Venezuela y el sentido de urgencia

S hay que hacerle oposición a un gobierno que todavía no es gobierno para que los venezolanos podamos salir más rápido de la tiranía, tendremos que hacerlo.

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Quienes escapan de la opción militar ¿tienen acaso el mismo sentido de urgencia que el pueblo venezolano?
(Foto: Flckr)

Por Luis Manuel Aguana*

Algunos seguidores han resentido mis críticas a la Asamblea Nacional y sus actuaciones en torno al proceso de transición seguido por los partidos de la oposición oficial. A todos les he contestado lo mismo: si hay que hacerle oposición a un gobierno que todavía no es gobierno para que los venezolanos podamos salir más rápido de la tiranía, tendremos que hacerlo, porque la oposición verdadera no va en contra de nadie sino a favor de un pueblo.

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No se dejan ayudar, y para muestra un botón: ayer la Fracción 16J propuso la aprobación de un proyecto de acuerdo para la autorización de una coalición internacional de paz para el restablecimiento de los derechos humanos que incluía misiones militares extranjeras en Venezuela de acuerdo a lo establecido en el artículo 187, numeral 11 de la Constitución. Esta autorización no ha sido aprobada en dos ocasiones ahora por la Asamblea Nacional.

Si la comunidad internacional, que considera a la Asamblea Nacional como la única institución legítima del país, ve a sus diputados afirmando en los hechos que no están dispuestos a autorizar la presencia de militares extranjeros para hacer llegar la ayuda humanitaria a los venezolanos, o la presencia de una eventual intervención humanitaria en base al principio de Responsabilidad de Proteger (R2P), para resguardar a los venezolanos de los crímenes de lesa humanidad que está perpetrando el régimen de Nicolás Maduro, entonces no hay más que hacer y dejaran que nuestro caso muera. Maduro seguirá burlándose de nosotros, ganando tiempo para atornillarse en el poder.

Con esa actitud de la dirigencia opositora oficial se le está enviando un mensaje muy contradictorio a la comunidad internacional que esta tan desesperada como los venezolanos por quitarnos –y quitarse ellos mismos- a Maduro y su régimen de encima. ¿Cuál es la razón de esta conducta? Los partidos de la oposición oficial insisten que los venezolanos “saldremos solos de esto”, y así se lo han hecho saber a los países amigos, desestimando la urgencia de los venezolanos, como si un secuestrado puediera, sin ayuda de la policía, quitarse a unos secuestradores de encima.

Han agradecido a los países amigos por el respaldo y las medidas en contra del régimen, pero han puesto en claro que no desean que la ayuda que nos den pase de lo que han hecho hasta ahora, sin hacer uso de militares extranjeros. De allí que su estrategia vaya dirigida a que los militares cambien de bando con esa ley de amnistía, aunque sea a cuentagotas hasta que el régimen caiga. Esa espera estaría muy bien si no se estuvieran muriendo venezolanos todos los días en los hospitales, como los 300 000 de los que habló Guaidó, sin contar con los que mueren de hambre y se suicidan a diario que no están contabilizados.

Pareciera que quienes deciden esa política infame no tienen familiares esperando por insulina, nutrición para niños recién nacidos, tratamiento para el cáncer o materiales quirúrgicos para una operación de corazón y es por ello que allí no existiría el sentido de urgencia de esa ayuda, porque en Venezuela todos sabemos que lo único que se interpone para salvarles la vida a esos venezolanos es el régimen.

Pero hay algo que me inquieta aun más. Me preocupa que la oposición oficial que maneja la transición tenga una razón más de fondo para impedir que se autorice la presencia de misiones militares extranjeras en el país para esa ayuda humanitaria. Estados Unidos ha dicho en reiteradas oportunidades a través de uno sus voceros más calificados, el vicepresidente Mike Pence, que no descarta el uso de cualquier opción, incluida la militar, para remover al usurpador y su régimen.

El gobierno de Trump está decidido a llevar la salida de Maduro hasta las últimas consecuencias. Eso nos da muchísima esperanza a los venezolanos. Pero cuando los políticos le cierran la puerta a esa última opción, no autorizando las misiones militares extranjeras en Venezuela, le están diciendo a la comunidad internacional (en especial a los Estados Unidos) que no están autorizados a entrar. Con esta decisión, están jugando al fracaso de la política de Donald Trump para Venezuela y el combate al socialismo-comunismo en Latinoamérica. Y eso sí es muy grave para nosotros y no lo podemos ignorar.

