Implementación de regulaciones de Trump contra Castro no convencen a congresistas cubano-americanos

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Senador por el estado de Florida, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y miembro del Partido Republicano. (Flickr)

El pasado jueves congresistas cubano-estadounidenses cuestionaron la efectividad de las regulaciones que el Gobierno de Donald Trumpse pretenden implementar contra el régimen cubano.

A pesar de que los congresistas reconocieron un avance en las regulaciones, el senador Marco Rubio y los representantes Mario Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen se mostraron “decepcionados” por considerar que no se están implementando por completo las medidas ordenadas por el presidente estadounidense.

Para la representante a la Cámara de Representantes por Florida Ileana Ros-Lehtinen, las medidas políticas que se han llevado a cabo, de todas las anunciadas el pasado mes de junio, evidencian un “paso adelante positivo, pero que deja aún mucho que desear”.

El senador Marco Rubio, uno de los mayores críticos de Castro, afirmó, en un comunicado, que “los burócratas del Departamento de Estado que se oponen a la política” de Trump decidieron omitir aspectos importantes que había sugerido el mandatario.

Por su parte, Mario Díaz-Balart también manifestó que las medidas no se están implementado completamente, tal como lo ordenó el presidente, pero aseveró que continuará con sus labores y buscará que estas se realicen en su totalidad.

El senador por Nueva Jersey, Bob Menéndez, también señaló que la medida que prohíbe hacer negocios con varias entidades cubanas es de suma importancia, ya que, a su juicio, el régimen tiene el control de todos los negocios privados de la isla. Además, afirmó que los cambios son “un paso adelante” para evitar que el Gobierno de Castro continúe enriqueciéndose y “explotando” al pueblo cubano.

Las declaraciones de los senadores se conocieron luego de que el pasado miércoles 8 de noviembre los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro anunciaran que se implementará el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba, firmado por Trump el pasado 16 de junio.

Ahora se busca evitar que llegue dinero al Estado cubano prohibiendo que personas sujetas a la jurisdicción norteamericana realicen transacciones financieras directas con unas 180 entidades y subentidades restringidas por estar controladas por servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubana.

La lista integra cinco grupos empresariales, 83 hoteles, dos agencias de viaje, cinco marinas, diez tiendas de diferentes tipos, entre otros. Además, se prohíben los viajes individuales a la isla de ciudadanos estadounidenses que no sean apoyados por una “organización patrocinadora”.

El Tesoro también señaló que los viajes de carácter educativos individuales que no tengan carácter académicos, ya no seguirán siendo permitidos.

Se continuará con el permiso de viajes “pueblo a pueblo”a Cuba sin una licencia específica; también se permitirá la realización de transacciones con tarjetas de créditos estadounidenses en Cuba.

Los cambios que podrían costar millones de dolares a la economía estadounidense se llevan a cabo como parte de las promesas de campaña del presidente sobre revertir las políticas implementadas por el expresidente Obama hacia Cuba.

Por su parte, el Gobierno cubano rechazó las medidas anunciadas por EE. UU., y señaló que las regulaciones dañan a los ciudadanos estadounidenses.

Para el régimen cubano el bloqueo estadounidense es precisamente el obstáculo que evita que los ciudadanos de la isla disfruten de los derechos humanos.

Sin embargo, las violaciones del dictador de Cuba van más allá de los aspectos económicos que nada tienen que ver con el bloqueo estadounidense. Una vez más, el Gobierno de los Castro busca culpar a EE. UU. de las violaciones que la dictadura de la isla comete.

Contexto

El anuncio del Departamento del Tesoro y del Departamento de Comercio se produce a pocos días de que EE. UU. decidiera revertir la posición del Gobierno Obama sobre el fin del embargo a Cuba.

Esta vez, y como era costumbre del Gobierno norteamericano desde 1992 (a excepción del pasado año), se votó no en la Asamblea General de la ONU en contra de la resolución para acabar con el embargo a Cuba.

Y es que para el Gobierno de Trump el embargo da un “mayor énfasis al impulso de los derechos humanos y la democracia”.

Es necesario resaltar que de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas de la isla, desde abril del año pasado hasta junio de este año el bloqueo ha generado pérdidas económicas para Cuba de USD$ 4.305 millones, lo que representa el doble de lo que necesita la economía cubana para avanzar en su desarrollo.

Sin embargo, las pérdidas económicas y las amenazas de la comunidad internacional no han sido suficientes para frenar la violación de derechos humanos que sigue cometiendo el régimen dictatorial cubano.

Fuentes: Cubanet, Gestión, France24, El Nuevo Herald, Miami Diario, Radio Santa Cruz, Univisión.

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