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Taxistas le declaran la guerra sin cuartel a Uber en Latinoamérica

By: Orlando Avendaño - @OrlvndoA - Mar 29, 2016, 5:46 pm
(Revista Summa)
La empresa estadounidense ha tenido que padecer un fuerte rechazo en los países que se intenta implementar. (Revista Summa)

Una ola de rechazo a Uber, empresa privada que ofrece servicio de transporte a través de una aplicación telefónica, ha surgido a lo largo de toda Latinoamérica, resultando en diferentes protestas del gremio de taxistas que rechazan la implementación de la aplicación en sus países.

La más reciente surgió este martes, 29 de marzo, cuando un grupo de taxistas realizó una caravana en Ciudad de Panamá para manifestar en contra de la empresa.

“El motivo es rechazar una vez más esta plataforma que está violando la ley”, aseguró el dirigente transportista panameño, Rafael Reyes, a el diario La Prensa.

“Uber está aprovechando una situación que no le compete”, sentenció Reyes para asegurar que la protesta es “un derecho que nos hemos ganado por realizar este servicio [de taxi]. Este miércoles también se realizará una protesta, y vamos a continuar”, concluyó el dirigente.

La manifestación en Panamá se suma a las recientes protestas en Argentina, luego de que se anunciara que Uber llegaría al país suramericano.

El gremio de taxistas argentino aseveró que no permitirá “bajo ningún concepto” el funcionamiento de la aplicación en el país.

Asimismo, el dirigente argentino del gremio de taxistas, Omar Viviani, manifestó este lunes que Uber quiere llegar a Argentina para “desregular todo el sistema”.

Por otra parte, la aplicación ha tenido que padecer un fuerte rechazo en países como Uruguay y Colombia, donde las manifestaciones lideradas por los taxistas, en varias ocasiones ha terminado de manera violenta.

[adrotate group=”7″]En el caso particular de Colombia, el desempeño de Uber ha sido obstaculizado no solo por los taxistas, sino por el mismo Estado que a través de diferentes mecanismos ha boicoteado la labor de la empresa.

El 7 de marzo se dio a conocer que la Superintendencia de Puertos y Transporte de Colombia aplicó una sanción de 451 millones de pesos (US$ 142.337) a Uber, por haber supuestamente violado las normativas establecidas de transporte en el país.

De igual manera, la realización del conocido festival de música alternativa, Estéreo Picnic, se vio en peligro por la amenaza del alcalde de Bogotá de cerrar el festival si en este se llegase a permitir el uso del servicio de Uber.

En el caso de Uruguay, se supo el 26 de febrero que el gobierno pretendió congelar las cuentas bancarias de plataformas online como Uber para poder establecer un control más preciso del desempeño del servicio en el país.

De igual manera, el Estado sugirió a principios de año la necesidad de que Uber pague impuestos por su condición de intermediario en un supuesto negocio entre particulares.

Pese a la presión de taxistas a lo largo del continente para combatir a la aplicación, políticos, como el ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en Colombia, David Luna, defendieron a Uber afirmando que aplicaciones como esas “gozan de presunción de legalidad”, y sostuvo que, en su caso, “bajo ninguna circunstancia” se prohibirá Uber.

Usuarios prefieren a Uber sobre los taxis tradicionales

Asimismo, en el caso de Colombia, la mayoría de los usuarios de servicios de transporte respaldan a la empresa estadounidense y le dan preferencia sobre los taxistas regulares por la garantía de “seguridad, dignidad y efectividad” que ofrece Uber.

Igualmente, en México, donde los taxistas también le declararon la guerra a la aplicación telefónica, usuarios de Uber hicieron llegar una carta al Gobierno del Distrito Federal, donde 121.500 firmantes manifestaban su apoyo a la empresa y pidieron al Gobierno que aplique una regulación ligera que permita su desempeño.

La mayoría de los taxistas que rechazan a Uber en latinoamérica, se justifican considerando que la empresa estadounidense representa una competencia desleal y no proporcional que les resta empleo.

Ya a principios de este año, el diario El Tiempo, reportaba que al menos unos 15.000 taxistas habían migrado a Uber para dejar atrás el tradicional auto amarillo en Colombia.

Fuente: La Prensa, Adn.

Orlando Avendaño Orlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.

