Con mentiras, el kirchnerismo comienza a promover reforma constitucional

Eugenio Zaffaroni, jusrista de referencia de Cristina Fernández, dijo que es momento de una nueva Constitución. Lo justificó con falacias

El exjuez de la Corte aseguró que una Constitución como la de Juan Domingo Perón se quedaría corta para lo que necesita argentina. (Twitter)

Argentina pudo solucionar el problema más inmediato de la deuda que había decretado el último default y, una vez más, el país comienza a definir su rumbo. La última vez que tuvimos diferentes caminos para elegir fue en 2003, cuando decidimos suicidarnos con la pistola del kirchnerismo. En diciembre de 2015 Argentina perdió por no tomar ningún rumbo. La presidencia fallida de Mauricio Macri, que subestimó todos los graves problemas estructurales del país, no fue más que la continuidad de la senda de la decadencia que iniciaron Néstor y Cristina Kirchner.

Pero aunque las vueltas de la vida le hayan devuelto el poder a CFK, ella sabe que no puede darse el lujo de volver a perder todo. Ante otra oposición más lúcida y valiente, Argentina podría encarar las reformas necesarias, dejando al populismo atrás de la mano de todo el potencial de un país que da para mucho más. Pero para garantizar la permanencia y terminar de destruir las instituciones, es necesario una reforma constitucional. Su espacio lo propuso antes de abandonar el poder para buscar la re-reelección, pero las marchas masivas hicieron que el kirchnerismo tenga que suspender el proyecto.

Ahora, a menos de un año de la sociedad con Alberto Fernández, el jurista de preferencia de Cristina vuelve con la idea de una nueva Carta Magna y la reacción en contra no puede esperar. El rechazo tiene que tener la misma fuerza que tuvo en su momento, para que el peronismo entienda que no hay ninguna viabilidad para un proyecto semejante.

En una conferencia online, Eugenio Zaffaroni aseguró que el mundo después de la COVID-19 será diferente y tendrá como característica la «agudización de necesidades». Esto haría que los argentinos tengamos que rediscutir el Estado, que tendría que ser modificado. Pero el cambio sería profundo y ya tendría como objetivo reforzar un esquema de «políticas sociales». En su opinión, ni siquiera alcanza «con la Constitución del 49», es decir, con la Carta Magna del primer peronismo, derogada en 1956. Para Zaffaroni hace falta «una nueva Constitución» que impida que «un presidente que ganó por un voto endeude al país».

Su referencia es clara y tiene como destinatario al expresidente Mauricio Macri y al endeudamiento de su gestión. Sin embargo, el problema de la deuda que dejó Cambiemos es lo único real de su argumento, que está plagado de falacias que hay que dejar en evidencia.

Las mentiras de Zaffaroni

Para empezar a desarticular su argumento, hay que señalar que desde el kirchnerismo no se puede culpar al macrismo por el endeudamiento. Los únicos que pueden señalar ese error son los economistas liberales, que advirtieron en su momento sobre la necesidad de una reforma que reduzca al Estado. Desde el peronismo se pedía más gasto, más subsidios, más empleo público y más burocracia. ¿De dónde pretendían que salgan los recursos? O era deuda o emisión monetaria. Ambas fuentes de financiamiento tienen un punto final y después hay que pagar la factura: o el default o la hiper. Argentina coquetea siempre con ambos abismos.

En la madrugada de hoy, el Gobierno acordó con los acreedores pero, como indicó Agustín Etchebarne, el sobrante monetario de pesos es una bomba de tiempo haciendo tic tac. Los pases de bonos para secar la plaza de pesos no son más que esconder la mugre debajo de la alfombra y «patear» el problema hasta mañana, cuando haya que monetizar esos bonos. El mercado argentino ya mostró durante Cambiemos que la emisión de letras es interpretada como emisión futura.

El endeudamiento macrista no es otra cosa que la financiación de la continuidad de los desajustes heredados del kirchnerismo. Desconocer esto es ser intelectualmente deshonesto. ¿Qué esperaba Zaffaroni? ¿Que suba aún más los impuestos el expresidente? La presión fiscal argentina no da para más y este argumento sería menos serio que esperar que florezcan dólares de los árboles.

Pero el más delirante argumento de Zaffaroni es el de la necesidad de una constitución como la de Perón como para evitar el problema de endeudamiento. El proyecto constitucional peronista, que gracias al cielo duró menos de una década, en lugar de limitar el poder del gobernante lo incrementó exponencialmente. Aquella Constitución declaró la «función social» de la propiedad en su artículo 38. En el 39 ponía «al capital en función del bienestar social» y el 40 avalaba cualquier intervención estatal en la economía.

Si al referente de la izquierda peronista le preocupa el endeudamiento, debería, para empezar, reconocer el problema físico y lógico de la limitación de los recursos. Si fuera intelectualmente honesto diría que lo que hay que cambiar de la Constitución vigente es la posibilidad de la deuda pública. Claro que para eso hay que reconocer que el Estado tiene que gastar solamente lo que puede recaudar. La contracara de esto es una chequera muy pequeña para hacer populismo. Y si Zaffaroni avalara eso… simplemente no sería el jurista preferido del progresismo argentino.

 

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