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Papa Francisco reitera total apoyo a obispos de Venezuela ante la crisis que vive este país

By: Karina Martín - Jun 10, 2017, 9:13 am
(Twitter)
Papa Francisco asegura que solo apoyará el diálogo en Venezuela si se cumplen acuerdos ya expresados en 2016. (Twitter)

Tras la reunión que se llevó a cabo entre el papa Francisco y miembros de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), el pontífice ratificó que comparte plenamente la percepción de los obispos venezolanos sobre la situación del país.

“En la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía”, indicó el papa tras escuchar en palabras de monseñor Diego Padrón el recrudecimiento de los conflictos y el empeño del régimen por un Proceso Constituyente, que consideró peligroso e innecesario.

“No es la solución para los graves males que aquejan a los venezolanos”, dijo el presidente de la CEV, quien ha criticado duramente la decisión del presidente Nicolás Maduro de convocar una Asamblea Nacional Constituyente para modificar la Constitución y en diferentes ocasiones ha instado para que se busque una solución electoral para el país.

Por otra parte, Padrón explicó que “en este momento sufre toda Venezuela, no es cuestión de colores o ideologías. Todo el pueblo pasa hambre, sufre por la falta de medicinas y la inseguridad. Y sufre la zozobra de no saber hacia dónde vamos. Tenemos dos meses de continuas manifestaciones, de protestas diarias, donde van ya 70 jóvenes muertos de manera violenta. Eso nos alarma y supongo que también al mundo entero”.

 

En respuesta, el pontífice comentó que está bien informado de “todos los eventos que están sucediendo en el país”, y anunció que se puede contar con todo el apoyo y la simpatía de todos los órganos de la Santa Sede. “Cuenten con mi ayuda en favor de la gente que hoy pasa hambre y necesita medicamentos“, dijo el papa.

Asimismo, el pontífice informó que algunos de los miembros de la CEV que sirvieron como facilitadores en el fallido intento de diálogo del último trimestre del año 2016, han insistido en iniciar un nuevo proceso de diálogo. Sin embargo, el papa señaló que “solo tomará parte en una nueva iniciativa de diálogo, siempre y cuando el Gobierno cumpla con las cuatro condiciones ya expresadas en la Carta del Cardenal Parolín a inicios de diciembre de 2016”.

El pontífice invitó a los obispos a seguir del lado de la gente, a no abandonarlos en su empeño por alcanzar un país más justo y a trabajar en la paz.

Fuentes: La Patilla, El Carabobeño, El Universal.

Karina Martín Karina Martín

Karina Martín es reportera para el PanAm Post desde Valencia, Venezuela. Posee una licenciatura en Idiomas Modernos por la Universidad Arturo Michelena.

La civilización occidental es fe en la razón y razón en la fe

By: Guillermo Rodríguez González - Jun 10, 2017, 9:01 am
(Mendozapost)

Es innegable que los más altos valores de la civilización occidental tienen entre sus fuentes históricas la religión cristiana. Da cuenta de su ventaja evolutiva que dichos valores sean compartidos tanto por fieles de otras religiones como por ateos. La civilización occidental desarrolló saludable repugnancia por la violencia para imponerse sobre la razón en nombre de la fe. No siempre fue así. La fe impuesta por la fuerza atrajo a pensadores ortodoxos y heréticos en la cristiandad. Pero de lo antiguo y vigente de la idea de libertad y tolerancia fue muestra notable que ante poderosas corrientes anticristianas –más que anticlericales–  hoy notorias en occidente, quien antes de Francisco estuvo a la cabeza de la Iglesia católica se transformase circunstancialmente en personificación momentánea de la civilización occidental misma. Lea más: Por qué la izquierda antioccidental odia tanto a Trump Lea más: Civilización es libertad, propiedad y derecho Blanco del odio de los enemigos internos y exteriores de occidente. El Papa Benedicto XVI dijo sobre la imposición de la fe por medio de la violencia, verdades indiscutibles cuando fue invitado a dictar una magistral conferencia en una universidad de la cual fue profesor por muchos años. Que existe una poderosa tradición en el pensamiento teológico y filosófico occidental, en la que se entiende que Dios se nos revela a través de la razón  y que dicha tradición enlaza en occidente al pensamiento teológico cristiano con la filosofía griega clásica. En esa tradición, el ilustre catedrático, filosofo y teólogo entonces papa de la Iglesia católica romana, disertó sobre el rechazo teológico a la violencia como medio para diseminar la fe. Para quien fe tenga, Benedicto XVI rechazó la violencia  para imponer la verdad. ¿Se utilizó la violencia como medio para imponer la fe católica en el pasado; violencia instigada o refrendada por la misma Iglesia cuyo papa entonces dijo que es contrario a la doctrina cristiana? Pues sí. Pero Juan Pablo II admitió y condenó dichos errores de la Iglesia católica. Del pasado lejano, en cruzadas, inquisición y conquista. Y omisiones del pasado reciente sobre genocidios criminales. Como cabeza de la Iglesia católica, Benedicto XVI tenía autoridad moral para afirmar que la violencia es inadmisible como medio para propagar la fe. ¿Qué dijo en contra de la violencia religiosa para que la respuesta de quienes ofendidos se sintieron pasara por la quema de iglesias, el asesinato y las amenazas terroristas del fundamentalismo musulmán, justificado por políticos e intelectuales de lo más granado de la izquierda Europea? Lo que dijo me ha fascinado y servirá como punto de partida para mis reflexiones sobre este tema: “Me acordé de todo esto cuando recientemente leí la parte editada por el profesor Theodore Khoury (Münster) del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez durante el invierno del 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos. Fue probablemente el mismo emperador quien anotó, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, este diálogo [...] Quisiera tocar en esta conferencia un solo argumento -más que nada marginal en la estructura del diálogo- que, en el contexto del tema "fe y razón" En el séptimo coloquio (controversia) editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la "yihad" (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: "Ninguna constricción en las cosas de la fe". Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); });   Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre los que poseen el "Libro" y los "incrédulos", de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. "Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas... Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte...". La afirmación decisiva en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. El editor, Theodore Khoury, comenta que para el emperador, como buen bizantino educado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Cita una obra del conocido islamista francés R. Arnaldez, quien revela que Ibh Hazn llega a decir que Dios no estaría condicionado ni siquiera por su misma palabra y que nada lo obligaría a revelarnos la verdad. Si fuese su voluntad, el hombre debería practicar incluso la idolatría. Intento imaginar al Papa Francisco representar así los más altos valores de la civilización occidental ante sus enemigos internos y externos. No puedo. Y francamente me apena que sea absolutamente inimaginable.

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