Académicos españoles contribuyen a erigir dictaduras en América Latina

Profesores y académicos españoles han asesorado a gobernantes autoritarios latinoamericanos para tornar las democracias en dictaduras unipersonales marxistas

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Roberto Viciano Pastor de ser el cerebro más destacado y activo de la Fundación CEPS. (Foto: Twitter)

La mayoría de los intelectuales en el mundo occidental son de izquierda. Es llamativo dado que es dentro del capitalismo liberal donde tienen libertad para desarrollar sus ideas y generalmente, obtener ingresos relativamente altos. Por eso ilustres pensadores como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Robert Nozick han estudiado ese fenómeno para tratar de encontrarle una explicación.

Estos tres autores han llegado a una conclusión parecida, que es de índole psicológica. Los intelectuales desde niños están acostumbrados a ser “los primeros” de la clase, a recibir premios escolares y elogios de sus profesores. Eso los torna en cierto modo narcisistas y a mirar a los otros “por encima del hombro”.

Sin embargo, cuando son adultos y deben desenvolverse en el mundo “real”, de golpe descubren que las “reglas del juego” son otras. Allí lo que más se valora son aquellas contribuciones que satisfacen alguna necesidad de las personas. Por consiguiente, en una sociedad donde rige el libre mercado, los “premiados y alabados” son otros, generalmente los emprendedores y empresarios. Ergo, ocupan los puestos más altos dentro de la escala social y económica.

Eso suele provocar frustración y resentimiento hacia el capialismo en una gran proporción de los académicos. Una de las razones es que -en forma justificada o no- se consideran moralmente superiores a los que se enriquecen comerciando; en el fondo de su alma, suelen despreciar a los mercaderes. Por tanto creen que en un mundo jerarquizado, fuertemente centralizado, tendrán mejores oportunidades de ser valorados como “se merecen”. El primer pensador en defender esa idea fue Platón, quien consideró que los gobernantes de su República (totalitaria, cabe acotar) deberían ser los filósofos (i. e. los “hombres sabios”).

En España, algunos académicos de la Universidad de Valencia son un claro ejemplo de lo anteriormente dicho. Son admiradores de Fidel Castro y han prestado sus servicios intelectuales para contribuir a vaciar de sustancia a las democracias latinoamericanas, tornándolas en el “socialismo del siglo XXI”. Han sido los intelectuales encargados de diseñar la “revolución silente”, estrategia ideada por Fidel para que sus aliados políticos -mediante la “vía tonta de la democracia”- tomen el poder, lo concentren y se entronicen en él.

El venezolano Asdrúbal Aguiar es abogado, ensayista y columnista en diversos medios de prensa. Entre 1992 y 1994 fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Durante los últimos veinte años ha venido siguiendo este “matrimonio por conveniencia” entre algunos académicos de la Universidad de Valencia y el Foro de San Pablo.

No se ha limitado a observar ese pacto non sancto sino que ha escrito profusamente sobre ese asunto. Esa tarea está contenida en ocho volúmenes (casi 5000 páginas) donde se esfuerza por entender y denunciar “a la mutante revolución que se cuece entre el Foro de São Paulo y sus escribanos de Valencia, España. Adiestrados estos, intelectualmente, por La Habana, se montan sobre los hombros una tarea cuya realización preocupa hace treinta años, cuando se predica, con liviandad, el fin del comunismo, vale decir, la llegada del posmarxismo que se apalanca sobre los proventos del capitalismo y manipulando las formas de la democracia, para vaciarlas de todo contenido”.

Aguiar denuncia que en 1999, siguiendo instrucciones de Fidel, el recientemente electo Hugo Chávez instala una Asamblea Constituyente con el fin de crear una nueva constitución. Cuando se estaba dando ese proceso, varios profesores de la Universidad de Valencia van a Caracas con la excusa de interiorizarse “con fines académicos” del proceso constituyente venezolano. Sin embargo, Aguiar descubre que en realidad “son ellos quienes, tras bambalinas, imaginan e impulsan a ‘La Bicha’ de Hugo Chávez, como primera experiencia acordada entre Lula (Da Silva) y Fidel en 1991, dándole paso franco al poscomunismo señalado. Y como se sabrá más tarde, les contrata Isaías Rodríguez, vicepresidente de la Constituyente, embajador en España”.

