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El Estado: la principal causa de la pobreza en Argentina

By: Iván Carrino - @ivancarrino - Mar 16, 2017, 8:10 am
(Maccabee) Argentina
El dato conocido recientemente representa un aumento de casi 4 puntos en comparación con el año anterior y es el registro más elevado de los últimos 11 años. Una verdadera catástrofe social. (Maccabee)

Recientemente se conocieron en el país nuevos datos de pobreza. La Universidad Católica Argentina, que en ausencia de un INDEC creíble tomó el rol de ser la institución referente en este tema por los últimos 10 años, divulgó sus nuevas estimaciones y puso en evidencia una cruda realidad. Tres de cada diez argentinos son pobres.

El dato conocido recientemente representa un aumento de casi 4 puntos en comparación con el año anterior y es el registro más elevado de los últimos 11 años. Una verdadera catástrofe social.

Ahora bien, mirando los números a más largo plazo, nos encontramos con que, desde el regreso de la democracia (el primer dato es de 1985, dos años después), el promedio de la pobreza en el país fue de 29,3 %. Además, también encontramos que la cantidad de pobres no muestra una tendencia a la baja (como sí lo hace en el mundo), sino que oscila en torno al promedio, con saltos bruscos cada  determinado número de años.

¿Cómo es esto posible?

carrino

Para entender por qué en Argentina hay 13 millones de personas en estado de pobreza, es necesario entender a qué se deben esos saltos bruscos que impiden que esta situación mejore con el correr del tiempo.

Si se mira el gráfico de más arriba, observamos que la pobreza superó el 30 % en 1988-1990; en 2001-2005; y también en 2016.

O sea, los aumentos fuertes de la pobreza en Argentina están directamente relacionados con las crisis económicas que el país tiene a menudo. ¿Y cuál fue la característica distintiva de esas crisis económicas? El estallido inflacionario, que hizo que los precios suban increíblemente más que los ingresos de la población.

En 1989 explotó el modelo populista de Raúl Alfonsín. Luego de décadas de inflación crónica, la emisión monetaria crecía a niveles insostenibles y los precios llegaron a subir 20.000 % anual en un mes. La economía colapsó y la pobreza se duplicó de un año a otro.

En 2002, producto de la salida de la convertibilidad, los precios treparon 40 %, mientras que los ingresos prácticamente no se movieron. El resultado fue un brutal salto de 20 puntos en la tasa de pobreza.

En 2016 sucedió lo mismo. La inflación de la ciudad de Buenos Aires marcó un aumento del 41 % anual, mientras que los salarios no treparon más allá del 30 %. La suba de 4 puntos en la tasa de pobreza puede explicarse por este fenómeno.

Como podemos observar, hay una relación directa entre inflación y pobreza, por lo que todo lo que vaya en el sentido de terminar con la inflación, será netamente positivo para mejorar la situación de los más vulnerables.

Ahora para comprender verdaderamente las causas de este fenómeno en el país, tenemos que profundizar todavía un poco más en el argumento. Después de todo, la pregunta más importante a responder es qué y quiénes son los responsables por la inflación. Ahí aparece, entonces el déficit fiscal y los políticos que gastan más de lo que ingresan como origen del problema.

El déficit fiscal genera inflación porque, para financiar el desequilibrio de las cuentas públicas, el Banco Central emite dinero en exceso que pierde poder de compra. Durante el fin de la convertibilidad, la relación no fue tan directa, pero fue el déficit lo que hizo que la convertibilidad fuera insostenible, y fue eso lo que dio origen a la tumultuosa salida que originó el estallido inflacionario.

A diferencia de lo que sucede en el mundo tomado como un todo, la pobreza en nuestro país aumenta y  —como promedio— no baja del 29 % hace 32 años. Ahora contrariamente a los que muchos quieren hacernos creer, esta situación no responde a la implementación de “políticas neoliberales”, sino a algo muy distinto.

Es el gobierno, con sus planes demagógicos, el que genera déficit fiscal. Y es el déficit el que, a la larga, termina generando crisis económicas con estallidos inflacionarios.

El verdadero liberalismo económico exige un menor rol para el gobierno y cero déficit público. Si esa receta se hubiese seguido en nuestro país, nos hubiésemos ahorrado al menos 3 crisis económicas y hoy otros serían los temas de preocupación.

A la luz de estos datos debe quedar claro que el único responsable por la pobreza es el estatismo, y que solo alejándonos de sus recetas podremos dar vuelta esta negra página de la historia argentina.

Iván Carrino Iván Carrino

Licenciado en Administración y Máster en Economía, Iván Carrino es Analista Económico en Inversor Global. Además, es profesor de Economía en la Universidad de Belgrano y de Economía Internacional en el Instituto Universitario ESEADE, en Buenos Aires. Síguelo en @ivancarrino.

