Rusia comparte con Nicaragua y Venezuela unas elecciones fraudulentas

No es causalidad que Vladimir Putin haya sido reelecto con más del 70 % de los votos. Logró la victoria con las mismas trampas de gobiernos como los de Maduro y Ortega.

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Tanto Putin de Rusia como los hermanos Castro de Cuba, se han convertido en los mentores de las dictaduras en América. (PanAm Post)

Las elecciones presidenciales en Rusia dejaron en evidencia cómo las dictaduras comparten los mismos métodos para llevar a cabo elecciones fraudulentas con el objetivo de perpetuarse en el poder.

No es causalidad que Vladimir Putin haya sido reelecto este domingo 18 de marzo con más del 70 % de los votos, pues habría logrado la victoria con las mismas trampas electorales descubiertas en países como Venezuela, Nicaragua o Cuba.

Se trata de gobiernos muy bien relacionados y que han permitido que Rusia ingrese a Latinoamérica en materia política y económica. Tanto Putin como los hermanos Castro de Cuba se han convertido en los mentores de las dictaduras en América.

No es coincidencia que Putin se mantenga por 24 años en el poder de Rusia, que Fidel y Raúl Castro acumulen 42 años como dictadores en Cuba, Daniel Ortega 11 años en Nicaragua y el socialismo de Hugo Chávez y Nicolás Maduro más de 18 años.

Putin, así como pretende hacerlo Maduro, se presentó a unas elecciones con una oposición completamente anulada luego de que inhabilitara a sus potenciales contrincantes. Asimismo, crecen las denuncias que afirman la manipulación de las cifras de participación para tratar de legitimar las elecciones presidenciales.

Los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) denunciaron la falta de competencia real durante las presidenciales rusas: “Una elección sin competencia real, como hemos visto aquí, no es una elección real”, publicó el organismo.

El opositor ruso Alexéi Navalni denunció este domingo el fraude en las elecciones presidenciales; acusó al Kremlin de “engordar” la participación con sufragios adulterados o de organizar el transporte masivo de electores a los centros de votación. Navalni, fue vetado de participar en los comicios tras una condena judicial por fraude.

Por su parte, el candidato comunista, Pavel Grudinin, también denunció que los comicios fueron los “más sucios de los que han tenido lugar en el espacio possoviético”.

La ONG Golos, especialista en vigilar comicios, presentó en su página web un mapa de “fraudes”, el cual registró más de 2.033 irregularidades; entre ellas el rellenado de urnas, votos múltiples y obstáculos a los observadores electorales.

Golos manifestó preocupación ante las presiones de empleadores o universidades que obligaron a empleados y estudiantes a votar en sus lugares de trabajo o estudio en vez de hacerlo en los colegios electorales de sus domicilios, “en donde se puede controlar su participación”. En Yakutz, en el extremo oriente ruso, “se prometieron pollos a los electores”.

La organización además señala que un colegio electoral de Grozny, en Chechenia, “las cifras oficiales proporcionadas por la Comisión Electoral son tres veces superiores a las de los observadores independientes”.

No es coincidencia

Gobiernos autoritarios como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela han implementado el mismo modus operandi” que Putin, quien ya aseguró 24 años en el poder.

La coalición opositora Frente Amplio Democrático (FAD) de Nicaraguale explicó a PanAm Post cómo es que Daniel Ortega ha logrado un fraude electoral al mejor estilo de Rusia.

José Pallais, miembro del equipo de coordinación del FAD, señaló que Ortega se ha convertido en un asesor del régimen de Maduro a la hora implementar trampas en los comicios.

Explicó que el método del “Ratón Loco” consiste en cambiar de ubicación a última hora los centros de votación para que la gente no sepa dónde votar y que “ande de un lugar a otro”.

Al igual que en Rusia, Cuba y Nicaragua, en el país gobernado por Maduro la oposición dio por cerrada la vía electoral, pues a pesar de que el mandatario solo cuenta con el 20 % de la aprobación, obtendrá una inminente victoria.

Roberto Abdul, presidente del comité directivo de la asociación civil Súmate, ONG con experiencia tecnológica y logística en cobertura de eventos electorales, también ha explicado cómo se maneja el fraude en Venezuela.

“En Venezuela hay una combinación de acciones que nosotros llamamos el Método Salami porque el órgano electoral (CNE) lo que hace es rebanar votos opositores”, señala.

Así como en campaña electoral Putin ofreció pollo a los electores, en Venezuela el régimen también se ha valido del populismo; a través de chantajes a los estratos más pobres ha logrado obtener votos. La estrategia es comida a cambio de votos.

Por otro lado, como en Rusia, Cuba y Nicaragua, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, de la mano con el Tribunal Supremo de Justicia, logró inhabilitar a los principales líderes opositores, aquéllos que consideran una amenaza y que podrían causarle una derrota electoral.

Otra medida fraudulenta en gobiernos como los de Ortega y Maduro se basa en que los organismos electorales optan por la eliminación, sin explicación, de miles de votantes del registro electoral. A esto se suma la reubicación a última hora de los centros de votación; la eliminación del uso de la tinta indeleble y el captahuellas; además del ventajismo constante y descarado por parte del oficialismo.

Adicionalmente, el amedrentamiento que existe por parte de grupos armados en el momento de las elecciones y la doble cedulación que permite ilícitamente el doble voto.

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