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Think tanks: tanques de acción política

Por: Escritor Invitado - Feb 20, 2017, 11:24 pm
Bombillo 2
Los “tanques de pensamiento” tienen al liberalismo en el puro pensamiento; hasta ahora lo que prevalece en nuestra América y casi en todo el mundo, son las izquierdas. (flickr)

Por Alberto Mansueti

Los “tanques de pensamiento” liberales nos muestran casos de países cuyas economías, arruinadas por el socialismo, experimentaron recuperaciones casi “milagrosas” en pocos años, con soluciones de libre mercado. Hasta aquí todo bien, excelente.

Pero jamás nos hablan de los “tanques de acción política”, los partidos que hicieron el arduo, paciente y penoso trabajo de formar y capacitar a los líderes y cuadros medios, luego convencer a la opinión pública para conseguir votos, en agotadoras campañas electorales; y después, ya desde Gobiernos y Parlamentos, sostener con fuerza esas políticas, contra la tenaz oposición de factores contrarios.

En este artículo, que te invito a leer, quiero hacer justicia.

1) Detrás del famoso “milagro alemán” de la II Posguerra, estuvo el Partido Demócrata Cristiano, fundado en 1945 por un acuerdo entre los líderes protestantes del norte y católicos del sur. Sin su firme y denodado apoyo, el Canciller Adenauer y su Ministro de Finanzas Ludwig Erhard, aliados a los liberales, no hubieran podido abrir las compuertas de la economía, contra la opinión de los medios, las Universidades y los representantes de potencias aliadas, que pretendían una alianza de la DC con los socialdemócratas, y un “modelo mixto”.

2) El “milagro italiano” se atribuye al economista liberal Luigi Einaudi, segundo Presidente de la República. Es correcto. Pero Einaudi se apoyó en el Partido Liberal, el de su antecesor en el cargo, Enrico De Nicola. Y en la Democracia Cristiana, que como “Partido Popular” fundó en 1919 el cura Don Luigi Sturzo, y en 1943 refundó Alcide De Gásperi, Presidente provisional en 1946; Italia no se habría podido recuperar sin su triunfo electoral, tras la agitada y terrible campaña de 1948, contra el Pacto socialista-comunista. En esos días los católicos no se iban todos por la izquierda, y los liberales no eran anticlericales o anticristianos.

¿Y cómo después sostuvieron el PDC y el PL sus políticas de libre mercado, contra la implacable propaganda de izquierdas? ¡Ese fue el “milagro”! De Gásperi tiene su causa de beatificación en las oficinas vaticanas.

3) En Japón la recuperación económica se debió al Partido Liberal, fundado en 1945 por Shigeru Yoshida, cinco veces Primer Ministro entre 1946 y 1954. En 1953 sufrió una división, liderada por su rival interno, Ichiro Hatoyama, que fundó el Partido Democrático; pero en 1955, para combatir a los crecientes y agresivos partidos socialista y comunista, se unificaron en el Partido Liberal-Demócrata, que fue dominante. El PLD hizo “fusionismo” de libre mercado con conservatismo político, social y moral; pero en los ’70 y ‘80 se hizo muy estatista, y la economía perdió su empuje.

4) En Inglaterra, tras la I Guerra Mundial, el Partido Liberal, para competir con el Conservador, se copió de los laboristas. Pero si hay originales, ¿quién quiere copias? Los laboristas desplazaron a los liberales, y en 1945 treparon al poder; y en su letal “Pacto Social” con los conservadores, hundieron el país. Pero Margareth Thatcher, admiradora del economista Friedrich Hayek, por fortuna no siguió su fatídico consejo de huir de la política, y en 1959 se hizo congresista.

El resto es una historia de éxito: Thatcher conquistó para el liberalismo a los jefes de su Partido conservador, no fue fácil; y luego a sus bases, más difícil aún. Sin embargo, en 1975 ganó el liderazgo partidista, y la jefatura de la oposición al Gobierno laborista surgido tras la apretada elección de 1974. Como enseña la Biblia en el caso de David, encabezó la oposición, antes de ser Gobierno.

