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La rastrera intelectualidad de la miseria en socialismo

By: Guillermo Rodríguez González - Ago 17, 2016, 6:24 pm
Foto: Roberto Chile/Cubadebate. socialismo
Como el socialismo es intrínsecamente inviable su conclusión final es el colapso; colapsará eventualmente el socialismo del siglo XXI, incluso en Venezuela. (Roberto Chile/Cubadebate)

Conducir un país al despeñadero socialista requiere que el grueso de su intelectualidad adopte la justificación de la envidia como axioma moral, logrado eso cualquier crisis sirve al socialismo para llegar al poder sobre una ola de resentimiento. Y es por eso que para abandonar el socialismo no basta que colapse por su inherente inviabilidad, también se requiere que los intelectuales asuman la autonomía individual como axioma moral, oponiendo civilización y prosperidad a barbarie y miseria para difundir la responsabilidad de cada cual sobre sí mismo, lo que en medio de la destrucción material y moral que deja el socialismo es ciertamente difícil.

Como el socialismo es intrínsecamente inviable su conclusión final es el colapso, colapsará eventualmente el socialismo del siglo XXI, incluso en Venezuela, con restringida oposición política y acosada economía privada, o cayendo sobre nosotros la noche del totalitarismo sin ambages, eventualmente colapsará, entonces pudiéramos transitar al capitalismo desde las ruinas del socialismo, para lo que lo estrictamente económico es simple, y lo difícil el problema político y cultural que pasa por no excusar a nadie de la responsabilidad sobre sí mismo tras décadas convenciendo a todos de que no es sobre ellos mismos que recae la responsabilidad de sus vidas, que todo se les debe por simplemente existir, pese a que su imaginario derecho a todo cause la realidad de su miseria, y a cambio de poco o nada concreto entreguen su lealtad al absurdo que gobierna sus conciencias.

Las causas intelectuales del mal

La extensión y profundidad de la destrucción del aparato productivo por el neocomunismo venezolano se compensó con el masivo subsidio de importaciones durante la larga bonanza petrolera, sus consecuencias trágicas emergieron al caer el precio del crudo, pero mientras nuestros intelectuales y políticos, de gobierno y oposición, sigan siendo socialistas, los seguirían la mayoría de los venezolanos en mantener por norte moral la justificación de la envidia, por lo que dudo que padeciendo la miseria del socialismo mis compatriotas de a pie comprendan que sufrimos la realidad de lo que por décadas nos vendieron como fantasioso paraíso la mayoría de nuestros intelectuales.

En la terca insistencia en el error que materializó esta pesadilla, las culpas de los intelectuales superan por mucho las de los políticos, no llegamos accidentalmente al borde del precipicio totalitario, los más influyentes se empeñaran en conducirnos y los más ilusos en arrojarse, arrastrando en su caída al resto.

Corrieron alegremente al despeñadero sin verlo como lo que realmente era, porque durante décadas sus intelectuales y artistas se ocuparon de taparles los ojos con falsedades encantadoras. Con falsedad por causa y miseria por consecuencia el chavismo es perfecto modelo de socialismo.

La miseria moral de nuestra intelectualidad

Que el consenso de nuestra intelectualidad fue la miseria moral que nos condujo a la miseria material que nos ahoga hoy, queda claro al recordarlos reptando entre las botas de tiranos que se complacían en glorificar.

En 1989, nada menos que 911 intelectuales y artistas venezolanos, representativos y prestigiosos, publicaban en anuncios pagados en dos diarios de circulación nacional su manifiesto de servil alabanza en bienvenida al dictador que por más tiempo ha aplastado bajo su bota un pueblo de Hispanoamérica, y no eran una minoría radical, sino la más distinguida representación de la bajeza moral filo castrista que entonces exhibía y hoy mal esconde el grueso de la intelectualidad venezolana. Entre quienes podían ser considerados intelectuales o artistas profesionales entonces, la abrumadora mayoría coincidía con la servil adoración al tirano de los representativos firmantes.

El discreto encanto de la disidencia

Tal miseria de intelectualidad tenía que aplaudir como aplaudió –con preclaras y escasas excepciones– tanto el fallido golpe de Estado como la llegada al poder, hace 17 años, del socialismo revolucionario que nos hundiría en la miseria. Aunque algunos después se deslizarían a la oposición, no son opositores al socialismo, sino disidentes de una variante que actúan en nombre del propio socialismo porque, según ellos y nadie más en el mundo, no es socialismo lo que nos gobierna, aunque los desmientan los socialistas más relevantes del mundo apoyando en mayor o menor grado al socialismo venezolano en el poder.

