La pandemia del coronavirus y la crisis sanitaria mundial

Todos los países del mundo se han visto afectados directa o indirectamente por el coronavirus y las distintas medidas tomadas por los gobiernos

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El coronavirus ha puesto al mundo de rodillas. (Foto: Flickr)

Por Esteban Zapata

El coronavirus, descrito como “el patógeno que se da solo una vez en el siglo”, ha llegado a Latinoamérica y ha golpeado fuertemente a la región. Todos los países han sido afectados directa o indirectamente por el virus y las medidas tomadas por los gobiernos como decretar estado de emergencia, cuarentena total (aislamiento general) y cerrar fronteras, han cambiado el modo de vivir de toda la población.

¿Por qué se llegó a esto? Simplemente porque a este virus no se le dio la importancia que tenía y la crisis en Europa y Estados Unidos ha llevado a extremar las medidas de contención. Tanto así que esta pandemia es declarada el peor evento que ha vivido el planeta, superando a las dos guerras mundiales. Para entender mejor esta crisis, se explicará en qué consiste la enfermedad y las razones de tomar medidas draconianas para parar la expansión del virus.

¿Qué es el coronavirus?

El COVID-19 (siglas en inglés de coronavirus disease 2019) es una enfermedad del sistema respiratorio que puede ser letal en mayores de 60 años y en personas con problemas crónicos como la diabetes, hipertensión y cáncer. El periodo de incubación promedio (periodo en el que aparecen los síntomas) es de 5,2 días, aunque dependiendo del sistema inmune de la persona el rango puede ser entre 1 a 14 días.

Los síntomas más comunes son: tos, fiebre y fatiga. También se presenta dificultad para respirar, producción de esputo, dolor muscular, de cabeza y de garganta. En casos graves surge un síndrome agudo respiratorio severo y falla cardiaca que lleva a la muerte.

Esta enfermedad es producida por el virus SARS-CoV-2, cuyo origen es zoonótico (animal). Se detectaron reservorios animales (de murciélagos y pangolines) provenientes del mercado húmedo de Wuhan que tendrían coronavirus similares a esta nueva cepa. Se ha descartado que haya sido creada por humanos en un laboratorio.

El virus se transmite de persona a persona por contacto directo o por medio de gotas debido a la tos o estornudo de una persona contagiada. Se sabe que una persona asintomática también es portador del virus. El R0 (tasa de contagio) actualmente se calcula entre 2 y 3.1, es decir una persona puede contagiar entre dos a tres personas.

Este virus no es parecido a la influenza. Aunque los síntomas se asemejen a un resfriado común (especialmente en jóvenes), el coronavirus tiene mayor tasa de mortalidad (2.3% contra 0.1%). Además, este virus no tiene una vacuna o tratamiento disponible y esa es la razón del por qué se realizan medidas como la cuarentena estricta y el distanciamiento social. Por ello se recomienda también medidas de profilaxis como usar mascarillas, lavarse las manos y limpiar las superficies de contacto para impedir el contagio.

Se sabe también que el virus afecta más a hombres que a mujeres, debido a que tienen un sistema inmune más débil y son más propensos a fumar y descuidar su salud. Eso explica la alta mortalidad masculina que se ha dado a nivel mundial.

¿Por qué se generó la crisis del coronavirus?

Al ser un virus sin tratamiento, las medidas de control son estrictas debido a la tasa de contagio alta y a la posibilidad real de colapsar el sistema hospitalario público y privado. Por eso se habla de “frenar la curva”: tomar medidas que impidan la propagación del contagio, como el alejamiento social, cancelar eventos deportivos y cerrar colegios. Sin eso, el contagio es imparable y las muertes son por millares.

