Cruda realidad: venezolanos descuartizan por hambre animales callejeros

Ciudadanos desesperados, en plena luz del día y con cuchillos en manos recopilan la carne de los perros callejeros para poder alimentarse

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Ciudadanos descuartizan perros callejeros y niños cazan palomas con la intención de compartirlas (Twitter)

La cruda realidad golpea a los venezolanos cada día con más fuerza; nuevos vídeos escalofriantes dejan en evidencia la realidad de la crisis en el país suramericano. Ciudadanos descuartizan perros callejeros y niños cazan palomas con la intención de compartirlas.

Mientras el régimen de Nicolás Maduro sigue negando el hambre en Venezuela, la crisis humanitaria se percibe sin precedentes, a tal punto de que los ciudadanos desesperados, en plena luz del día y con cuchillos en manos recopilan la carne de los perros callejeros para poder alimentarse.

En la nación con la mayor inflación del mundo, los salarios más bajos de la región, y la escasez de alimentos y medicamentos que supera el 90 %, existe una crisis comparable con la de un país en guerra: la gente come de la basura, aumentan los saqueos, y los camiones que trasladan alimentos se han convertido en blanco de la delincuencia y de las comunidades más desesperadas; a esto se suma la depredación animal.

Un nuevo vídeo se hizo viral cuando un hombre venezolano en el estado Carabobo, se agachó para descuartizar a un perro callejero para quitarle toda la carne; se puede observar cómo rebana hasta el último trozo de proteína que podía tener el canino desnutrido.

Pero la caza de perros no es la única opción a la que han acudido los venezolanos, pues ahora, a los niños en la pobreza los entrenan en las calles para atrapar palomas, cocinarlas y compartirlas entre grupos de jóvenes hambrientos.

Así lo reportó la periodista Heberlizeth González a través de su cuenta en Twitter; un niño sin identificar se acercó orgulloso de su proeza, pues minutos antes había capturado a una paloma. Al parecer el ave fue desplumada y sazonada con “tomatico y cebollita”.

En el estado Zulia al occidente del país, los venezolanos también optaron por nuevas fuentes protéicas, comen flamingos, osos hormigueros, patos y más.

Si en Venezuela no existiera una crisis humanitaria, los venezolanos no se verían en la necesidad de comer de la basura o cazar animales, tampoco se verían en la necesidad de saquear camiones; la verdad es que en el país hay hambre y cada día para el régimen es más difícil ocultarlo.

El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) informó que la desesperación es tal, que algunos venezolanos compran para consumo humano, alimentos de animales.

Según reseña una nota de prensa, miembros del equipo de Provea en un recorrido por diferentes supermercados de la ciudad capital constataron que muchas personas llevaban las llamadas “salchichas para perros” cuyo contenido esta compuesto por huesos de pollo triturados, mezclados con otras partes no comestibles del pollo, que es envasado como un embutido y vendido de manera congelada.

La organización aseguró que el hecho de que “venezolanos estén consumiendo alimentos para animales es una dramática consecuencia de la violación del derecho a la alimentación por parte del Estado”; y remarcó que “las fiscalizaciones a los supermercados son medidas arbitrarias e insuficientes” para garantizar el acceso de la población a productos de la dieta básica, de manera segura y a precios accesibles.

Desde que Nicolás Maduro llegó al poder no ha sabido resolver la grave crisis económica enmarcada en la escasez de alimentos, medicamentos y  una inflación descontrolada que superó el 3.000 %; su única y errada medida ha sido profundizar los controles y obligar a los comerciantes a bajar sus precios y producir a pérdidas.

Crímenes por hambre

Y es que el hambre en Venezuela también se refleja de otro modo; ahora en el país suramericano, uno de los más inseguros del mundo, los actos delictivos se basan en convertir los alimentos en valiosos bienes.

Están quienes deciden despojar de sus pertenencias a quienes caminan por las calles con bolsas de comida y quienes deciden cometer fechorías a cambio de ser alimentados.

Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), reportó que las pandillas están aprovechándose de la crisis para conseguir nuevos integrantes.

“Las técnicas de reclutamiento, los señuelos que en el pasado solían ser objetos de moda o lujo, se han substituido por la oferta de alimentos básicos”, declara el informe del OVV.

Y es que el nuevo ingreso integral diario, equivale a USD $0,26. El poder adquisitivo es tan paupérrimo que con el salario mínimo solo se puede adquirir 6 % de la canasta básica familiar.

La realidad es que en Venezuela una familia, para poder comer completo, debe ganar cada día el equivalente a un salario mínimo mensual; y eso, en Venezuela es imposible.

Por todas estas razones es que la descomposición social en Venezuela avanza sin frenos, pues los más pobres, los más necesitados y desposeídos buscan las peores alternativas para saciar sus necesidades; y ante esto, el régimen de Nicolás Maduro no toma acciones.

 

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