Gustavo Petro y el peligro de la igualdad sobre la libertad

“Petro en el poder es igual al triunfo de lo políticamente correcto", Garay.

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EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

“El mundo pensante reconoce que las revoluciones inspiradas en el marxismo

terminaron en la barbarie, en la negación de la libertad, en un baño de sangre”.

 Alejandro Gaviria

 

Una de las principales banderas que la izquierda suele ondear con orgullo, es su defensa a las libertades individuales. Sin embargo, muchas de ellas se dieron gracias al capitalismo, y la izquierda poco tuvo que ver con su evolución. Por el contrario, en el momento en que el poder era tomado por gobiernos de inspiración marxista, estas solían ser aplastadas bajo la excusa de buscar un bien común.

Es por ello que hoy en Colombia suena sospechosa la defensa que le suelen adjudicar al candidato presidencial Gustavo Petro sobre una supuesta defensa a las libertades. Sospechoso porque hace unos años él defendía la tesis de que la mejor forma de eliminar la diferencia era por medio de las armas. No en vano, fue uno de los principales ideólogos de la guerrilla M-19. ¿Disparó algún tiro? No se tiene la certeza, sin embargo, el solo hecho de defender esa tesis ya deja ver que su prioridad no es la defensa de la libertad. No hay que olvidar que pese a los crímenes cometidos por el M-19 (secuestros, asesinatos, toma del Palacio de Justicia), Petro no le ha pedido perdón ni al país ni a las víctimas, por el contrario, los ha justificado. Además, tampoco ha condenado los crímenes contra la libertad individual cometidos por el Che Guevara, Hugo Chávez y Fidel Castro, a quienes suele referirse con admiración.

Otra prueba de su falta de un verdadero interés por las libertades individuales es el silencio guardado frente a las constantes violación de derechos humanos en países como Venezuela, Nicaragua y Cuba (justamente regímenes que han implementado el socialismo que él propone para Colombia).

El programa de Gobierno de Petro evidencia ese desinterés por las libertades individuales, pues en él muestra que su objetivo es construir un Estado más grande en pro de alcanzar más equidad e igualdad, una forma eufemística que tiene los gobiernos socialistas para justificar la concentración de poder. No hay que olvidar que entre más grade es un Estado, más control se adjudica sobre las decisiones y acciones de sus ciudadanos.

¿Petro protegería las libertades individuales?

PanAm Post habló con cuatro liberales colombianos, quienes coinciden en afirmar que las libertades individuales correrían peligro con Petro en el poder.

Como lo señala Daniel Salamanca Pérez, docente y abogado, principalmente porque el candidato ya dejó ver su talante autoritario cuando fue alcalde de Bogotá, por lo cual en la presidencia las cosas no serían distintas.

Por su parte, Camilo Bello, consultor político, afirma que aunque algunas libertades estarían protegidas, no por Petro sino por las sentencias de la Corte Constitucional, “las demás, expresión, movilidad, información, elección, etc., serían limitadas o acabadas cuando con estas se evidencie que el programa expuesto y defendido por el gobierno populista es completamente inviable”.

Lo anterior coincide con lo expuesto por Alejandra Ramírez, analista política, quien señala que “en el proyecto político de Petro, ante su propuesta de reestructurar la economía colombiana, la primera libertad vulnerada sería la propiedad privada”, además, se limitaría la libertad “vulnerando principios y valores propios de una democracia”. Con esto, resalta Ramírez, “Colombia migraría de un Estado social de derecho a un Estado socialista”.

Javier Garay, especialista en desarrollo económico, afirma que “la capacidad de decidir” estaría en peligro, “No es un tema solo económico. Está en el centro de las libertades individuales. El proyecto estatista de Petro reduciría bastante este ámbito”.

Lo políticamente correcto

Cuando Petro llegó a la alcaldía su autoritarismo salió a flote, y una de las principales estrategias para a acallar las voces de quienes no compartían sus políticas económicas y sociales, debido al mal uso de los recursos, fue implementar una censura a lo que él creía políticamente incorrecto. Es por ello que para algunos esta herramienta volvería a ser utilizada desde la presidencia.

Sin embargo, para Bello, a diferencia de Huberto de La Calle y Sergio Fajardo, Petrono encarna lo políticamente correcto”, pues no le ha importado exponer en plaza publica ideas que son rechazadas por buena parte de la sociedad, como las de “acabar o limitar la propiedad privada”. Para el analista, lo relevante es que o los seguidores de Petro realmente “saben lo que defienden o caen en el populismo discursivo independientemente de si es correcto o no”.

