La traición a Espert en Argentina: por qué mienten Asseff y Lopérfido

El argumento que dieron a último momento los dirigentes, ahora oficialistas, tiene una gran contradicción.

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«Apagaron el teléfono y aparecieron horas después con el Gobierno». La curiosa actitud de los dirigentes que cambiaron de opinión en horas y despertó la suspicacia del mundillo político argentino. (Fotomontaje PanAm Post)

Alberto Asseff es el presidente del partido UNIR, que llevaba la candidatura a presidente de José Luis Espert. Darío Lopérfido, exfuncionario de la Ciudad de Buenos Aires, hace varios meses había decidido competir por la intendencia de dicha ciudad, y estaba en plena negociación con el economista liberal para acompañarlo en su postulación. En la semana del cierre de candidaturas ambos cortaron vínculo con el frente «Despertar» y aparecieron junto a la dupla presidencial del oficialismo. Lopérfido con Mauricio Macri y Asseff con Miguel Ángel Pichetto.

La versión oficial (o para muchos, la excusa) fue exactamente la misma en los dos casos: hay riesgo de que el kirchnerismo vuelva a gobernar la Argentina, por lo tanto cualquier candidatura por afuera de Cambiemos es una aventura irresponsable. De esta manera, Lopérfido desistió de su postulación a jefe de Gobierno y Asseff apareció directamente en la lista de diputados del oficialismo en la provincia de Buenos Aires.

Para los analistas políticos no hay muchas dudas y se habla de «cooptación». Desde el sector de Espert, que consiguió una publicidad impagable al convertirse en la estrella mediática del cierre de listas, se denuncia un intento de proscripción. En la calle directamente se habla de las famosas «valijas». Es decir, lisa y llanamente, soborno.

Claro que los detalles de las negociaciones lo saben solamente los involucrados. Sin embargo, hay un hecho que no es materia de sospechas y que tampoco admite mucha discusión: el argumento que dieron, tanto Asseff como Lopérfido, es mentira. Eso no quiere decir necesariamente que haya habido un negocio oscuro, aunque para muchos es evidente. Pero que la versión oficial no es cierta es un dato objetivo. Solamente hay que analizar cronológicamente los sucesos alrededor del escándalo para advertir una cuestión que hasta el momento pasó desapercibida.

El contexto al momento de las candidaturas y la circunstancia al momento del acercamiento al Gobierno

Cuando Asseff y Lopérfido decidieron competir y ofrecerle al electorado una opción alternativa al kirchnerismo y a Cambiemos, la situación política argentina era diferente. Por esos días, la misma Cristina Fernández parecía que sería candidata a presidente y el macrismo venía en caída libre. Hace solamente unas semanas Kirchner se mostraba con muchas posibilidades de suceder a un Macri que no paraba de caer en las encuestas. Todos los días el dólar era un inconveniente y mes a mes el índice de inflación traía malas noticias para la Casa Rosada. Aunque las encuestas son falibles y el humor del electorado es cambiante, el contexto al momento en que Asseff y Lopérfido decidieron postularse era claro: Macri estaba más cerca de irse a su casa que de conseguir la reelección.

Efecto Pichetto, la paz cambiaria, la merma en la inflación y un Macri nuevamente en carrera

Ni siquiera en la Casa Rosada previeron el shock de confianza que les aportó el senador peronista Miguel Ángel Pichetto, flamante compañero de fórmula del presidente. Su desembarco en el oficialismo fue un bálsamo en los mercados y generó un freno en la corrida del peso que no solamente congeló la subida del dólar: desde el anuncio de la dupla que la divisa norteamericana no ha dejado de caer. Hecho inusual en la Argentina de las devaluaciones recurrentes.

Aunque Pichetto hoy volvió a ser cuestionado por gran parte de la opinión pública luego de la foto con Asseff, su desembarco en el Gobierno le devolvió a Macri los chances de ganar. Su llegada a Cambiemos coincidió con el cambio de tendencia en materia de inflación y mágicamente el presidente dejó de caer en las encuestas. Incluso se fortaleció. Hoy el mandatario, que venía en decadencia cuando Asseff y Lopérfido decidieron ser candidatos a legislador e intendente, está mucho más sólido.

Pero la situación no cambió solamente en el ámbito del oficialismo. La expresidente, que aparecía con chances de volver al cargo que dejó en 2015, decidió que no competirá por el sillón de Rivadavia y se bajó al rol de candidata a vicepresidente. Muchos analistas del nivel de Sergio Berensztein aseguran que el kirchnerismo original ya está muerto y que una eventual presidencia de Alberto Fernández no sería muy diferente a la de un nuevo mandato de Macri. «Ya no hay margen para hacer otra cosa», aseguran los especialistas.

¿Entonces?

Aunque no sean de público conocimiento las razones reales que llevaron a Asseff y a Lopérfido a cambiar de opinión en la semana decisiva, y no sea responsable especular sin pruebas al respecto, hay que destacar que el argumento que dieron para justificar sus acciones es falso.

Ellos decidieron competir en un momento en donde el kirchnerismo todavía podía volver con todo y Cambiemos se derrumbaba y renunciaron (o se pasaron de bando en el caso del presidente de UNIR) cuando Macri volvió a fortalecerse. Si la preocupación que argumentan fuese honesta, jamás hubieran considerado competir por afuera de Cambiemos en el momento que lo hicieron, ni cambiar de opinión cuando las circunstancias se modificaron.

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