Chile: ¿a quién beneficia realmente una rebaja de impuestos?

La ciudadanía está trabajando para engordar al Estado con los altos impuestos y no necesariamente para mejorar la gestión.

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La izquierda nos ha hecho creer que los pobres son tal porque los ricos le han quitado la riqueza y no distribuyen lo suficiente. (Flickr)

El diputado chileno e izquierdista, Giorgio Jackson, critica al Gobierno de Sebastián Piñera tras el anuncio de las rebajas a las contribuciones. La rebaja de 0,42 % al tramo de viviendas cuyo reavalúo fiscal se ubique entre $33.199.976 (USD $54.832) y $118.571.329 (USD $196.026), y rebaja también de 1,138 % a 1,088 (es decir, en 0,5 %) las viviendas que superen este último monto.

Lo que hizo el actual Gobierno fue frenar un alza que ya estaba decretada por el Gobierno de Michelle Bachelet, para, de esta manera, dejar esos montos en manos de sus dueños y no del Estado, ya que las cifras de contribuciones ya son altas.

El problema de Jackson en realidad es que dado a que estos montos irían directamente a las arcas municipales, estas se verán afectadas por dejar de recibirlos y entrarán en un recorte financiero que las pondría en desventaja con respecto de municipalidades más acaudaladas. Al menos eso es lo que Jackson intenta demostrar.

La falla del análisis del diputado, que es típica dentro de su sector, es que ve los impuestos como fuente de enriquecimiento y distribución hacia la población. Creen que la desigualdad es simplemente una consecuencia de que los ricos son ricos y no distribuyen hacia los pobres. Jackson no entiende ciertas reglas básicas de la economía como, por ejemplo, que aquel sujeto que tenga capital buscará el lugar más rentable para invertirlo y si ve que su capital no tiene retorno porque se va en pagar impuestos, sin que esto se traduzca en una mejoría sustancial del entorno, entonces buscará otros lugares para invertir.

También se queja de que la medida solo beneficiaría a un 23 % de propietarios y no al “pueblo” que sería el 77 % restante, porque Los predios de uso habitacional comienzan a tributar cuando su avalúo fiscal es superior a $33.199.976 (USD $54.832), cuyo valor comercial puede exceder los 60 o 70 (USD $115.611) millones de pesos, por esto Jackson piensa que esta medida solo favorece a los más ricos.

Las propiedades de las personas con menos recursos estarían por debajo de esos montos y por lo tanto no tributan y no necesitarían beneficio, pero la clase media sí. Lo que le molesta al diputado es que la clase media, e incluso la clase acomodada, pueda disminuir la cantidad de impuestos que paga. Es que para una mentalidad profundamente izquierdista los impuestos son esa vía para quitarle al rico y darle al pobre, como si esto fuera loable. Cree también que la única forma de financiar las municipalidades es estrujando a quienes más progresan dentro de ellas, casi castigándolos por el éxito.

No entiende Jackson que todo dinero que pueda ser restado del Estado queda en manos privadas que pueden incluso darle un mejor uso que el Estado, ya que no es este último el que debe proveer a los ciudadanos de todos los servicios imaginables, sino que son las personas las que deberían organizarse para proveerlos y generar sistemas de calidad. Como diría Niall Ferguson, el poder es de la sociedad civil.

Cada centavo que el Estado no les quite a las personas es reutilizado por estas en distintos asuntos, incluso en la creación de más empleos que efectivamente permiten una mejor movilidad social que la dependencia de asistencias estatales. Las comunas más pobres bien se beneficiarían de que los más ricos tengan aún más para invertir en comunas de escasos recursos. Estas municipalidades con dificultades económicas bien podrían ir eliminando barreras de entrada para el comercio y otras inversiones que podrían cambiar su estructura social.

Otra fórmula para que los municipios tengan más recursos es haciendo una mejor gestión, tolerancia cero a la corrupción, tolerancia cero a favores políticos. El verdadero empoderamiento ciudadano significa que las personas son capaces de pedirles cuentas claras a sus autoridades y monitorear que estas respondan con probidad frente al servicio público.

En cuanto a la rebaja, esta es mayor para a las propiedades más caras porque también el aumento que se estaba considerando era mayor, no es que las contribuciones crezcan más para las viviendas de menor avalúo. Eso es una falacia. El señor Jackson debería mirar más cómo obtener bienestar para los más pobres y no poner tanto énfasis en perseguir a los más ricos. El problema a derrotar es la pobreza no la riqueza.

Esta medida no solo beneficia a una clase media que cada día debe ser más fortalecida, sino que también debería encaminarse a la eliminación de las contribuciones para personas pensionadas. Esto de por sí ya les proporcionaría un mayor margen de ingresos y eso es mejorar la calidad de vida.

La izquierda nos ha hecho creer, o al menos ha intentado vender el discurso, que los pobres son tal porque los ricos le han quitado la riqueza y no distribuyen lo suficiente. Pero la verdad es que los frenos a la prosperidad de las personas tienden a venir del Estado, que fija impuestos por todo dejando al ciudadano cada vez con menos espacio para disfrutar el producto de su esfuerzo.

En el fondo, con altos impuestos, la ciudadanía está trabajando para engordar al Estado y no necesariamente para mejorar la gestión. Ese dinero, en manos de sus legítimos dueños, es decir los ciudadanos, podría tener infinitas posibilidades de transformarse en desarrollo con respecto a tenerlo en manos del Estado en cualquiera de sus formas.

Es hora de derribar mitos y defender una economía que en verdad esté orientada a las personas. Lo siento Giorgio Jackson, pero el libre mercado es lo más compatible con la libertad y dignidad del ser humano y una rebaja a las contribuciones solo tiende a aumentar ese espacio de libertad.

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