Cubana explica a adolescentes en EE. UU. lo que es vivir el desarme

"Y porque crecí en un país donde la dictadura Castro impide irresolutamente todo derecho a la legítima defensa, les digo que no vayan a caer en una trampa"

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“Y porque crecí en un país donde la dictadura Castro impide irresolutamente todo derecho a la legítima defensa, les digo que no vayan a caer en una trampa”. (FotoMontaje de PanAm Post)

El diálogo para la prohibición y regulación de las armas en EE. UU. se aviva cada vez que existe un tiroteo protagonizado por un civil. Esta vez tiene un agregado singular, las manifestaciones que promueven las reformas legislativas son lideradas por jóvenes; nada menos que sobrevivientes del último tiroteo en un colegio.

Entre ellos, una joven de ascendencia cubana que porta la bandera en su vestimenta. Un hecho que genera incomodidad entre los exiliados que huyeron de un régimen que les negó sus derechos más básicos, incluida la auto-defensa.

Cómo vive un exiliado el desarme

Uno de ellos es Rebeca Ester Ulloa Sarmiento, periodista e investigadora cubana que se exilió en la Florida, donde sucedió el último tiroteo.

Sin embargo, lejos de ser reconfortante para ella, le genera “mucha aprensión”.

Tenía apenas 10 años cuando Castro llegó al poder en 1959. Ahora, con casi 70 años, se da cuenta de cómo desarmar a grupos —al pueblo en general— fue desastroso para los cubanos; inclusive para quienes habían luchado junto a Castro en su llamada revolución y terminaron siendo fusilados.

“Pienso que esa es una de las razones por las que la dictadura de los Castro lleva más de medio siglo en el poder en la Isla”, nos dice.

Agrega: “Por eso veo con mucho temor la campaña para el desarme en este país, donde vivo y del que soy ciudadana, y al que, además de agradecer, amo. Cada vez que hay una manifestación, como la del sábado 24 de marzo, donde se gritan consignas, se exaltan los sentimientos, y hasta, prácticamente, se cae en una especie de histeria colectiva, entro en shock”.

“Recuerdo entonces a los jóvenes alemanes dando vítores a Hitler; a los cubanos gritando en la plaza a Fidel Castro; a militares y ciudadanos rompiendo libros y cuadros en la conocida revolución cultural china; entonces me pregunto: ¿qué y quiénes están tras la intención de esta campaña de desarme en Estados Unidos de América”, insiste Ulloa.

Mensaje a Emma González y sus contemporáneos sobre crecer bajo un gobierno que impide el derecho a la legítima defensa

“Me place vivir en una democracia donde los jóvenes salen a la calle en marchas pacificas en solidaridad con las víctimas y pidiendo reformas, en este caso, del uso de armas. Pero donde quisiera alertar a Emma González, devenida en líder y símbolo, —a ella y a los jóvenes manifestantes—, que tienen que estar alertas, porque al ser un grupo vulnerable, tanto por la edad, como por los acontecimientos violentos, en los que muchos de ellos han estado directa o indirectamente involucrados, pueden ser fácilmente manipulados por grupos y personas, que solo están buscando un pretexto para buscar más problemas a la presidencia de Estados Unidos”, continúa.

“Y porque crecí en un país donde la dictadura Castro impide irresolutamente todo derecho a la legítima defensa, les digo que no vayan a caer en una trampa”.

“Que pidan justicia, que pidan reformas, que pidan protección, todo eso está muy bien, pero no se dejen “usar” por organizaciones externas. El movimiento juvenil, estudiantil, debe cuidar muy bien de ser ellos mismo quienes definen y deciden sus estrategias, y no aceptar ayuda financiera ni moral: ahí está el peligro.

“¡No es prudente pedir el desarme, porque se le deja libre el camino a regímenes totalitarios y absolutistas!”, enfatiza.

Uso de la bandera cubana

“Sin embargo, no se habla de que la joven Emma haya estado vinculada a ningún grupo que apoye la oposición cubana, ni se comenta ningún acercamiento ni pronunciamiento en contra de la dictadura Castro. Entonces nos parece contradictorio que porte la bandera cubana en su chaqueta”, dice Ulloa respecto a la vestimenta que utilizó la joven mientras protestaba en Washington.

“No se me hace coherente la presencia notoria de la bandera cubana, con su actitud cargada de beligerancia al liderar un grupo que, pide reformas radicales, que pide el desarme”, reitera.

Asimismo, la joven es vocera de la “Alianza Homosexual-Heterosexual” y se ha declarado bisexual, sin embargo, porta la bandera de un régimen que en el apogeo de su revolución condenaba a las personas a campos reformatorios para modificar sus conductas por medio del trabajo forzado, las UMAP.

Simbología en la tarima: chaqueta verde oliva y letras azules en las pancartas

Afirma Ulloa que le gustaría conversar sobre el tema Cuba con Emma. Cree que como joven acude más a la irreverencia. Pues de un lado lleva la bandera cubana, pero en el otro lado tiene un emblema de un cohete espacial.

Sin embargo, alega que levanta sospechas entre los exiliados los símbolos que le rodean; “alertan y con razón”.

“El verde olivo es el color de los Castro, de la dictadura cubana. ¿Por qué Emma usa la chaqueta militar en la marcha? ¿Qué está queriendo representar?” cuestiona.

“El azul, color del partido demócrata, está presente en las pancartas muy profesionalmente elaboradas, hasta con caricaturas de Emma. El azul en las letras de la tarima, el azul en las chaquetas de los participantes…”, insiste.

Encuentra similitudes con manifestaciones que se hicieron en protesta en contra de Donald Trump cuando asumió la presidencia.

Y pregunta de dónde sale el dinero para convocar las marchas y las pancartas para la convocatoria.

“Mi recelo se acrecienta cuando veo que esta campaña, que aparentemente está liderada por estudiantes, tiene detrás a senadores radicales del partido demócrata y que las cadenas Univisión y CNN son las que con mayor insistencia están cubriendo con cámaras y con dinero esta campaña”, exclama.

Considera que Emma tiene el perfil idóneo para ser lanzada al ruedo, como ya lo hicieron y corre el peligro de estar siendo utilizada para fines que quizás ni ella sospeche. Quisiera estar equivocada, pero en situaciones enrarecidas como ésta, activa lo que llama “olfato político”, que le hace pensar que esta campaña de desarme, en verdad, no es tan espontanea y que puede traernos consecuencias nefastas para Estados Unidos y para el mundo.

Entonces le da la razón al padre fundador, Benjamín Franklin: «Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad y acabará perdiendo ambas».

Concluye: “hay que pensar en lo esencial y duradero, que es la posibilidad de estar listos para defender nuestra casa, nuestra ciudad, nuestra nación”.

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