Paradoja: Estados Unidos sostiene a Maduro con la compra de crudo

Donald Trump ha evitado implementar un embargo petrolero para no afectar a los venezolanos, pero con eso lo que ha hecho es mantener a flote la economía del país y, por ende, al régimen de Nicolás Maduro

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El gobierno de Estados Unidos sigue comprando petróleo a Venezuela con lo cual le otorga divisas, y además le suministra gasolina. (PanAm Post)

Mientras el régimen de Nicolás Maduro anuncia un nuevo racionamiento de gasolina, paradójicamente es el gobierno de Estados Unidos el que sigue manteniendo a Venezuela y surtiendo al país de combustible.

El gobierno de Donald Trump, que ha evitado un embargo petrolero para presuntamente no afectar aún más a los venezolanos, hoy debería darse cuenta que es el mismo régimen de Maduro el que, con sus políticas, afecta directamente al pueblo venezolano; sobre todo ahora, que con un censo pretende acortar el suministro de gasolina.

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En el país suramericano hay racionamiento de luz, agua, alimentos, medicamentos, y ahora se suma el de la gasolina, con el que los venezolanos no podrán surtir sus vehículos cuando lo necesiten, sino cuando el régimen así lo indique.

Mientras esto sucede, el gobierno de Estados Unidos sigue comprando petróleo a Venezuela, con lo cual suministra divisas al estado, y además gasolina.

Brian Scheid, reportero de S&P Global Platts, especialista en política de petróleo de Estados Unidos, señaló este jueves 2 de agosto que las importaciones estadounidenses representan el 45% de la producción total de Venezuela.

Es paradójico pensar que el gobierno de Estados Unidos emite constantemente sanciones al régimen de Maduro para restablecer la democracia en Venezuela, pero el mismo tiempo continúa comprándole petróleo y enviándole gasolina, a pesar de que los ciudadanos de ese país no perciben los beneficios de dichas relaciones comerciales.

Según Scheid, las importaciones de crudo venezolano a Estados Unidos han aumentado llegando a casi 587.200 bpd (barriles por día) en junio, y a 530.300 bpd en julio, según datos preliminares de aduanas. En febrero, en cambio, las ventas a EE.UU. habían caído al mínimo en 15 años.

Y es que Estados Unidos no solo es el mayor importador de petróleo venezolano, sino que además es uno de los pocos que remiten pagos en efectivo; esto, porque el resto de las naciones que mantienen acuerdos comerciales con Venezuela suelen pagar con productos y servicios.

«Si la administración (Trump) impone sanciones a las importaciones de crudo venezolano, probablemente privaría al régimen de Maduro de una de sus últimas fuentes de ingresos y podría llevar al colapso del gobierno […] Pero creo que a la administración también le preocupa profundizar aún más la crisis humanitaria”, dijo a la prensa local Joe McMonigle, quien fue el jefe de gabinete del Departamento de Energía bajo el gobierno del presidente George W. Bush.

Pero las opciones para presionar a Nicolás Maduro se empiezan a agotar.  Las sanciones internacionales no han sido suficientes, los pronunciamientos han quedado en el olvido y la crisis humanitaria en Venezuela sigue profundizándose; pareciera que la única medida que podría ayudar a que el régimen colapse sería un embargo petrolero por parte de Estados Unidos.

Ya la dictadura venezolana ha previsto la posibilidad de un embargo petrolero.  El propio Nicolás Maduro dijo el pasado 29 de noviembre de 2017 que estaba “dispuesto” a no venderle más petróleo a Estados Unidos.

“El día que ellos no quieran que le vendamos nuestro petróleo, agarramos nuestros cachivaches y […] vendemos todo nuestro petróleo a Asia, no tenemos problema”, dijo Maduro.

Sin embargo, la aseveración de Maduro es simplemente “vacía” pues una sanción petrolera de ese tipo impediría que Venezuela venda más de 500.000 barriles diarios, lo que representaría pérdidas millonarias para el país suramericano, inmerso en la miseria causada por el socialismo.

La decisión estadounidense de dejar de comprar petróleo a Venezuela estaría enmarcada en las sanciones para presionar al régimen de Nicolás Maduro, restringirle los ingresos y obligarlo a abandonar el poder.

¿Qué pasaría si EE. UU. bloquea las compras de petróleo?

Es público y notorio que, a pesar de las millonarias ganancias que tuvo Venezuela durante años por la venta de petróleo, el socialismo de Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevaron a la estatal petrolera PDVSA a la ruina. La principal empresa del país suramericano solo está llena de deudas y con la mayoría de las refinerías trabajando al mínimo de sus capacidades.

Durante años, la malversación de fondos y la corrupción causaron que las ganancias se “esfumaran”. Actualmente los venezolanos no se benefician directamente de la compra y venta de crudo de ese país; la población enfrenta una crisis económica y humanitaria única en su historia enmarcada en la escasez de alimentos y medicamentos tras la baja producción y la disminución en las importaciones. Y ahora enfrenta un racionamiento de gasolina que complica aún más el panorama de quienes viven en suelo venezolano.

Un posible embargo petrolero de EE. UU. a PDVSA dejaría a Venezuela sin 75 % de sus ingresos por exportación de crudo.

Estados Unidos, junto con India, es el único de los grandes clientes del crudo venezolano que paga en efectivo, ya que las exportaciones de miles de barriles que se exportan diariamente a países como China, corresponden a pagos de préstamos ya recibidos.

Si EE. UU. suspendiera la importación de crudo venezolano, el país perdería a uno de sus mayores socios comerciales.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía, Venezuela es el tercer país que más petróleo exporta a Estados Unidos (9 %), Canadá (41 %) está en el primer lugar, mientras que en el segundo está Arabia Saudita (14 %).

¿Por qué Estados Unidos debe imponer un embargo petrolero?

PanAm Post publicó un editorial con las diferentes razones por las que Estados Unidos debería imponer un embargo petrolero sobre Venezuela.

Según el análisis realizado por el PanAm Post, sólo a través de las sanciones más severas posibles, el régimen de Maduro puede verse obligado a aceptar una solución diplomática.

Quienes se oponen a un embargo petrolero argumentan que Venezuela no podrá alimentar a sus ciudadanos ni importar medicamentos; sin embargo, la escasez de comida, medicamentos y de la mayoría de productos básicos que afecta a Venezuela comenzó desde finales del año 2014, cuando el precio del petróleo aún superaba los USD $100 por barril y nadie amenazaba al régimen chavista con sanciones.

“La realidad es que la escasez de productos básicos en Venezuela no está relacionada al precio del petróleo, sino que es el resultado de la implementación fanática por parta del régimen chavista de las mismas políticas socialistas que han producido en el pasado hambruna e inanición en la Unión Soviética, China y en toda otra nación que ha intentado instalar un sistema económico marxista”.

PanAm Post asevera que al importar crudo venezolano, Estados Unidos no ayuda a alimentar al pueblo venezolano. Ayuda a Raúl Castro a evitar malestar en Cuba, ya que una buena porción de esos fondos terminan en La Habana, mas no en Caracas.

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