Algunos obtuvieron el perdón de sus disensos retomando el servicio del totalitarismo en construcción, mientras el resto se vio obligado a imaginar un socialismo diferente del que por su realidad ahora les espantaba, algo más cercano a Estados del bienestar europeos que al totalitarismo cubano que tanto alabaron cuando no vivían en carne propia la miseria y el racionamiento, y que ni viviendo bajo su sombra admiten que fue una idiotez irresponsable idolatrar.

Como el proyecto continental del Foro de Sao Paulo pasa por su peor momento parte de la izquierda occidental se deslinda de esa imagen, ilusionando a nuestros disidentes, pero en su fuero interno la abrumadora mayoría de los socialistas de Occidente siguen considerando al chavismo un modelo a imitar, tal y como nuestros disidentes siguen adorando al nonagenario sátrapa de La Habana, aunque unos y otros se vean obligados a decir otra cosa.

Y a la luz de esa intelectualidad la mayoría creerá contra toda evidencia en la viabilidad y bondad de lo intrínsecamente inviable y maligno. Ante la realidad contraria responderán con la negación de la realidad, se aferrarán incluso a la leyenda del socialismo escandinavo, por lo que el último refugio de los socialistas no es socialista y jamás admitirán como el Estado de bienestar corrompió a Suecia con un radicalismo socialdemócrata en gran parte abandonado.

Así soñarán con Estocolmo mientras el lumpen criminal despreciado por Marx aquí ascendió a revolucionario azote de clases enemigas, la propaganda inventa absurdos para atribuir inflación, escasez, racionamiento e inseguridad a una mítica guerra económica en que únicamente creen los perfectos idiotas de aquí y del mundo entero, y los líderes de la oposición socialista venezolana responden a cada inflacionario aumento de salarios sin soporte en la productividad, criticando el que no sea mucho mayor.

Guillermo Rodríguez González Guillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.

El primer paso para reconstruir Venezuela es respetar la propiedad privada y el libre comercio

By: Escritor Invitado - Ago 17, 2016, 6:02 pm
(FM Center)

Por Aurelio Concheso La reconstrucción de Venezuela no será tarea fácil luego de un período excesivamente largo de políticas económicas y sociales destructivas. Pero el punto de partida tiene que por fuerza ser el reconocimiento de que el problema viene de muy atrás. No son tan solo los últimos tres años de la apoteosis de incompetencia del gobierno de Maduro, ni si quiera los 17 desde que los electores se dieron al “Comandante Eterno” como salvador de la patria. Lea más: Venezuela: escasez de anticonceptivos alienta mercado negro de píldoras abortivas Lea más: Venezuela: Oposición invita a la comunidad internacional a la Gran toma de Caracas En esencia, y según confirman encuestas recientes, como la de Datincorp del 18 de julio, el pueblo parece haber aprendido la lección de que en economía “no existe almuerzo gratis”. La pregunta es si la habrán aprendido nuestros políticos de ambos lados del hemiciclo. No hay que olvidar que al inicio de la República Civil, en 1961, las garantías se suspendieron “por unos meses” y todas fueron restituidas en breve lapso salvo las económicas, que permanecieron suspendidas por 28 años hasta que un Carlos Andrés Pérez electo por añoranza de la Venezuela Saudita de su primer gobierno, tuvo que aplicar severas medidas de ajuste y liberación económica, cuyas consecuencias políticas ya son historia. Sorprende que algunos diputados de la MUD, lejos de darle un enfoque integral a las grandes líneas de una reconstrucción nacional, estén sacando a consulta pública leyes, aprobadas en primera discusión, en las que el análisis de origen de recursos y técnica legislativa brilla por su ausencia, como son la Ley de protección del salario, ¿lo van a proteger mientras hay 700% de inflación?; la Ley de emolumentos de personal docente, ¿y el resto del personal?; la Ley de protección a los pacientes con condición celiaca, ¿y qué pasa con los que tienen otros padecimientos?; la Ley de emolumentos para personal técnico de la salud, y de ahí hasta el infinito. Pareciera que los promotores no ven con malos ojos que la maquinita impresora del Banco Central sea la única forma que hay en este momento de financiar tanta munificencia. // Según Datincorp el 78% de los chavistas y el 97% de los opositores piden respeto a la propiedad privada, y en similar proporción, apoyan la unificación cambiaria (64/72%), la rentabilidad de los precios para los empresarios y comerciantes (87/97%), la producción nacional (90/86%) y al combate a la corrupción (97/99%). Semejante coincidencia entre grupos políticos supuestamente enfrentados entre sí no debería escapar a la atención del mundo político. ¡Por favor! Oigan al pueblo, que a fuerza de sufrir los embates de una economía desquiciada, se ha vuelto liberal ante sus ojos sin que ustedes se den cuenta, déjense de tanto populismo y súmense al consenso que está en la calle si es que seriamente quieren comenzar la reconstrucción del país.   Aurelio F. Concheso es ingeniero mecánico, graduado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), empresario y moderador del programa radial de economía “Laotravía” .

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