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Libro escolar uruguayo legitima el comunismo comparándolo con los Pitufos

By: Priscila Guinovart - @PrisUY - Feb 15, 2017, 12:31 pm
Pitufos 2
Es menester recordar que no es la primera vez que en Uruguay hacemos frente a tales barrabasadas –sepa disculparme el lector por el término, pero sostengo mi indignación, es más que justificada–. (Youtube)

EnglishTrascendió en los últimos días una foto de un texto de sexto año de primaria que muestra la triste comparación de la autora entre el comunismo y los Pitufos. Hablamos de UY siglo XX, de la profesora Silvana Pera con la edición de Índice Grupo Editorial.

En dicho texto –que, a efectos de no desestimar su importancia, es usado actualmente en escuelas– se lee, luego de una corta y sesgada introducción a la ideología comunista, lo siguiente:

“Quizá te ayude el siguiente ejemplo para acercarte a la idea de la sociedad comunista. ¿Conoces a los Pitufos? Son una comunidad que vive en una aldea. Todos tienen acceso a la vivienda. Nadie pasa hambre. El pozo de agua es para uso colectivo, no es de nadie y es de todos. Todos tienen obligaciones con la comunidad, por ejemplo ocuparse de aquello que saben hacer, Pitufo cocinero cocinará, Pitufo carpintero arreglará lo que se rompa, y así cada uno de la comunidad aporta con su trabajo y recibe del trabajo de los demás. El comunismo podría ser una situación similar a eso”.

Esto pasa en el Uruguay hoy, no hablamos de locos textos de otrora, en los que Evita era la única madre concebible en Argentina, su “jefa espiritual”. Este es el Uruguay del siglo XXI, el Uruguay de la “izquierda moderada” que tantos elogian sin haber pasado más de quince días en suelo oriental.

Queda más que claro, por lo tanto, que la izquierda no ha conocido jamás el significado del término “moderación”, y que de hecho “izquierda” (sea en su versión comunista, socialista, emepepista –corriente del expresidente José Mujica, MPP– o afrancesada) y “moderación” se contradicen y anulan mutuamente.

Como si fuera una especie de atenuante, y acorralado ante la polémica generada, el consejero de Educación Inicial y Primaria, Héctor Florit, manifestó que el texto es utilizado solo en escuelas privadas, agregando que “los textos que utilicen instituciones privadas no tienen ni censura ni control”. Admitió, sin embargo, que la comparación es “desafortunada”.

Me cuesta creerle al señor Florit. Me es casi imposible considerar la mera posibilidad de que las escuelas privadas tienen tanta libertad, particularmente porque trabajé en instituciones privadas buena parte de mi carrera como docente y sé que las estas deben cumplir a rajatabla –quizás más que sus pares públicas– cualquier tipo de regulación.

 

Pero incluso si Florit es honesto, el caso no nos debe dejar de alarmar. Se sigue tratando de un clarísimo lavado de cerebros que afecta a un grupo de nuestros niños, sin importar a qué clase de institución concurran.

Quizás quien más asuste –después de Pera, evidentemente–  sea la directora de la editorial, Adriana Fernández, que se refirió al libro como “excelente” y “súper objetivo”.

Es menester recordar que no es la primera vez que en Uruguay hacemos frente a tales barrabasadas –sepa disculparme el lector por el término, pero sostengo mi indignación, es más que justificada–.

Fuente: Autor
Fuente: Autor

Con Historia económica y social del Uruguay 1870-2000, editado en 2015 por Santillana (madre de las editoriales escolares) vimos un episodio similar.  Este texto, cuyo público eran alumnos de secundaria, afirma que el “neoliberalismo” es una “escuela de pensamiento económico” para la cual “no son prioridades ni la justicia, ni la libertad, ni la igualdad”.

“Los neoliberales o neoconservadores retomaron la idea de que el Estado no debe intervenir en la economía”, que el ‘gran agente regulador’ es el mercado, ‘la mano invisible’ y ‘la iniciativa privada’”, afirman los autores, con total liviandad. Los nombres detrás de esta serie de mentiras descomunales son Leonor Berna, Pablo Lignone y ¡Silvana Pera!

En el mencionado libro se lee, además, que el neoliberalismo (sobre el que se machaca una y otra vez) “fue aplicado en Uruguay, primero por la dictadura militar (1973-1985) y luego por los primeros gobiernos que la sucedieron, dirigidos por los partidos Colorado y Nacional, cuya condición de democráticos está en tela de juicio.”

En otras palabras, desestima la validez de gobiernos completamente democráticos. Me pregunto cuáles son las razones de los autores para extender su “tela de juicio”. ¿Que no eran gobiernos de izquierda?

El Frente Amplio y sus siervos están convencidos de haber inventado al país. Nada existe fuera del Frente Amplio, ni siquiera la democracia misma. El Frente Amplio, podría concluirse, no respeta la institución democrática.

El Frente Amplio desgarra la laicidad tanto como lo hizo la Unión Soviética, y lava tantos cerebros como los Castro. Seamos claros: no es posible, no es ético minimizar la gravedad de este episodio.

