Apagón Nacional deja escenas de guerra en Venezuela

El colapso eléctrico que ha causado un "apocalipsis" de cuatro días en Venezuela, también causó la escasez de agua potable en todo el país.

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La gente se mostraba desesperada en las calles, no hubo autoridades presentes, las principales autopistas y avenidas se mantuvieron desoladas y los venezolanos en una especie de “toque de queda” sin agua, sin luz, sin alimentos y sin comunicaciones. (Twitter)

Nicolás Maduro se convirtió en el peor criminal en la historia de Venezuela. Dejó al país suramericano en un escenario apocalíptico inimaginable, superando cualquier pesadilla: al menos 21 fallecidos por un apagón nacional, alimentos podridos, electrodomésticos dañados, ciudadanos dormidos en las calles, compras en dólares, hogares sin agua y sin conectividad. Por al menos tres días Venezuela “desapareció del mapa”.

El país, que hasta hace 20 años fue una potencia energética, se quedó sin luz en sus 24 estados. Las imágenes de recién nacidos en hospitales con respiradores manuales, decenas de personas durmiendo en el suelo del Metro, y más de mil pacientes renales esperando por diálisis, son el retrato de la crisis y la agonía de los venezolanos en medio de una nación a oscuras.

Mientras la dictadura de Maduro responsabiliza a Estados Unidos y a la oposición por un supuesto “sabotaje” al sistema eléctrico del país, durante más de tres días el chavismo desapareció. La gente se mostraba desesperada en las calles, no hubo autoridades presentes, las principales autopistas y avenidas se mantuvieron desoladas y los venezolanos en una especie de “toque de queda” sin agua, sin luz, sin alimentos y sin comunicaciones.

“Estamos bien, tu abuela tiene tanque de agua y podemos racionarla, todo sigue a oscuras, el Internet no sirve, las radios que se escuchan son del chavismo, mi plan de datos del teléfono se está acabando y para comprar cualquier cosa se necesitan dólares en efectivo”: este fue uno de los pocos mensajes que pude recibir de mis familiares en Venezuela en los últimos tres días.

Resulta que en el país suramericano, donde la única moneda de circulación nacional es el bolívar, ahora se cobra en dólares y en efectivo para poder adquirir cualquier bien o servicio en medio de una emergencia nacional; desde bolsas de hielo, el alquiler de plantas eléctricas y los alimentos no perecederos; todo esto en una nación donde el sueldo mínimo no supera los cinco dólares mensuales.

Hasta la noche de este domingo 10 de marzo, se registraron al menos 21 venezolanos fallecidos en hospitales de Venezuela como consecuencia del apagón. En el interior del país los centros hospitalarios no cuentan con suministro de agua y las morgues se encuentran con cuerpos en estado de descomposición.

Mientras todo esto sucedía, el régimen de Maduro utilizó sus emisoras de radio para difundir noticias falsas, afirmaban que en el país ya estaba restuido el sector eléctrico, y llenaron los espacios publicitarios de propaganda chavista. Lo más descarado fue que en algunos estados en el interior del país, como en Carabobo, solo se escuchaban Radio Habana, radio Miraflores y radio Nacional de Venezuela.

Venezuela literalmente vivió un blackout informativo. Todos los medios de comunicación se “cayeron”, la telefonía estaba inservible a tal punto que los ciudadanos se apostaban en plena autopista para poder adquirir señal y poder informarse.

El colapso eléctrico que ha causado un “apocalipsis” de cuatro días en Venezuela, también causó la escasez de agua potable en todo el país. Los venezolanos desesperados se ven obligados a surtirse de fuentes naturales. Hay grandes filas de autos y personas en las faldas del Ávila, la más imponente montaña de Caracas.

Ante la situación, el país se encuentra prácticamente paralizado, los venezolanos sufren gran incertidumbre por no saber qué pasará con el servicio eléctrico. Además, los locales comerciales se encuentran cerrados.

Como si se tratara de un desastre natural o de un país en guerra, los ciudadanos han buscado la manera de organizarse y, en muchos casos, trabajar en equipo. En urbanismos hacen comidas masivas, algunos centros comerciales prestan sus plantas eléctricas para pacientes que necesiten conectarse a respiradores, y algunos hospitales prestan sus refrigeradores para mantener a salvo algunos medicamentos.

El colapso eléctrico es intencional

Aunque el colapso pareciera ser producto de errores, corrupción e inexpertos dirigiendo al sector, en 2018 el ingeniero Miguel Lara aseguró al PanAmPost que lo que sucedía en el sector eléctrico venezolano era “con conocimiento de causa”.

Su versión coincidía con la de Víctor Poleo, quien se muestra seguro de que “la destrucción del sistema eléctrico venezolano se hizo adrede”.

En un país casi sin luz, sin agua, sin gas, sin gasolina, sin transporte público, sin alimentos y sin medicinas es más fácil someter a la gente. Ya Cuba lo hizo en el pasado y en todos los regímenes socialistas intentan copiar la receta.

“El deterioro del sistema eléctrico se ha profundizado principalmente porque su generación ha venido descendiendo a tal punto de que hoy genera en el país mucho menos de lo que se producía hace 20 años”; expresó Lara al PanAm Post.

El chavismo en Venezuela logró convertir el sistema eléctrico del país suramericano en uno de los más subdesarrollados y abandonados del mundo. Mientras el régimen de Maduro anuncia que financiará proyectos de energía solar en islas del Caribe, la nación enfrenta decenas de apagones diariamente, dejando, al menos a seis estados simultáneamente sin fluido eléctrico.

Desde hace más de 16 años el Estado venezolano no ha efectuado las inversiones necesarias en el sistema de generación termoeléctrica. Las plantas están trabajando a un 10 % o 20 % de sus capacidades. Por esta razón, desde Caracas hasta estados en el interior del país sufren de apagones diarios y simultáneamente, a tal punto que el principal aeropuerto del país ha quedado paralizado.

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