Pero Garay no concuerda con esto, pues para él “Petro en el poder es igual al triunfo de lo políticamente correcto, de lo bienintencionado, de la superioridad moral. Este proyecto, como es bien sabido, no solo es pura neolengua, sino que se utiliza para exterminar (incluso físicamente) al que piensa diferente”.

¿Y la libertad de expresión?

A lo largo de su carrera, Petro ha tenido como constante asumir el papel de víctima. Y ha señalado como victimarios, principalmente, a los medios de comunicación, afirmando que estos solo tienen como objetivo favorecer los negocios de sus dueños. En otras palabras, transfiere el discurso de odio de clases a todos los ámbitos donde le es posible.

Este fue el argumento que utilizó durante su alcaldía para desviar las diferentes críticas que desde los medios se le hacían a temas como la crisis las basuras, la apertura de un despacho a su esposa en la alcaldía, el no cumplimiento de su programa de Gobierno, las constantes renuncias de sus secretarios, la crisis de movilidad, los negocios de sus cuñados, entre otros.

Es por ello que no sería de extrañar que implementara la misma estrategia desde la presidencia. Salamanca no cree que Petro decida utilizar la institucionalidad para censurar a los medios de comunicación debido a que “es un personaje altamente mediático”, pero sí lo ve en “pugna constante con los medios que van a ser críticos de su administración”.

Sin embargo, Garay piensa que “Petro estaría en contra de la liberta de expresión y lo haría sentir con el poder que le da la propaganda estatal y otros mecanismos, más y menos directos, de censura de la que disponen los gobiernos actuales. Sería otro caso más, tipo Maduro en Venezuela o Correa en Ecuador”. Además, señala que “ya ha dado pistas de ello: tiene bloqueada a la emisora Blu Radio (no les concede entrevistas) y tiene un público enfrentamiento personal con Claudia Gurisatti, directora de Noticias RCN”. A lo dicho por Garay se le suma los fuertes ataques de Petro y sus seguidores a Luis Carlos Vélez, director de La FM; Darío Arizmendi, director de noticias de Caracol Radio; entre otra serie de periodistas que han expuesto incoherencia o irregularices de Petro.

Por su parte, Bello señala que todas las “expresiones en contra de ese interés nacional [proteger al pueblo] serían reprimidas no solo por parte del Estado, sino también por quienes apuestan por acabar con el individuo y su libertad, bajo el argumento de que la oligarquía, las mafias o cualquier otro poderoso no deja gobernar al estatista benevolente”.

En esto también coincide Ramírez, quien afirma no tener duda “de la censura de medios de comunicación que se opusieran a su Gobierno […] en especial en un contexto de polarización como el que vive el país”.

Cabe recordar que mientras fue alcalde, dos periodistas (Mauricio Arroyave y Manuel Salazar) que trabajaban en Canal Capital, manejado por la alcaldía, fueron censurados por Holman Morris (quien en ese entonces fungía como director), por atreverse a cuestionar políticas implementadas por Petro.

La igualdad sobre la libertad

En varios escenarios Petro ha dejado en evidencia que su prioridad no es la defensa de las libertades, sino anteponer, como supremo bien, la igualdad. Esto hace más preocupante una presidencia suya, pues para hacer más igual a una sociedad, tal como lo ha hecho el chavismo en Venezuela y los Castro en Cuba, deberá darle más poder al aparato estatal, logrando así tener cooptadas todas las instituciones del Estado y dejando de lado la importancia de la movilidad social en una comunidad.

Como bien afirmó el economista Milton Friedman, “El uso de la fuerza para lograr la igualdad destruirá la libertad, y la fuerza, introducida con buenas intenciones, acabará en manos de personas que la emplearán en pro de sus propios intereses”.

No hay que dejar de lado que regímenes autoritarios que han tenido como principio lograr la igualdad de sus países han decidido, en beneficio de ella, quemar la otra bandera que con tanto orgullo ondeaban: la de la libertad individual. Prueba de ello es la persecución a la comunidad homosexual liderada por el Che Guevara en Cuba, el asesinato, encarcelamiento y desaparición de opositores por parte de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua, Cuba. El sometimiento de las mujeres en las guerrillas latinoamericanas y la censura de medios de comunicación en países donde la izquierda ha gobernado.

Es por ello que en un Gobierno Petro las libertades que él ahora dice defender podrían ser apabulladas para hacer cumplir el modelo socialista que busca implementar, tal como ha ocurrido a lo largo de la historia en los países donde este modelo ha sido impuesto.

Esta nota hace parte de una serie de cuatro entradas sobre los principales candidatos presidenciales de Colombia (Vargas Lleras, Duque, Petro y Fajardo).

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