En los países capitalistas asiaticos, las medidas que se han tomado para prevenir que la propagación del coronavirus han sido consideradas como exitosas, como por ejemplo el uso obligatorio de mascarillas. En Corea del Sur, se realizaron 15 000 revisiones gratis al día y cuarentenas estrictas. Singapur controló fronteras, impuso una cuarentena estricta y ayudó financieramente a las personas aisladas. Hong Kong también controló fronteras, chequea temperaturas corporales en oficinas, restaurantes y tiendas y cerraron colegios. En Taiwán, el Estado impuso una cuarentena estricta, penalizaron a los acaparadores y financiaron al ejército para producir en masa mascarillas, llegando incluso a prohibir la exportación de estas.

Todas estas medidas se deben a que estos países aprendieron de la epidemia de SARS del 2002, causada por una cepa distinta de coronavirus (SARS-CoV). Por ello tienen la capacidad de lidiar rápidamente con la situación. En estas economías de mercado, el rol del Estado es garantizar la seguridad de las personas, ya que este tipo de virus sin tratamiento puede llegar a ser muy perjudicial si no se lo controla a tiempo, como saturar el sistema de salud y paralizar totalmente la economía de cada país.

Tal como sucede en Italia y España al momento. Al no tener protocolos de control en contra de este virus y no realizar cuarentena preventiva a personas que viajaron a China, la situación literalmente se les fue de las manos. Los casos en Italia ya superan los 20 000 y en España los 12 000.

En Italia, según un artículo publicado en The Lancet, 5200 camas se destinan a cuidados intensivos y para el 11 de marzo, 1028 de estas ya estaban ocupadas por pacientes con COVID-19 y la tendencia indica que 30 000 personas contagiadas por coronavirus pueden requerir cuidados intensivos. Eso está colapsando el sistema y aumentando la mortalidad.

En España, la situación es muy similar. Debido a que el gobierno español decidió permitir la marcha feminista del 8M, sabiendo además que varios políticos estaban contagiados, los casos han aumentado explosivamente (2000 nuevos casos por día) y las medidas tomadas han sido tardías (el cierre de frontera ocurrió recién el 14 de marzo). La transmisión comunitaria es ya una realidad en ese país.

Los casos de España e Italia evidenciaron que la preparación debe ser temprana, no tardía y esa lección la tomaron todos los países de Latinoamérica, a excepción de México: no subestimar la epidemia.

La politización de la pandemia

Pero como siempre sucede, al no tener conocimientos en epidemiología, infectología y virología, todos los sectores políticos han preferido optar por extremar sus ideas. La izquierda hispanoamericana ha preferido vender la idea que el sistema capitalista está en crisis y que hay que nacionalizar o controlar las empresas y la salud privada, siguiendo el ejemplo de España.

También ha vendido la idea peligrosa que Cuba tiene la panacea que controlaría el coronavirus: el interferón alfa 2B, un medicamento que deja efectos adversos y que se sabe que no sirve para combatir el virus. En el caso concreto de Chile, la izquierda alegó en un principio que el coronavirus es un “tongo de Piñera” que busca acabar con el “movimiento social”, para luego exigir una cuarentena total por una supuesta inoperancia del gobierno de centro-derecha.

Por el otro lado se tiene gente libertaria y anarcocapitalista que cree que las medidas tomadas por los gobiernos son “autoritarias”, que “coartan la libertad” y que eres un “estatista” si estás a favor de estas. Lo cierto es que no hay contradicción entre las cuarentenas y los principios liberales y el propio Hayek establecía que un Estado mínimo, este se encarga de la seguridad, y, por supuesto, del control de las epidemias.

Conclusión

El filósofo Carlos Santayana escribió: “los que no han vivido la historia, están condenados a repetirla”. Los gobiernos actuales han repetido los mismos errores de la pandemia de la gripe española de 1918: no tomar las precauciones necesarias para combatir una enfermedad. Con la excepción de Chile, Latinoamérica no está preparada para una epidemia que colapsa los hospitales. Pero si se toman las medidas profilácticas adecuadas, donde la gente se hace responsable de sus actos y respeta la cuarentena, Latinoamérica puede ser salir indemne de la situación.


Esteban Zapata es liberal clásico egresado de la Universidad de la Frontera de Chile como biomédico.

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