No es solo Biden, el partido demócrata tiene una historia racista

El Ku Klux Klan fue fundado por el partido demócrata, el senador más longevo, mentor de Hillary Clinton, fue miembro

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Para remediar sus declaraciones racistas, presentar una candidata a la vicepresidencia mujer y negra puede sopesar su desacierto. En la imagen aparece Kamala Harris, precandidata presidencial retirada. (EFE)

El negro debe votar por la izquierda, de lo contrario no es negro, es un hecho asumido por millones. Lo dijo abiertamente el candidato a la presidencia de EEUU, Joe Biden, quien fue vicepresidente de Barack Obama.

«Te diré que si tienes un problema para saber si estás conmigo o con Trump, entonces no eres negro», le dijo Biden a un entrevistador negro cuando este se atrevió a decir que quería hacerle más preguntas.

El candidato demócrata dejó en claro cómo la izquierda anula la libertad de expresión, manifestando que ni siquiera puede ser cuestionado y en caso de hacerlo la persona pierde su pertenencia a su grupo racial. Pues el partido demócrata exige lealtad grupal por encima del criterio individual.

En respuesta, Donald Trump, también aspirante a la presidencia, republicó las declaraciones polémicas de Biden junto a una sátira que lo sepulta.

Posted by Donald J. Trump on Tuesday, May 26, 2020

En rechazo a esta colectivización, referentes como Candace Owens convocaron hace meses lo que se conoce como «Blexit», la salida de los negros (black exit) del partido demócrata y consigo de la izquierda, emulando lo que fue el Brexit del Reino Unido respecto al poder central de la Unión Europea. Estos librepensadores negros buscan mostrar que su raza no define su pensamiento.

De acuerdo a las cifras de Pew Research, el 90 % de los votantes negros respaldaron al partido demócrata en las elecciones parlamentarias del 2018, apenas el 9 % a los republicanos.

Owens destaca cómo la falta de educación lleva a muchos a desconocer cómo figuras demócratas como el parlamentario Biden han sido nocivos para la población negra, desde la promoción de la segregación en las escuelas hasta la elaboración de la ley del crimen de 1994 (como senador bajo la presidencia del demócrata Bill Clinton) que afectó particularmente a la comunidad negra y le dio al Estado el poder de aplicar la pena de muerte por más de 60 delitos e impuso la cadena perpetua para reincidentes.

Pese a ser el 12,1 % de la población total de EEUU, en el 2016 el 78,5 % de los condenados a cadena perpetua eran «personas de color».

«Esta ley hace todo menos ahorcar a las personas por cruzar la calle donde no deben», dijo textualmente ante el Parlamento, al jactarse de presentar una ley que penaliza delitos sin víctimas e incluso criminaliza infracciones.

Pero no se trata de un mero exabrupto del aspirante a la presidencia sino la continuación del legado histórico de profundo racismo dentro del partido demócrata.

El Ku Klux Klan nació en el partido demócrata, en contraposición a las reformas del partido republicano, que fue fundado en conjunto con esclavos liberados como el renombrado Frederick Douglas, tal como detalla History.com:

…(el KKK) se convirtió en un vehículo para la resistencia blanca del sur a las políticas de la era de la Reconstrucción del Partido Republicano destinadas a establecer la igualdad política y económica para los negros. Sus miembros emprendieron una campaña clandestina de intimidación y violencia dirigida a los líderes republicanos blancos y negros. Aunque el Congreso aprobó una legislación diseñada para frenar el terrorismo del Klan, la organización vio su objetivo principal, el restablecimiento de la supremacía blanca, cumplido mediante victorias demócratas en las legislaturas estatales de todo el Sur en la década de 1870…

…A partir de 1867, la participación afroamericana en la vida pública en el Sur se convirtió en uno de los aspectos más radicales de la Reconstrucción, ya que los negros ganaron las elecciones para los gobiernos estatales del sur e incluso para el Congreso de los Estados Unidos. Por su parte, el Ku Klux Klan se dedicó a una campaña clandestina de violencia contra líderes y votantes republicanos (blancos y negros) en un esfuerzo por revertir las políticas de Reconstrucción Radical y restaurar la supremacía blanca en el Sur.

De hecho, bajo la administración de Obama, falleció Robert Byrd, líder del partido demócrata y miembro más longevo dentro del Senado, quien tuvo un alto grado de jerarquía dentro del Ku Klux Klan. Hillary Clinton, que enfrentó a Donald Trump como candidata del partido demócrata en las elecciones presidenciales del 2016, se refirió a Byrd como el corazón del Senado.

En la página de YouTube del Departamento de Estado, oficina de la cual Clinton estuvo a cargo, todavía está el testimonio donde ella lamenta la partida su «mentor.

La ídolo de Hillary Clinton era promotora de la eugenesia

En el 2016 Clinton causó estragos en plena campaña presidencial cuando la mayor proveedora de abortos en el mundo, Planned Parenthood, le entregó el premio Margaret Sanger, llamado así por la fundadora de la primera clínica de aborto, a quien Hillary dijo que «admira enormemente».