Morena, la falsa esperanza castrochavista de México

By: Rafael Ruiz Velasco - Mar 16, 2017, 7:30 am
(En Línea)

No es ningún secreto que Andrés Manuel López Obrador se encuentra en plena carrera presidencial, no solo anticipadamente, sino que lo hace desde hace doce años al menos. Lo de AMLO y la presidencia de la República parece ser más una obsesión personal con la investidura presidencial más que un verdadero proyecto político incluyente y solidario como él mismo insiste en afirmar. También es un hecho que tanto tiempo en campaña no ha sido en vano y sin duda sus estrategias de marketing político han mejorado con el tiempo. El AMLO de hoy pareciera ser más sensato, menos radical y más abierto al dialogo que aquel que llamaba “chachalacas” a sus adversarios y se atrevió a nombrarse a sí mismo como presidente legítimo de la Nación en un acto inaudito políticamente . Lea más: Secretario de Gobernación de México: Quienes critican al Ejército no están en el territorio con ellos Lea más: Piden que el gobierno de México niegue contratos a empresas que participen en construcción del muro fronterizo Sin embargo, sus formas y métodos partidarios totalmente centrados en su persona, su total autoritarismo hacia las decisiones de su partido, el total protagonismo que pretende que se le otorgue a su figura y sus formas políticas que recuerdan a rituales de sectas por el fanatismo con el que se llevan a cabo, siguen delatando a una persona que cree en la centralización del poder como herramienta de “salvación” de las masas y en sí mismo con un profeta o iluminado que posee la luz para encontrar el verdadero camino. AMLO no cree en el poder de la libertad ni de las decisiones individuales, para él existen solo dos bandos: el de las víctimas de él y los victimarios esclavos del “sistema neoliberal”. Curiosa postura para alguien que vive del mismo sistema financiado por los contribuyentes y que recibirá tan sólo en 2017 una cantidad cercana a los 1000 millones de pesos para fines políticos y proselitistas. Otro detalle que no está de más resaltar es que absolutamente toda su gente de confianza, incluyéndose a sí mismo, han militado en los partidos que abiertamente considera como rivales, principalmente en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Su postura antisistema se sostiene con alfileres cuando analizamos los perfiles y trayectorias de sus colaboradores más cercanos. Si algo le molesta a AMLO y sus defensores recientemente es que lo asocien con el chavismo y los desastrosos resultados que a estas alturas ya son imposibles de ocultar. La crisis en Venezuela ha llegado a niveles de inflación, escasez e inseguridad alucinantes y en consecuencia para el eterno candidato mexicano, que se le relacione con estas ideas y corrientes políticas, ha dejado de ser rentable desde hace tiempo, aunque en el fondo su relación y similitud en sus propuestas sean totalmente evidentes. La semana pasada, la secretaria general de su partido, es decir, la segunda persona con más poder en la organización, Yeidckol Polevnksy mando un mensaje bastante delator en su cuenta de twitter: “#Maduro sigue apostando por el diálogo en #Venezuela, ante intentos golpistas que promueve…” Frecuentemente además hace alusión a mensajes y supuestas proezas alcanzadas por políticos y caudillos de izquierda latinoamericanos, como el hermano y sucesor del dictador Fidel, Raúl Castro por citar un ejemplo. Sin importar los alegatos  que es su cuenta personal y que sus tweets no comprometen a su partido, que una persona tan cercana al Mesías político y con el puesto jerárquico que ostenta en MORENA apoye abiertamente al régimen castrista y chavista nos da un mensaje bastante claro: la supuesta mesura de AMLO rumbo al 2018 en ciertos temas económicos y sociales no es más que una estrategia de marketing político. AMLO y sus seguidores creen en la redistribución de la riqueza en lugar de su generación y por tanto creen en la generalización de la pobreza en lugar de su erradicación. Para verdaderamente erradicar la pobreza y la corrupción que nos azotan como país necesitamos un gobierno que ceda sus excesivos poderes a los ciudadanos y se encargue solo de preservar los derechos de vida, propiedad y libertad, algo que AMLO no alcanza a vislumbrar ni remotamente. Las políticas de MORENA (Movimiento Regeneración Nacional) y sus oportunistas líderes están basadas en ideologías que han fracasado una y otra vez en cada uno de los países en que se han intentado implementar en menor o mayor medida. El socialismo del siglo XXI ha sufrido duros embates político electorales en los años recientes en toda América, porque quienes votaron por ellos se han dado cuenta que les vendieron apenas más que espejismos de progreso que en realidad eran inflación, pobreza, deuda pública y una disminución generalizada de la calidad de vida. Ahí tenemos el caso de Argentina, Venezuela, Perú, Brasil o incluso  Estados Unidos. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); });   Contrario a lo que muchos temerarios afirman, en México a pesar de todos los retos pendientes sí tenemos mucho que perder, y basta con ver la situación en la que se encuentran sumergidos los países gobernados por los líderes que los militantes de MORENA siguen y secundan. No compremos más espejismos disfrazados de honestidad y buenas intenciones. Es verdad que necesitamos un cambio de dirección política y socialmente hablando — urgente— pero no hacia atrás como AMLO y su partido proponen tan abierta y cínicamente.

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