No debemos creer que el Frente Amplio no sostiene las ideas que empapan las páginas de estos libros. Basta con leer las declaraciones que el presidente Vázquez hiciese desde Alemania la semana pasada: “en Venezuela hay democracia”.

Uruguayos, basta de creer que somos moderados. Basta de creer que somos la excepción. Basta de mirar para otro lado y creer que no pasa nada cuando tenemos un gobierno cómplice del hambre y de la tortura.

Ninguno de los dos libros menciona las millones de vidas que el comunismo se ha llevado y se sigue llevando consigo, de más está decir. Ninguno de los libros hace la menor referencia a la suerte de la oposición durante el comunismo.

Ojalá el comunismo fuese solamente un cómic.

Priscila Guinovart Priscila Guinovart

Priscila Guinovart es docente y escritora uruguaya. Ha colaborado con distintos medios de América Latina, EE.UU. y Europa. Vivió en Londres, donde escribió su libro "La cabeza de Dios". Síguela: @PrisUY.

Presidente del Congreso colombiano en apuros por acusación de censura a TV

By: Staff de PanAm Post - Feb 15, 2017, 12:21 pm
El presidente del Congreso se encuentra en apuros por un reportaje que habría sido censurado (YouTube)

Pirry, un reconocido periodista colombiano, tiene en apuros al presidente del Congreso colombiano, Mauricio Lizcano, ya que después de que cancelaran el programa del comunicador en RCN se habría señalado al legislador de haber presionado para que así fuera por un reportaje que preparaba su grupo de investigación sobre unas tierras en Colombia que dejaban mal parado al congresista. Lea más: "Disidentes de FARC continúan en aumento": Óscar Tulio Lizcano, exsecuestrado Lea más: Gobierno colombiano admite no saber cuántos menores tienen las FARC en sus filas Resulta que la periodista Diana Salinas, quien pertenece al equipo de Pirry, aseguró que el programa había salido del aire porque el senador Mauricio Lizcano se enteró de que sería el protagonista del próximo programa por ser el poseedor de unas tierras en las que en el pasado habían sido despojadas de sus dueños iniciales. La periodista dijo en la emisora W Radio, que el programa había salido del aire por una llamada que según ella hizo Lizcano a los directivos de RCN Televisión para que no se emitiera el programa de Pirry que lo dejaba en apuros, por lo que según dice el director del programa, ella decidió renunciar y buscar que los hallazgos fueran presentados en otro medio de comunicación. De hecho, Salinas reveló en W Radio que la familia del senador Lizcano adquirió unas tierras en el municipio de Guamerú, Risaralda, lugar en el que tienen un proyecto de construir una estación de servicio para automóviles. Dicho lugar fue adquirido en un remate a pesar que sobre él pesaba una medida cautelar por haber sido objeto de despojo. Este había sido porque los dueños anteriores fueron desaparecidos el 3 de noviembre de 1996 después de haber sido amenazados por la guerrilla del EPL que ha reducido sus operaciones considerablemente en el país. ¿Qué dice Lizcano? El senador asegura que ellos fueron compradores de buena fe y que su padre al realizar las investigaciones sobre el pasado del predio no encontró nada irregular, porque no existía aún la medida cautelar que pesa sobre ese lugar. Además, aseguró que antes el predio había pertenecido a una agencia inmobiliaria, por lo que no vio problema con eso. Además, Lizcano asegura que lleva varios años tratando de tramitar la licencia para la estación de servicio, por lo que si hubiese tráfico de influencias, que es el único delito según él que se puede configurar, no habría tenido que esperar tanto tiempo para llevar a cabo su proyecto. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); });   También se refirió a la Ruta del Pacífico 2, que beneficia su predio, y dice que esta fue concesionada mucho después de haber adquirido los predios y que no tenía conocimiento de que se iba a realizar esa obra de infraestructura. Además, dijo que nunca había realizado la llamada a los directivos de RCN y que solo se había comunicado con el programa tras enterarse de los hechos porque quería dar su versión de lo que había pasado con los terrenos. ¿Quién alertó al senador Lizcano? Esta pregunta se la hicieron al propio legislador quien señaló al concejal Carlos Mario Marín, quien habría puesto en conocimiento de la familia Lizcano sobre este hecho, versión que fue negada por el propio Marín, por lo que Mauricio Lizcano tuvo que mostrar una conversación que supuestamente tuvo el concejal con su padre para advertirle sobre la situación. https://twitter.com/MauricioLizcano/status/831879026671226880 Finalmente, la Revista Semana señala que hubo varias fuentes que aseguran que el senador Lizcano llamó a los directivos de RCN pidiendo que fuera cancelado el programa y aseguró que les dijo que "recordaran el favor del azúcar" haciendo referencia al impuesto a la bebidas azucaradas que no fue aprobado en el Congreso, ya que el dueño del canal de televisión es el mismo de la empresa de bebidas gaseosas Postobón. Fuente: Revista Semana

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