Venezolanos consumen solo un tercio de las calorías que necesitan

Alarma en Venezuela tras una disminución abrupta en el consumo de nutrientes, pues la población de ese país pasó de ingerir 1.200 calorías diarias a unas 500 en promedio.

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A mediano y largo plazo la población también se verá afectada en su crecimiento, pues las próximas generaciones puede que no cumplan con el promedio de talla adulta. (La portada Canadá)

Alarma en Venezuela tras una disminución abrupta en el consumo de nutrientes, pues la población de ese país pasó de ingerir 1.200 calorías diarias a unas 500 en promedio; una situación que deja en un grave estado de vulnerabilidad a la mayoría de los venezolanos y al borde de la desnutrición grave.

Un estudio realizado por el Frente Político Agroalimentario y presentado en la III Cumbre Mundial Hambre Cero, señala que más del 90 % de la población carece de ingresos para adquirir la canasta alimentaria.

A estas catastróficas cifras se suman las arrojadas por la encuesta de calidad de vida (ENCOVI), la cual señala que venezolanos perdieron en promedio más de 11 kilos solo en 2017.

Casi el 90 % de los encuestados sostuvo que el ingreso familiar “no es suficiente” para comer, y el 78,6 % aseguró que en los últimos tres meses comió menos porque no consiguió alimentos.

Que los venezolanos no puedan alimentarse como debe ser, tal y como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se debe a la crisis económica enmarcada por una hiperinflación que alcanza los cuatro dígitos. Además, la escasez de alimentos y el deplorable poder adquisitivo de los ciudadanos ha causado que la desnutrición alcance a 4,1 millones de personas.

PanAm Post consultó a Thaimara Pérez, nutricionista y licenciada en enfermería, quien señaló que los posibles casos de malnutrición, desnutrición o hambre oculta en Venezuela, pueden causar en las personas un indebido funcionamiento del organismo.

“Una persona con un peso de 70 kilogramos debería consumir un promedio de 1500 calorías, y aunque todo depende del perfil de cada paciente, si un ser humano no consume los nutrientes que necesita, no solo existen consecuencias en el aumento de enfermedades, sino que además puede enfrentar desconcentración, insomnio y hasta depresión”, señaló.

La especialista afirmó que las graves consecuencias de la mala alimentación empiezan a notarse con el resurgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas, pues la escasez de nutrientes en el cuerpo crea un mal funcionamiento en el sistema inmunológico, donde al organismo le es muy difícil rechazar y enfrentar las bacterias y parásitos.

Explicó también que a mediano y largo plazo la población se verá afectada en su crecimiento, pues las próximas generaciones puede que no cumplan con el promedio de talla adulta; y además es probable que sufran de enfermedades como diabetes o hipertensión.

Pérez resaltó la importancia de que aún en crisis los venezolanos aprendan a seleccionar los alimentos a consumir.

“Muchas personas tienden a comprar una harina de maíz para las arepas, pero tienen que saber que esa harina que es difícil de conseguir la pueden rendir con vegetales como zanahoria, remolacha o espinaca; o que a la hora de almuerzo no coman solo granos y que los mezclen con arroz. Lo mismo sucede con las frutas de temporada; por ejemplo el mango”, concluyó.

Maduro niega canal humanitario

Y es que mientras miles de venezolanos han muerto por no contar con medicamentos, miles de niños sufren desnutrición y están a punto de perder sus vidas, el régimen de Nicolás Maduro impide la apertura de un canal humanitario con la excusa de que existe la posibilidad de una supuesta “intervención extranjera”.

Negar un canal humanitario en cualquier parte del mundo es simplemente un crimen de lesa humanidad; y en el caso de Venezuela, Nicolás Maduro y el socialismo son los responsables.

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica”, así lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos suscrita por Venezuela y violada constantemente por el régimen chavista.

A esto se suman las recientes declaraciones de Maduro en su campaña para las fraudulentas elecciones del 20 de mayo, donde utiliza el hambre del pueblo como una herramienta de chantaje.

La comida y las bolsas CLAP que subsidia el régimen se convirtieron en un arma poderosa en el país donde los niños mueren por desnutrición, los estantes de las tiendas suelen estar vacíos y la población perdió un promedio de 11 kilos.

“A todos los que tienen carnet de la patria los llamo a votar, la cosa es dando y dando”, dijo Maduro en transmisión televisiva dejando en evidencia el chantaje inhumano que mantiene sobre los venezolanos.

Les pide que voten por él a cambio de una bolsa de comida en medio del hambre y la desnutrición que sin precedentes enfrenta la población.

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