En 1978, el Premier James Callaghan anunció que ese año no habría elecciones generales sino el siguiente; desde su banca, Thatcher les gritó “gallinas” a los laboristas, porque estaba lista para el combate, y comenzó su campaña informalmente, muy bien asesorada en publicidad y mercadeo por la agencia Saatchi & Saatchi. A principios de 1979 el oficialismo perdió una moción de confianza, y se convocó a comicios. Thatcher apeló a “la mayoría silenciosa”; así el Partido Conservador ganó con un cómodo 44 % de los votos, y bancas de sobra para hacer mayoría en los Comunes, y ella se convirtió en la primera Premier en la historia del Reino Unido.

5) En los años 40, Ronald Reagan era un actor, de izquierdas, como casi todos sus colegas. Pero en los 50 comenzó su giro a la derecha, que completó en las elecciones de 1964, cuando Barry Goldwater compitió con los estatistas de su partido por la candidatura republicana, y después con los estatistas demócratas por la Presidencia. Ganó Lyndon Johnson, pero Reagan ganó enseñanzas de ese fracaso, y destacó su discurso “Tiempo de Elegir”, entre socialismo y capitalismo, usando con brillo la táctica de la “polarización”: hay que decidirse, por una cosa o por la otra. “¡Y es tu decisión!”

Una vez alguien se burló de Reagan, calificándole de “un tonto simpático”. Simpático era, pero no tonto: también admirador de Hayek, tampoco siguió su mal consejo. En 1966 ganó la Gobernación de California, y fue reelecto en 1970. Falló después dos veces para tener la nominación presidencial del Partido Republicano, pero la tuvo en 1980. Y ganó, con una campaña de propuestas concretas, aunque explicando sus bases ideológicas netamente liberales clásicas; afortunadamente el “libertarianismo” de Rothbard era todavía muy marginal, y por tanto no podía hacer daño.

Conclusión

Los buenos economistas nos enseñan libre mercado, pero no cuentan que cuando lo hubo, fue por la acción decidida e inteligente de líderes y partidos de derecha que lo asumieron como tarea; y que cuando no lo hubo, fue por ausencia, falta de apoyo, ineptitud o cobarde renuncia a esa labor.

En 2001, la editora Free Press publicó un libro: Reagan, In His Own Hand (“Reagan en sus propias palabras”). Es una colección de 270 ensayos de Reagan, escritos de su puño y letra, en su mayoría como libretos para sus programas radiales, auspiciados por la empresa General Electric, por ocho años, entre 1954 y 1962.

En sus escritos descubrimos que Reagan fue un intelectual, con sólida formación, si bien autodidacta (Steve Hanke: “Reagan, el intelectual”, ElCato, 21 de febrero de 2001). Y que a diferencia de Hayek, no veía contradicción entre ser un intelectual, con buen manejo de buenas ideas, y a la vez poder comunicarlas a la gente corriente, aspirando al servicio público, para ponerlas en práctica. Los liberales hablamos de política y economía, no de Física Cuántica o Biología Molecular. ¿Qué clase de intelectual debe encerrarse en alguna torre de marfil académica, incapaz de transmitir su mensaje a los electores?

Los “tanques de pensamiento” tienen al liberalismo en el puro pensamiento; hasta ahora lo que prevalece en nuestra América y casi en todo el mundo, son las izquierdas. Pero el marxismo es un disparate, y el socialismo una feroz tiranía. ¿Y por qué la gente cree, y vota por ellos? Porque hasta aquí los liberales no han traducido las “ideas de la libertad” en un plan de Gobierno concreto, para seducir a los partidos existentes, o crear y empujar otros nuevos, a mediano plazo, y comunicarlas con éxito a los votantes, quitando el poder a las izquierdas.

Alberto Mansueti es abogado, licenciado en Ciencias Políticas y maestro bíblico cristiano. Nació y creció en Argentina y ha sido profesor en universidades de Perú, Guatemala y Venezuela. Autor de varios libros, es presidente del Centro de Liberalismo Clásico para América Latina y secretario ejecutivo del Foro de Cochabamba. Lo pueden seguir en Twitter bajo @MansuetiAlberto.