Acusa a Roberto Viciano Pastor de ser el cerebro más destacado y activo de la Fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales), que estaba integrada a la mencionada universidad española. Desde allí se cuecen los estatutos políticos del poscomunismo como está comprobado. En su página web, señalaba expresamente que “ha concentrado su experiencia política en «América Latina, proveyendo consultoría política, jurídica y económico a fuerzas y gobiernos progresistas en la región».

A lo largo del tiempo fue beneficiada con generosas asesorías asignadas principalmente por Chávez, pero también por el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa. Así se fue instalando el “posmarxismo en tierras americanas, con sus constituyentes a cuestas y sus procesos para el desmontaje de nuestras democracias”.

Esa imputación no es desmentida por Viciano, incluso se jacta de ella, como lo demuestra su CV colgado en la página web de la Universidad de Valencia. Allí se expresa que “ha dirigido equipos de seguimiento y asesoramiento a las Asambleas Constituyentes de Ecuador (1998), Venezuela (1999) y las más recientes de Ecuador y Bolivia”.

En abril de 2019 Rafael Isea, exministro de Finanzas de Chávez, reveló que “la revolución bolivariana” tenían por objetivo que el comunismo se hiciera con el poder en todas partes del mundo. “En España, los elegidos fueron unos chicos muy comunistas que, a través de una fundación recibirían el beneplácito del comandante (Chávez)”. La fundación creada con ese fin fue CEPS. La documentación aportada por Isea certifica que Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero trabajaban en la Fundación CEPS y cobraban de la misma “que, a su vez, cobraba de Venezuela”. En total los mencionados -que son los fundadores del partido político Podemos- recibieron de Chávez 7,1 millones de euros “para crear un partido afín al chavismo en España”. Es revelador que cuando fundaron Podemos disolvieron a CEPS.

Todos estos datos explican lo sucedido recientemente en el aeropuerto de Barajas. Como se recordará, el ministro de Transportes español, José Luis Ábalos, se reunió con Delsy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, a pesar de la prohibición expresa de ingresar en territorio europea que pesa sobre ella. Es más, la ayudó a evadir las sanciones impuestas por la Unión Europea (UE).

De ser así, el ministro Ábalos pudo haber cometido un delito de prevaricación omisiva y de desobediencia por no haber procedido a la detención y/o expulsión o deportación de la número dos del régimen de Maduro, como le exige la normativa europea. Esa conducta ameritó una denuncia judicial por parte de representantes del Partido Popular (PP) “para que se dirima qué ocurrió realmente en Barajas”.

El PP quiere esclarecer la implicación “del ministro Ábalos así como la de los titulares de Interior y Exteriores durante la estancia en España de la vicepresidenta del régimen de Nicolás Maduro, Delsy Rodríguez. La vicepresidenta de Venezuela, si se confirman las sospechas, se habría saltado con la connivencia del Gobierno una prohibición expresa de la UE por violación derechos humanos”. Hasta ahora. Ábalos ha dado diferentes versiones sobre lo sucedido.

Por otra parte en Bruselas, la portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, ha pedido a la Comisión Europea que investigue los hechos referidos, que recabe toda la información para saber la verdad y que le exija al presidente Pedro Sánchez “que cumpla las resoluciones del Consejo de la UE, porque no podemos permitir que un gobierno europeo incumpla el derecho comunitario”.

No sabemos si la Comunidad Europea aquilatará adecuadamente lo que ha sucedido y el peligro que eso encierra para sus propias democracias. Es el cáncer que se está infiltrando en sus propios países.

Por cierto, un dato no menor, es que Ábalos se formó en la Universidad de Valencia ¿retribuyendo favores recibidos de la infame dictadura chavista?

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