Global Exchange: “La política antidrogas de EE.UU. ha fracasado”

By: Elena Toledo - @NenaToledo - Mar 29, 2016, 5:13 pm
... (Noticaribe)

La política prohibicionista antidrogas de EE.UU. ha fracasado, dijo el director de derechos humanos de Global Exchange, Ted Lewis, coordinador general de la Caravana por la Paz, la Vida y la Justicia que parte este lunes desde Honduras hacia Nueva York. “La idea es llegar a Nueva York en tres semanas, por tierra y tramos por vía aérea, a proponer un debate alternativo al enfoque prohibicionista de EE.UU. que ha fracasado”, dijo el coordinador de la travesía, organizada con motivo de la sesión especial de la Asamblea General de la ONU 2016, sobre el problema mundial de las drogas, programada del 19 al 21 de abril en la sede del organismo. Un objetivo central de la Caravana que recorrerá Honduras, El Salvador, Guatemala, México y ciudades estadounidenses, es “señalar no solo el fracaso de la guerra contra las drogas, sino denunciar la violencia desatada, que incrementa la necesidad de migrar hacia EE.UU., y los peligros en el camino para quienes se ven obligados a abandonar sus países”, dijo Lewis. Vicente Fox: "La guerra contra las drogas nunca ha funcionado" Líderes mundiales reafirman el fracaso de la guerra contra las drogas Las decenas de organismos civiles que participan en la iniciativa, “no ofrecemos soluciones directas ni impulsamos una legalización de las drogas, sino animar una conversación sobre nuevos enfoques sobre ese problema internacional”, dijo el director del organismo, que desde hace 25 años trabaja con víctimas de violaciones de derechos humanos y redes de apoyo a migrantes en América Latina y EE.UU. Desde hace muchas décadas, desde la administración de Richard Nixon (1969-1974), la perspectiva de EE.UU. “ha sido una guerra concebida en términos políticos, y debe ser superada”, dijo el dirigente ciudadano. [adrotate group="7"]En fecha reciente –señala Lewis–, se ha conocido por ejemplo la versión de un alto cargo del Gobierno de Nixon, en el cual revela que “sabían que enfrentaban movimientos muy fuertes, de jóvenes contra la Guerra de Vietnam, y de una rebelión de poblaciones negras en EE.UU. por los derechos civiles, por lo tanto trataban de criminalizar a esas personas mediante la guerra contra las drogas, nunca ha sido tratado como un problema del consumo de estupefacientes”. Una nueva perspectiva debe pensar en una solución en términos de salud pública, no de seguridad nacional que no utilice medios militares y policiacos, prosigue el líder independiente. Fracaso del prohibicionismo “La estrategia prohibicionista contra esa problemática no va solucionar nada, con un masivo mercado de consumidores en EE.UU. que necesita de toneladas drogas ilegales, está creando una situación insostenible en EE.UU.”, enfatiza el líder humanitario. Recuerda que una situación similar se presentó a principios de los años 1930 del siglo XX, con la prohibición del alcohol, lo cual desencadenó un tráfico ilegal y mucha organización criminal, sobre en la frontera norte de EE.UU., porque buena parte del tráfico venía de Canadá. “Eso no funcionó, y finalmente se llegó a regular el alcohol, que sigue siendo un problema social tremendo de salud pública tratando, pero sin violencia”, ejemplifica. La propuesta de los organismos civiles es buscar un balance, animar una conversación plural con nuevos enfoques, y no politizar el combate contra las drogas para fines partidistas, que los ciudadanos no sean criminalizados: “es una posibilidad para un futuro de paz en nuestras regiones y no una solución violenta”. Lewis acepta que, cuando terminó la Guerra Fría, “EE.UU. buscaba nuevos pretextos para mantener un aparato militar exagerado con la guerra contra las drogas”. Después, George W. Bush colocó el combate al terrorismo internacional en ese lugar, y la guerra contra las drogas dejó de ser la prioridad número uno. Ahora –prosigue el experto–, “EE.UU. ya no se necesita ese pretexto para mantener el aparato militar; pero sí es un pretexto para el sistema carcelario, con un impacto tremendo: más 2,2 millones de persones están atrapadas en la industria de las prisiones, donde casi la mitad están presos por pura posesión de drogas”, y un 40 por ciento son de raza negra. En los países donde hay una situación de guerra abierta y mucho tráfico vinculado al crimen organizado es muy difícil tener esta conversación de fondo, y se hace difícil hablar de la paz porque se quiere ganar una guerra. Finalmente, Lewis considera que el documento base de la ONU aprobado la semana pasada en Viena “no es suficiente”, pero comienza a abrir la conversación sobre temas tabú. “No esperamos que en esta sesión de la ONU ocurra un giro total hacia un enfoque de salud pública; pero estamos abriendo los espacios para evaluar desde un punto de vista científico lo que pasa en nuestros países, para diseñar soluciones contra violencia que genera el combate a las drogas”, puntualizó Lewis. Fuente: Proceso Digital. 

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