Inminente embargo petrolero: México y EE. UU. buscan “seducir” a aliados caribeños de Venezuela

Las naciones norteamericanas buscan aislar al régimen de Nicolás Maduro sustituyendo gradualmente el suministro petrolero a países de Caricom.

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Al parecer el canciller mexicano, Luis Videgaray, viajará a Jamaica, Granada y Santa Lucía en marzo para intentar erosionar la influencia petrolera de Venezuela en esos países. (Wikimedia)

Todo indica que se acerca el embargo petrolero sobre Venezuela; y ante esto, países como Estados Unidos y México buscan la manera de mitigar las consecuencias en países del Caribe.

Los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro lograron el respaldo de naciones caribeñas en instancias internacionales como la OEA, gracias al casi incondicional envío de crudo, pero ahora, con una posible sanción petrolera, las naciones pequeñas del Caribe se podrían ver afectadas tras la inminente reducción de envío petrolero por parte de Venezuela.

De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, México está buscando el modo de restarle aliados a Venezuela y asumir gradualmente el suministro petrolero a países pertenecientes a la Comunidad del Caribe (Caricom).

Al parecer, el canciller mexicano, Luis Videgaray, viajará a Jamaica, Granada y Santa Lucía en el mes de marzo para intentar erosionar la influencia petrolera que Venezuela tiene sobre esos países.

“El mensaje es que Venezuela no es el único país que puede ayudar a las naciones caribeñas, que tienen más amigos”, citó Reuters a un funcionario mexicano en condición de anonimato.

El viaje de Videgaray se da después de una visita a América Latina y el Caribe a principios de febrero del secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, quien anunció planes para estudiar cómo se podrían mitigar en el Caribe posibles sanciones petroleras contra Venezuela.

Así como México, el Gobierno de Donald Trump se comprometió con países del Caribe, como Jamaica, para apoyarlos en caso de que se lleve a cabo el embargo petrolero.

La estrategia que buscan las naciones es “seducir” a los países del Caribe para aislar a la dictadura en Venezuela.

Estados Unidos busca fortalecer las relaciones de toda la región con los países del Caribe, que integran la Organización de Estados Americanos (OEA) y que tienen un vínculo con el Gobierno de Maduro, a quien le compran petróleo.

Según la prensa internacional, el objetivo es unificar la estrategia de la Caricom, que integra a 15 naciones caribeñas, a la del Grupo de Lima, creado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.

“Guerra petrolera”

En caso de que se apliquen sanciones sobre el petróleo venezolano, el suministro a los países caribeños se podría ver interrumpido. Frente a ello, las empresas petroleras estadounidenses y el Gobierno de Trump también estarían buscando sustituir a Venezuela.

Hay que recordar que Venezuela logró aumentar su influencia en la zona caribeña gracias a Petrocaribe, un acuerdo de cooperación energética que fue lanzado por el fallecido comandante Hugo Chávez en septiembre de 2005 y que, en poco tiempo, terminó aglutinando a 18 países.

Venezuela propuso a dichos países suministrar energía a bajo costo y con facilidades de crédito, mientras que obtenía una gran variedad de productos de sus socios caribeños.

Entre 2005 y hasta el cierre de 2016, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) entregó más de 100.000 barriles de petróleo diarios. Así, los países que integran Petrocaribe recibieron de Venezuela más de 340 millones de barriles durante todo este período.

Pero según datos del reporte anual de PDVSA ,correspondiente a 2016, hay varios países que redujeron sus compras de petróleo crudo a Venezuela en un 50 %, entre ellos: Antigua y Barbuda, Dominica, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, y San Vicente y Las Granadinas. Ante esta situación, Estados Unidos, con la ayuda de México, intentará llevar la delantera.

Embargo petrolero sobre Venezuela

Es público y notorio que, a pesar de las millonarias ganancias que tuvo Venezuela durante años por la venta de petróleo, el socialismo de Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevaron a PDVSA a la ruina. La principal empresa del país suramericano solo está llena de deudas y con la mayoría de las refinerías trabajando al mínimo de sus capacidades.

Durante años, la malversación de fondos y la corrupción causaron que las ganancias se “esfumaran”. Actualmente, los venezolanos no se benefician directamente de la compra y venta de crudo de ese país; la población enfrenta una crisis económica y humanitaria única en su historia enmarcada por la escasez de alimentos y medicamentos tras la baja producción y la disminución en las importaciones.

Un posible embargo petrolero de EE. UU. a PDVSA dejaría a Venezuela sin el 75 % de sus ingresos por exportación de crudo.

Un reportaje publicado por La República revela que PDVSA produce y envía cerca de 2,6 millones de barriles de petróleo diarios, de los cuales vende a Estados Unidos alrededor de 750.000 barriles diarios.

Estados Unidos, junto con India, es el único de los grandes clientes del crudo venezolano que paga en efectivo, ya que los miles de barriles que se exportan diariamente a países como China, corresponden a pagos de préstamos ya recibidos.

Ómar González, diputado a la Asamblea Nacional, le dijo a La República que tanto China como Rusia importan petróleo venezolano, pero no lo pagan en efectivo; pagan con “chatarra militar y artefactos eléctricos de pésima calidad”.

De suspender la importación de crudo venezolano por parte de Estados Unidos, Venezuela perdería a uno de sus mayores socios comerciales. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, Venezuela es el tercer país que más petróleo exporta a Estados Unidos (9 %), Canadá (41 %) está en el primer lugar, mientras que en el segundo está Arabia Saudita (14 %).

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