútbol La preocupación en el mundo del fútbol argentino se potenció porque la selección que supo ser dos veces campeona y dos veces subcampeona del mundo no conseguía un buen nivel de juego y dependía de su jugador estrella. En vísperas del partido con Bolivia, donde el seleccionado argentino cayó por dos a cero sin la presencia del jugador del Barcelona, la FIFA emitió una dura sanción que confirmó que Messi no podría jugar los próximos cuatro juegos, en los que su selección se juega la clasificación a la Copa del Mundo. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); });   Si bien la pena fue considerada como muy dura, en todas las filmaciones se encuentra al jugador insultando al juez de línea, más precisamente, mandándolo a "la concha de su madre". Luego de la apelación de la Asociación de Fútbol Argentino, la FIFA impunemente dejó hoy sin efecto el fallo argumentando lo siguiente: "Las pruebas disponibles no eran suficientes para demostrar según los estándares adecuados —es decir, de manera completamente satisfactoria para los miembros de la Comisión de Apelación— la aplicabilidad del art. 77 a) del CDF, que permite a la Comisión Disciplinaria sancionar las faltas graves que no hubiesen advertido los oficiales de partido". Lea más: Presidente de la FIFA celebra a Raúl Castro como “goleador” durante visita a Cuba La revisión de la sanción no solo se limitó a lo deportivo, sino que también quedó sin efecto la sanción económica: "En virtud de dicha decisión, se han retirado tanto la suspensión por partidos que entró en vigor el pasado 28 de marzo, como la multa de 10.000 CHF [USD $10 125,56] impuestas a Lionel Messi". Esta inexplicable resolución daña aún más la imagen de la FIFA, que pretendía mostrar una nueva etapa de renovación en la gestión de Giani Infantino, luego de los escándalos de corrupción de Joseph Blatter. La noticia de esta resolución ha sido tan sorprendente que hasta generó el repudio de muchos periodistas deportivos argentinos que reconocieron lo improcedente de la misma. https://www.youtube.com/watch?v=dcwi-xFmjvs  

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