Frente a una reunión de mujeres del Ku Klux Klan, Sanger pidió «cerrar las puertas de la inmigración» a aquellos «cuya condición se sabe que es perjudicial para la resistencia de la raza», y anhelaba acentuar «los mejores elementos raciales en nuestra sociedad» para borrar de la población a las más defectuosas «las hierbas humanas que amenazan la floración de las mejores flores de la civilización americana».

También propuso en su manifiesto subsidios estatales para esterilizar a quienes tengan genes indeseables e implementar campos de trabajo para el aislamiento de quienes tengan estas características. Hoy en EE.UU. se logra mediante el aborto.

“El lugar más peligroso para un afroamericano es el vientre”

De acuerdo con el pastor Clenard Childress, autor de la página Genocidio Negro: “El lugar más peligroso para un afroamericano es el vientre”. Sostiene que hay comunidades donde por cada bebé negro que nace, tres son abortados. En una publicación de la plataforma digital The Federalist, donde hace un paralelo entre el aborto y la supremacía blanca, y, cómo el apoyo a lo primero contradice la crítica a lo segundo, se destaca que alrededor de 941 bebés negros son abortados en este país todos los días.

En vista que Planned Parenthood provee más de un tercio del mercado del aborto en EE. UU., es responsable de 329 de esas muertes diarias. Al año, esto equivale a un poco más de 120 000 abortos de bebés negros en Planned Parenthood. Esto es alrededor de un tercio de los abortos totales que la organización realiza, tomando en cuenta que es un grupo demográfico que representa menos del 13 % de la población total de los Estados Unidos. Según el Instituto Guttmacher, que se especializa en estudiar y formar políticas sobre salud reproductiva, las mujeres negras reciben abortos cinco veces más que las mujeres blancas.

De los más de 60 millones de abortos que se han practicado desde la legalización en 1973, más de 20 millones (1/3) han sido contra personas negras.

Tal como pedía Margaret Sanger, los subsidios para esta práctica se dan precisamente gracias al partido demócrata, llegando incluso a legalizar el aborto hasta el nacimiento en los estados gobernados por demócratas.

En contraposición, los estados de mayoría republicana están reformulando sus leyes para proteger la vida desde la concepción. De hecho, la administración de Donald Trump, se ha destacado como la más provida de la historia, siendo Trump el primer presidente en asistir a una marcha contra el aborto.

El legado de Kennedy fue tergiversado

El ataque contra la vida y libertad de la población negra forma parte de la fragmentación de la familia que ha causado el Estado cada vez más grande e intromisor que promueven los demócratas, como método de control, en particular luego de la muerte de John F. Kennedy.

Lyndon B. Johnson, su sucesor, cambió la «igualdad de oportunidades» a «igualdad de resultados» por medio da la Orden Ejecutiva 11246. Lanzó esta campaña nada menos en Howard University, la primera universidad de alumnado negro, en tiempos de segregación racial.

A partir de entonces a través del Estado —particularmente el partido demócrata— adoptó políticas para «beneficiar» a minorías étnicas a través de diversos programas. A diferencia de su predecesor, LBJ, no buscó tratar a las personas como individuos, tampoco en base a sus méritos, talentos y capacidades, sino a través de su pertenencia a un grupo, quebrando así el precepto básico de la Constitución de que «Dios creó a todos los hombres iguales».

El presidente demócrata implementó, al puro estilo socialista, una redistribución, alternando los sujetos de opresión —lo que Marx llamó la burguesía y el proletariado— hacia las razas. En lugar de lograr hacer justicia de las diferencias históricas por medio de un trato igual, como proponía su predecesor, instauró un racismo institucional, surgido de una supremacía tan cruel que menosprecia al otro, como si no fuese capaz de lograr las cosas por sí mismo y a su vez, negando posibilidades al supuesto privilegiados por algo tan arbitrario como su raza, como sucede con los blancos y cualquier grupo que se destaque.

Ya ha sido acusado el partido demócrata de mantener una “política de plantación” en alegoría a la esclavitud transatlántica donde esclavos africanos cosechaban algodón en plantaciones. El concepto alude al hecho que los demócratas han convertido al Estado en el amo que arropa y alimenta al esclavo pero restringe su libertad. En la población negra se ve con claridad, el Estado ocupó el rol de la familia, en particular del padre proveedor, mediante las ayudas económicas a madres solteras.

Lo que parecía ser una ayuda humanitaria terminó siendo un incentivo a la irresponsabilidad paterna. Hoy el 68 % de los niños negros vive en un hogar sin figura paterna, mientras que antes de dichas políticas la ausencia paterna rondaba el 22 %, así lo señala el economista libertario Thomas Sowell, que es negro.

Thomas Sowell concluye que «el racismo no está muerto, lo mantienen con vida los políticos, los traficantes que lucran con el racismo y la gente que tiene un sentido de superioridad al denunciar a otros de racistas».

En el caso del partido demócrata de EEUU se jactan de representar a los negros. Sin embargo, condicionan su pertenencia a dicho grupo étnico de acuerdo a su obediencia al partido.

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