Cobarde, ridícula y sumisa: la Fuerza Armada de Venezuela es una vergüenza

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Militares en Venezuela: el ridículo y la cobardía son sus divisas (Twitter)

Fue la “revolución bolivariana” la que destruyó del todo la reputación de la Fuerza Armada venezolana; hoy los cuerpos militares en el país suramericano solo destilan vergüenza, ridículo y cobardía.

Este lunes 15 de enero marcó un hito en la historia de Venezuela tras la ejecución extrajudicial del piloto Óscar Pérez, uno de los pocos funcionarios que decidió dejar su uniforme para luchar por la democracia en defensa de su honor, su valores y su convicción. Fue el asesinato de Pérez el que dejó un hedor de cobardía por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Les guste o no,  Óscar Pérez humilló con honor a quienes visten de verde militar y en resumidas cuentas los dejó en ridículo. Pérez logró secuestrar un helicóptero, sobrevolar Caracas, mantenerse en la clandestinidad por siete meses y asaltar un Comando de la Guardia Nacional sin dejar un solo fallecido. Pérez decidió luchar contra la dictadura de un modo irreverente y burlarse de Nicolás Maduro, la milicia y todo su combo de incapaces.

Pero este lunes 15 de enero, antes de morir, Pérez logró volver a ridiculizar y avergonzar a los Cuerpos de Seguridad; en vivo y directo, y ensangrentado publicó videos en su cuenta de Instagram para demostrar que a pesar de haberse rendido y estar dispuesto a entregarse, la dictadura en Venezuela usó un armamento de guerra y la movilización de más de 1000 funcionarios para acabar con la vida de un grupo que no superaba las diez personas.

Cómo dijo la reconocida periodista Marianella Salazar en su cuenta de Twitter: !A cuerpos cobardes!

El régimen utilizó a 500 hombres del Faes (Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana) y otros cuerpos de seguridad para acabar con Óscar Pérez, pero además tuvo que llamar a colectivos armados (civiles), para el “trabajo sucio”.

Tras el vil asesinato de Pérez se descubrió que también murió alias “Heiker” jefe del Grupo Exterminio del 23 de enero, civiles armados por la dictadura y respaldados por el chavismo para cometer crímenes.

Heiker y otros de sus secuaces pasaron por encima de los protocolos militares y de los Cuerpos de Seguridad para participar en una acción comando; actuaron en conjunto con paramilitares. ¡Qué vergüenza!

Como dijo el periodista Luis Carlos Díaz:

“Vaya humillación para los cuerpos de seguridad del Estado que no se confíe en ellos, su entrenamiento ni sus roles, para que envíen civiles armados a hacer el trabajo sucio”.

Pero esto no es todo, solo el día de ayer y tras el brutal despliegue policial y militar en Caracas, los funcionarios también fueron ridiculizados por la misma comunidad que apoyaba a Óscar Pérez mientras intentaba salvarse.

“¡Arrastrados !”: gritaban algunos de los vecinos a las fuerzas especiales que participaron en operativo; definitivamente ya perdieron el respeto que algún día merecieron.

Pero los militares vienen arrastrando años de deshonor y de servidumbre a una dictadura que se ha encargado de darles poder, pero de dejarlos en la miseria humana, a tal punto de no saber ni atajar naranjas…

 

Fue el pasado 14 de enero durante la procesión de la Divina Pastora, cuando miles de personas corrieron a los militares que se encontraban en una tarima en cómodas sillas para divisar el acto religioso. La multitud empezó a lanzarles naranjas y a gritarles: ¡fuera, fuera!; fue allí cuando los milicianos empezaron a esquivar artefactos y a tratar de atrapar naranjas.

Con el pasar de los días esa es la imagen que deja la “gloriosa” Fuerza Armada venezolana (FAN): imagen de miseria, de irrespeto y de incapacidad.

Nicolás Maduro se ha hartado de afirmar que cuenta con el sistema de defensa antiaéreo más poderoso del mundo, que cuenta con los funcionarios militares más capacitados para atender un conflicto o “una guerra”; y sin embargo el pasado 11 de enero volvieron a quedar en ridículo, él y su “gloriosa FAN”.

El régimen había anunciado el cierre de frontera marítima con Aruba, Curazao y Bonaire; pero en pleno cierre en el que se supone que la dictadura debía contar con una flota que vigile que dicho decreto irracional se cumpla, pues se conoció el lamentable fallecimiento de balseros venezolanos.

Los balseros buscaron huir de la crisis que ha sumergido a Venezuela desde hace 18 años; y montados en un peñero (humilde bote de pescador) burlaron al régimen y zarparon de tierras criollas. Muchos de ellos murieron ahogados en su lucha por llegar a las Antillas holandesas, lo que no sabían era que con su accionar también dejarían en ridículo a las Fuerzas de Seguridad.

¿Cómo es que con la frontera marítima cerrada un pequeño bote logra burlar el decreto presidencial?, evidentemente no son capaces ni de defender la territorialidad.

Y es que las evidencias hablan por sí solas, los funcionarios militares solo dan vergüenza ante tanta inmoralidad, solo han servido para reprimir y perseguir a disidentes a diestra y siniestra; pero ni siquiera son capaces de defender un honor que parece perdido.

Hay que recordar la vez que Maduro en una de sus fracasadas medidas económicas decidió ridiculizar una vez más a la fuerza militar al nombrar a un general encargado del arroz, otro del pollo, de la caraota (frijol negro), o del aceite.

¿Qué ridiculez es esa? pisoteó y se burló él mismo de la jerarquía militar y los puso a vigilar la producción y distribución de los diferentes rubros alimenticios. ¡Qué vergüenza!

Los cree tan incapaces que ha vestido de verde militar hasta a abuelitos y mujeres entaconadas en sus irrisorios “ejercicios militares” contra una supuesta invasión del imperio.

Quizás Maduro tenga razón como pocas veces la tiene y efectivamente los militares solo sirven para dejarse ridiculizar, y para arrastrarse a un régimen autoritario que los tiene pasando hambre y que mantiene al pueblo venezolano en la miseria.

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