El único presidente norteamericano que se ha ocupado directamente del problema de Venezuela ha sido Donald Trump, le duela a quien le duela. El único presidente norteamericano que ha hecho un acto en su propio país para resaltar que acabara con el socialismo-comunismo en Latinoamérica, comenzando por Venezuela, ha sido Donald Trump. El único presidente norteamericano que ha reconocido públicamente el sufrimiento de las madres venezolanas, cuyos hijos han sido asesinados por el régimen de Nicolás Maduro, ha sido Donald Trump, al llamar a la madre de Oscar Pérez y darle un reconocimiento personal, público y mundial al valor de su hijo, cosa que no ha hecho por cierto ningún político de la oposición oficial.

Me preocupa que el encargado de negocios de Juan Guaidó, Carlos Vecchio, esté más interesado en cultivar las relaciones políticas con los opositores de Trump en los Estados Unidos que en resolver que el gobierno republicano tome la decisión definitiva de intervenir para sacar a estos malandros. Me preocupa que la oposición oficial este sacándole la alfombra a Donald Trump en Venezuela, haciéndole el juego a los demócratas norteamericanos, para evitar que el president se anote un triunfo en su política exterior con Venezuela afianzándose en su país. Eso me preocupa.

Eso le daría algún sentido a la aberración de dejar que los venezolanos se mueran en los hospitales para evitar que los Estados Unidos resuelva con una intervención militar el problema de una vez, y respondería a la pregunta de por qué se niegan insistentemente a no autorizar la presencia de militares extranjeros en Venezuela. Si no es así, que procedan a autorizar misiones militares extranjeras en Venezuela de acuerdo al 187.11 constitucional y dejen que desde afuera los países amigos decidan si vienen a ayudarnos o no en base al R2P, habida cuenta de los crímenes de lesa humanidad que se están cometiendo en el país sin que los venezolanos tengamos ninguna defensa en contra de eso.

Si Trump sale de la presidencia de los Estados Unidos por cualquier razón de política interna de ese país, muy difícilmente tendremos de nuevo la ayuda norteamericana para salir de esta situación, porque para Venezuela la comunidad internacional se resume en un solo país: los Estados Unidos de América -aunque muchos discrepen de eso- cerrándose así una ventana única que difícilmente se volverá a abrir.

Así pues, sería bueno que los partidos socialistas representados en el G4 (la mayoría de ellos inscritos en la Internacional Socialista) y que están controlando las decisiones del presidente Encargado Juan Guaidó, entiendan de una vez que ante el fracaso del famoso quiebre interno generalizado de las Fuerzas Armadas venezolanas (que ellos esperaban que ocurriera con la ley de amnistía y el ingreso al país de la ayuda humanitaria con gente desarmada y sin custodia internacional) las opciones internas se acabaron. No se puede esperar ni un minuto más porque hay vidas en riesgo.

Entiendan que, para que exista el “cese de la usurpación”, para detener la muerte inminente de 300 000 compatriotas, es indispensable que se proceda a autorizar de manera inmediata la ayuda humanitaria con el apoyo de una misión militar multinacional de paz con fines humanitarios, por aplicación del principio de Responsabilidad de Proteger (R2P) de las Naciones Unidas, que tiene la comunidad internacional con el pueblo de Venezuela.

Me resisto a pensar que por motivos ideológicos estos factores deseen el fracaso de Donald Trump y su política de cero socialismo-comunismo en Latinoamérica, como lo anunció en su discurso en Miami. Eso no solo sería criminal contra de los venezolanos y la obra retorcida de un chavismo-socialismo encubierto y colaboracionista dentro de la oposición oficial, sino que se estaría dinamitando desde adentro nuestros esfuerzos de acabar con esta tragedia inmediatamente, convirtiéndose así en cómplices de un delito de lesa humanidad e ignorando el sentido de urgencia de todo un pueblo. De ser así todos los venezolanos, a diferencia de ellos, sí tendríamos un sentido de urgencia, pero de salir de esa oposición tanto como de Nicolás Maduro al mismo tiempo.

 

*Luis Manuel Aguana es analista político e investigador en Derechos Humanos.

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