Rechazo masivo en Perú a campaña xenófoba contra exiliados venezolanos

Cientos de usuarios en redes sociales se mostraron indignados ante la campaña anónima "Perú sin venezolanos" caracterizada por pancartas guindadas en diferentes puentes de la ciudad

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Cientos de usuarios en redes sociales se mostraron indignados ante la campaña anónima “Perú sin venezolanos”, caracterizada por pancartas en diferentes puentes de la ciudad. (Twitter)

Una nueva polémica envuelve a los venezolanos en Perú tras la aparición de carteles xenófobos en Lima; esto, en un país que se ha destacado por la recepción solidaria de los migrantes.

Cientos de usuarios en redes sociales se mostraron indignados ante la campaña anónima “Perú sin venezolanos”,, caracterizada por pancartas en diferentes puentes de la ciudad.

Pero la iniciativa xenófoba no representa en absoluto el comportamiento del pueblo peruano que, en su mayoría, se ha mostrado receptivo y solidario ante la llegada de los venezolanos que huyen de la crisis ocasionada por la dictadura chavista.

Al mismo tiempo en que aparecía dicha iniciativa discriminatoria, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) decidió apoyar una vez más a los migrantes al llamarlos a trabajar en su país.

“Los venezolanos son bienvenidos al Perú porque en los años 70, cuando aquí había una dictadura, muchos peruanos se fueron a Venezuela. O sea que venezolanos bienvenidos al Perú y vengan aquí y les pagaremos los sueldos de ley”, dijo PPK en una entrevista.

Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores, Cayetana Aljovin, también hizo referencia al tema y afirmó que la política gubernamental ante los venezolanos migrantes “se basa en el principio de solidaridad”. “No podemos darle la espalda a quienes huyen de la situación en Venezuela”, manifestó.

Y es que tras la crisis en el país gobernado por Nicolás Maduro, emigraron al Perú unos 100.000 venezolanos. Ante eso, empezó a surgir la errada idea de que “les están robando el trabajo a los ciudadanos peruanos”.

Pero el Gobierno del Perú se ha encargado de desmentir esto. La misma ministra Aljovin señaló que “si la totalidad de esos migrantes trabajara de manera formal, solo representarían el 0,06 % de la Población Económicamente Activa “.

Aljovín aseguró que la presencia de los venezolanos no ha disminuido ni los empleos ni los salarios en el Perú.

En comparación con otros países de la región, Perú ha sido uno de los países más solidarios de la con los migrantes venezolanos. Sin embargo, la migración masiva y la decisión de ampliarles la opción de adquirir un Permiso Temporal de Permanencia (PTP) ha desatado polémica.

El tema se profundizó tras el planteamiento del congresista peruano de izquierda, Justiniano Apaza, de “restringir” el ingreso de los venezolanos al país por considerar que le “quitan trabajo a los jóvenes”.

Contrario a las afirmaciones del congresista, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desmienten que los inmigrantes cuesten más de lo que aportan.

De acuerdo con un informe conjunto, en los países en desarrollo los inmigrantes no distorsionan el trabajo; de hecho, no generan ni un impacto positivo ni uno negativo.

En el informe, ambas organizaciones explican que aunque sí se puede aumentar la competencia en el mercado laboral, los inmigrantes aportan conocimientos e innovación.

Además, en Perú existe otra gran preocupación ante un presunto aumento de la “informalidad laboral” por la llegada masiva de los venezolanos. Sin embargo, Fernando Varela, especialista en el tema laboral, explicó que no es cierto que los venezolanos estén fomentando la informalidad; aseguro que este problema era ya “bastante elevado “antes de la llegada de los venezolanos.

La informalidad del Perú es de 70 % en general (…) un problema latente en el Perú y no podemos tirarle la pelota a los venezolanos.

SOS venezolanos

A medida que se agudiza la crisis en Venezuela y se profundiza la dictadura de Nicolás Maduro, la emigración de los ciudadanos se ha hecho masiva, sobre todo hacia los países del Cono Sur.

Ahora las naciones deben prepararse no solo para dicha migración, sino también para educar a sus ciudadanos en la recepción de los miles de venezolanos que llegan a su territorio.

Cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) revelan que las solicitudes de asilo de venezolanos en todo el mundo pasaron de 34.000 en 2016 a 39.000 en 2017.

Algunos países, como Brasil, Colombia Perú y Argentina, ya han puesto en marcha medidas para permitirles a los venezolanos permanecer un tiempo; otros, como Chile, están pensando en hacerlo.

Mientras, con el pasar de los días los venezolanos tienen más razones para migrar, pues la crisis económica, política y social no ha dejado de empeorar.

Los venezolanos no abandonan su tierra porque quieren, sino porque son expulsados por una crisis sin precedentes, sin saber cuándo volverán a sus hogares.

En los últimos años el impulso que tienen los venezolanos para salir de su país son sus propios padres y abuelos que no pueden mantenerse con una pensión de miseria. Por esta razón, quienes trabajan en el exilio envían dinero a sus seres queridos para ayudarlos a mantenerse.

Hay que recordar, además, la escasez de medicinas y de alimentos que supera el 90 %, la desnutrición, el desabastecimiento, el cierre de medios de comunicación, la persecución a la disidencia, los presos políticos, el fraude electoral y la inseguridad desbordada; las principales ciudades de Venezuela son las más violentas del mundo.

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