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“Ya ni en Cúcuta se puede comprar”: el bolívar se desmorona en la frontera colombo-venezolana

Por: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Oct 13, 2016, 8:46 am
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Para quienes manejan el bolívar el panorama se complica; a medida que viajan más venezolanos a la frontera, mayor es la demanda de pesos y es allí donde se percibe la devaluación. (El Diario)

EnglishEste jueves 13 de octubre la frontera entre Venezuela y Colombia cumple dos meses de haberse abierto parcialmente con el fin de permitir que los venezolanos puedan abastecerse de productos y alimentos básicos necesarios para sobrevivir.

Muchos venezolanos deciden viajar durante más de 14 horas para poder comprar en el país vecino lo que necesitan, pues en el país gobernado por Nicolás Maduro, no solo la escasez de alimentos y medicamentos supera el 80 %, sino que además es el país con la mayor inflación del mundo y los precios más altos para sus habitantes.

Mientras los ciudadanos del estado Táchira intentan sobrellevar sus vidas entre el trabajo, la distracción y las interminables colas de automóviles para llenar sus tanques de gasolina, miles de venezolanos viajan desde otros estados para comprar a precios accesibles los productos producidos en Colombia. Para ello, viajan a San José de Cúcuta.

img-20161009-wa0007“Cuando la frontera estaba cerrada, los tachirenses estábamos muy mal, la gente se alimentaba de puras legumbres porque no llegaba comida; ahora estamos reyes”, contó a PanAm Post Antonio Delgado, taxista.

Ahora los tachirenses pueden cruzar la frontera para abastecerse, pero el resto de los venezolanos en otros estados del país deben enfrentar una travesía de horas en carretera para poder comprar kilos de pasta o arroz, azúcar o aceite.

Quienes no pueden viajar a Cúcuta hacen filas interminables para comprar una sola vez a la semana dos o tres productos básicos regulados por el gobierno; de no hacer esas colas, optan por comprarlos a los famosos bachaqueros que son revendedores con precios exorbitantes.

Viajar a Cúcuta es la salida para quienes disponen de un fin de semana para viajar por el país, llegar a Colombia y comprar los productos que necesiten, en la cantidad que deseen y a precios más accesibles que con los “bachaqueros”.

Sin embargo, para quienes manejan el bolívar, el panorama se complica: a medida que viajan más venezolanos a la frontera, mayor es la demanda de pesos y es allí donde se percibe la devaluación.

La moneda venezolana pierde valor en la frontera y por lo tanto quienes van a hacer su mercado, cada vez podrán comprar menos, pues aunque los precios de los productos en pesos se mantienen, el valor del bolívar se desmorona.

Lo que hace quince días era “económico” comprar, con el pasar de los días y con la variación del valor de la moneda “se va haciendo cuesta arriba”.

Hace dos meses las facturas eran más largas y con más productos. Ahora, a pesar de que aumentan los venezolanos en la frontera, disminuye el volumen de las compras.

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Cambio de 60.000 bolívares (US$40) a pesos colombianos.

Mientras más venezolanos llegan a Cúcuta, menos valor adquiere el bolívar.

El panorama en relación con los medicamentos tampoco es muy alentador: aunque efectivamente los anaqueles están repletos, las medicinas son muy costosas. La parte positiva es que seguramente el venezolano conseguirá el medicamento que busca, pero deberá pagar mucho por ello.

Por ejemplo, un inhalador para el asma tiene un costo de 25.000 pesos, que es igual a 13.000 bolívares aproximadamente (US$ 13); prácticamente más de la mitad del sueldo mínimo de un venezolano que es de 22.576 bolívares (US$ 20).

Viajar a Cúcuta es una excelente opción para quienes no quieren pasar horas en filas en las afueras de los supermercados venezolanos para verse limitados a la hora de comprar: en la ciudad colombiana hay variedad de productos y diferentes precios. Allí no escasean ni los alimentos ni los medicamentos.

 

Lo que en el mundo debería ser un comportamiento de la economía normal, en Venezuela es una ilusión. Al viajar, los venezolanos se sorprenden de las panaderías repletas de pan, de las farmacias llenas de medicamentos, de los supermercados con variedad de productos y de concesionarios con carros a la venta.

Los venezolanos no solo consideran que la apertura de la frontera ha aliviado la escasez de alimentos y medicamentos para quienes tienen la opción de llegar hasta Cúcuta, sino que además aseguran que el cierre implementado por Nicolás Maduro por más de un año, fue solo un capricho “sin razón” que empeoró la situación del país suramericano y además promovió mayor contrabando y corrupción.

Sabrina Martín Sabrina Martín

Periodista y locutora venezolana, especialista en comunicaciones corporativas. Síguela en Twitter: @SabrinaMartinR.