Bolivianos destruyen monumentos socialistas: primero Chávez, ahora Evo

Luego que Evo Morales convocó una milicia para resguardar su regreso a Bolivia, manifestantes destruyeron un busto del expresidente

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Así como los bolivianos destruyeron eufóricamente una estatua de Hugo Chávez, ahora derribaron un busto de Evo. (Fotomontaje de PanAm Post)

La carrera política de Evo Morales nació y murió en Cochabamba. Fue derribado a martillazos un busto del ahora expresidente de Bolivia en el municipio de Quillacollo, Cochabamba, el mismo departamento donde surgió como líder sindical y donde se refugió antes de escapar del país, luego de haber cometido fraude en las últimas elecciones presidenciales.

El repudio de los bolivianos no se limita al exmandatario. En octubre del 2019, en medio de las protestas desatadas porque Evo Morales anuló la segunda vuelta electoral, bolivianos de la zona oriental derribaron una estatua de Hugo Chávez.

Pues representaba lo que fue Bolivia durante los tres mandatos de Evo Morales: un satélite el socialismo del siglo XXI.

A martillazos fueron derribados ambos monumentos, seguido por el furor de los presentes.

La destrucción del busto de Evo Morales sucedió horas después que este convocó milicias armadas al estilo venezolano para volver a Bolivia en la radio. El miedo latente a convertirse en una tiranía al estilo venezolano ya estaba presente con la cuarta reelección que fue contra la Constitución.

Escuchar de la propia voz de Morales que emplearía los mismos métodos que en Venezuela para perpetuarse en el poder provocó una reacción contundente.

Destruyen busto de Evo Morales en la cuna de su carrera política

Lo más sobresaliente de la destrucción del busto de Morales fue el lugar. Pues en Cochabamba Morales surgió como líder sindical. Al igual que para Lula Da Silva —anfitrión del Foro de Sao Paulo— lo sindical fue el camino hacia la presidencia.

Aun como presidente Morales nunca dejó de jugar fútbol, deporte que le llevó a inaugurar su carrera política. En 1981, Evo fue nombrado secretario de deportes de su sindicato. Cuatro años después fue secretario general. Para 1988 ya era ejecutivo de la Federación del Trópico y desde 1996 preside el comité de coordinación de las seis federaciones cocaleras, las más destacadas de Bolivia.

De ahí fue que lanzó su carrera como diputado en 1997. Fue como legislador que hizo campaña activa para romper el estigma contra la coca, industria que defendió ante la ONU en el 2016, para que fuera retirada de la lista de estupefacientes.

Su vínculo con la zona y con la industria se mantuvo sólido hasta el día de su partida del país. Evo fue visto por última vez en Lauca Ñ, una comunidad a 171 kilómetros de Cochabamba, donde está ubicada la sede de la coordinadora de los productores de coca.

Pero ahora que huyó del país, su respaldo va en declive. Al punto que la zona que le vio nacer como líder político, es la misma que hoy le rechaza al punto que destruye su figura.

Cochabamba dejó en claro que no es más bienvenido Evo Morales, mucho menos si viene de la mano de una fuerza paramilitar.

Ni él ni el legado de Hugo Chávez son vigentes hoy en Bolivia, según los manifestantes.

 

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