Unión Europea prepara nuevas sanciones contra la dictadura en Venezuela y la estatal PDVSA

Con 480 votos a favor, 51 en contra y 70 abstenciones, los eurodiputados exigieron la ampliación de sanciones contra la dictadura

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El Europarlamento solicitó este jueves 8 de febrero extender las medidas sancionatorias contra el régimen venezolano y la petrolera estatal (Twitter)
El Europarlamento solicitó este jueves 8 de febrero extender las medidas sancionatorias contra el régimen venezolano y la petrolera estatal (Twitter)

Se aceleran las acciones de presión internacional contra el régimen de Nicolás Maduro tras el anuncio precipitado de eleciones presidenciales en Venezuela; todo indica que la Unión Europea estudia imponer nuevas sanciones contra la dictadura y la estatal petrolera PDVSA.

El Europarlamento solicitó este jueves 8 de febrero extender las medidas sancionatorias contra el régimen venezolano y la petrolera estatal, además de exigir el restablecimiento del derecho de políticos opositores a participar en la próxima elección presidencial.

Con 480 votos a favor, 51 en contra y 70 abstenciones, los diputados exigieron la aplicación de sanciones contra el presidente Nicolás Maduro, el vicepresidente Tareck el Aissami, y su entorno, al considerarlos “responsables del agravamiento de la crisis”.

El pronunciamiento se da pocas horas después de que el diálogo político entre el chavismo y la oposición fracasara tras la falta de garantías por parte de la dictadura; asimismo se da luego que el Consejo Nacional Electoral (CNE) citara para el 22 de abril las elecciones presidenciales.

La Alta representante para la Unión Europea, Federica Mogherini advirtió sobre las sanciones que están por venir: “podrían estudiarse y adoptarse más medidas diplomáticas y económicas, en particular, con respecto a PDVSA”.

Y es que así como el chavismo acelera las elecciones en Venezuela sin garantías que permitan comicios libres y transparentes, también se aceleran las decisiones internacionales para “ahorcar” política y económicamente a la dictadura.

El panorama está muy claro, con el fracaso del diálogo y sin garantías electorales, no solo la Unión Europea prepara más sanciones; Estados Unidos también se prepara para un embargo petrolero, el cual podría incluir no vender gasolina a Venezuela.

Fuentes cercanas a la Casa Blanca afirmaron al diario italiano Il Giornale que Trump estaría a un paso de declarar el embargo petrolero contra Caracas o suspender la compra de crudo venezolano por las refinerías estadounidenses.

Por su parte, en el chavismo crece el temor de que países de América Latina también anuncien medidas; de hecho, ya Costa Rica tomó la iniciativa y la decisión de impedir el ingreso a su territorio del ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, y su familia.

Lo que hay detrás de unas elecciones apresuradas

Aunque muchos considerarán que se trata de un supuesto logro, que el chavismo llame a elecciones en Venezuela implica no solo un total fracaso para la oposición, sino una victoria rotunda para el régimen socialista.

Así como el “socialismo del siglo XXI” se ha convertido en una “dictadura moderna”, el modo de hacer trampa y ensuciar un correcto proceso de votación también se ha llevado a cabo de forma “moderna”.

Por un lado, hay que reconocer que el oficialismo se ha valido del populismo puro: a través de chantajes a los estratos más pobres ha logrado obtener votos. La estrategia es comida a cambio de votos. A esto se suma el famoso programa “uno por diez” donde cada militante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está obligado a llevar a diez personas a la fuerza a que ejerzan su voto a favor del chavismo.

Por otro lado, de la mano con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia el oficialismo ha logrado inhabilitar a los principales líderes opositores, aquéllos que considera una amenaza y que podrían causarle una derrota electoral.

Del mismo modo, el TSJ y el mismo CNE decidieron anular a la mayoría de los partidos de oposición y, en especial, a la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) la cual se había convertido en la más votada en la historia del país. Ya el CNE le agarró el gusto al fraude y ha sabido implementarlo en los últimos comicios; el llamado a elecciones para el 22 de abril representa una violación a la Ley Electoral, pues no debe llamarse a comicios con menos de seis meses de anticipación.

Otra medida fraudulenta de la mano del CNE, se basa en la eliminación, sin explicación, de al menos 17.000 electores. Esto sucedió para los comicios regionales del 2017 y podría repetirse para estas presidenciales; situación que podría sumarse a la reducción de mesas de votación para complicar aún más el proceso.

Otra “batalla” que debe librar la oposición venezolana es la de la abstención y el disgusto que existe tras seguir participando en comicios a pesar de las condiciones adversas.

El chavismo ha aprovechado el momento de descontento dentro de la oposición para anunciar las elecciones presidenciales. Ahora la oposición compite en dos carreras de obstáculos: las trampas del chavismo y la abstención.

A todas estas trampas se suma la reubicación a última hora de los centros de votación; la eliminación del uso de la tinta indeleble y el captahuellas; además del ventajismo constante y descarado por parte del oficialismo.

No se puede olvidar la desmotivación de los electores que no están de acuerdo con votar con un CNE que se inventó unas cifras cuando se eligió la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC); números que fueron desmentidos por Smartmatic, la empresa que estaba encargada de totalizar los votos. Fue Smartmatic la que detectó millones de votos falsos en la Constituyente y que, por primera vez en la historia de Venezuela, confesó que hubo fraude. El CNE no tuvo nunca cómo demostrar que el chavismo obtuvo 8.000.000 de votos.

Lo mismo sucedió en las recientes elecciones regionales en las que el candidato de oposición Andrés Velásquez mostró pruebas que correspondieron a 46 actas electorales de varias mesas de votación, donde el CNE modificó las cifras para robarle el triunfo.

Es evidente que el fraude electoral ha estado latente desde hace muchos años, pero recientemente se ha efectuado de manera descarada y visible.

Si todas estas trampas las sumamos al amedrentamiento que existe por parte de grupos armados del chavismo en el momento de las elecciones, a la doble cedulación que permite ilícitamente el doble voto, más la desconfianza que ha generado el CNE; se puede decir que en Venezuela no hay condiciones electorales y que la victoria de Nicolás Maduro será inminente a pesar de no contar con el apoyo de la población.

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