China, un verdadero peligro para la libertad

Hong Kong es construido por sus ciudadanos, por la iniciativa privada y el trabajo fuerte de varias generaciones. No obstante, está en peligro

1.260
Despliegue policial durante protestas anti-extradición. (Foto: EFE)

Por Camilo Bello

Históricamente, Hong Kong ha sido ocupada por tres grandes imperios: el chino, el japonés y el británico, que hasta hace 22 años regresó la soberanía de esta región a la República Popular China bajo el esquema denominado «un país dos sistemas».

Dicho esquema significa que los ciudadanos de Hong Kong a diferencia de los ciudadanos de China continental continuarían gozando de las libertades adquiridas como colonia británica y además podrían elegir a sus líderes democráticamente en un período de 50 años, es decir, desde 1997 hasta el año 2047, ya que a partir de este año, Hong Kong se anexaría completamente a la República Popular China, país que no tiene instituciones democráticas.

Sin embargo, la realidad ha sido distinta. Los ciudadanos de Hong Kong aún no han tenido la oportunidad de decidir por sí mismos el futuro para ellos y sus territorios puesto que desde Beijing se ha escogido a cada uno de los cuatro jefes del gobierno o jefes administrativos que la ciudad ha tenido desde 1997 y además, desde el ascenso de Xi Jinping al poder del gigante asiático, se han venido imponiendo reformas que se alejan de ese deseo de independencia. Dichas reformas se han dado, por ejemplo, mediante cambios en la legislación salarial, nacionalismo en la educación, una burocracia adoctrinada y un reforzamiento militar.

A lo anterior se suman algunos hechos desafortunados que han ido apagando, de manera acelerada, a la ciudad, que ha sido fuente de prosperidad durante décadas, como por ejemplo, las desapariciones de activistas que escribían en contra de líderes del partido comunista chino y los recientes escándalos de corrupción que han salpicado a miembros del consejo legislativo y que son leales a Beijing.

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario

A prisión líderes de “Umbrella Movement”

La majestuosa protesta pacífica de 2014 organizada en su mayoría por jóvenes y que internacionalmente es conocida como «Umbrella Movement», en la cual más de 500 000 personas paralizaron las actividades de Hong Kong por casi un mes en defensa de la libertad y la democracia, dejó a los ciudadanos un impulso que gestó la creación de tres partidos políticos minoritarios que lograron cuatro escaños en el consejo legislativo, pero que dos años más tarde, fueron expulsados de sus curules por no declarar lealtad a la República Popular China.

 

Ante una demanda interpuesta por el gobierno de Hong Kong, en consecuencia de los hechos ocurridos en 2014, y a pesar de ya haber cumplido con sanciones comunitarias previas, el pasado 16 de agosto se sentenció a prisión a tres de los líderes más importantes del movimiento democrático: Joshua Wong, Alex Chow y Nathan Law, quien además es uno de los legisladores expulsados. Este hecho ha alertado a Amnistía Internacional y a numerosos defensores de derechos humanos por ser una clara muestra para amedrentar a quienes se oponen al régimen comunista.

​El futuro de Hong Kong

Tras el arresto de los líderes prodemocracia, más de 22 000 personas se congregaron frente a la sede administrativa de la ciudad para manifestarse en contra de esta arbitraria decisión y expresar su apoyo a estos jóvenes que han luchado a favor de la libertad y la democracia para la región.

En febrero de 2019, Carrie Lam, cabeza del consejo legislativo, ha propuesto  una serie de enmiendas a las ordenanzas en materia penal que posibilitaría el juicio de ciudadanos de Hong Kong fuera del territorio, primordialmente, ciudadanos pedidos por el gobierno de la República Popular China. Estas enmiendas son fuertemente apoyadas por Beijing y se sustentan en un caso de homicidio ocurrido recientemente en Taiwán.

El gobierno del Reino Unido prohibió la venta de gas lacrimógeno y armas blandas a Hong Kong, Estados Unidos por su parte ha manifestado su preocupación por el creciente avance en la injerencia de Beijing no sólo  en Hong Kong, sino también sobre la injerencia sobre Taiwán y el fuerte apoyo económico a la dictadura de Venezuela. Además, de las violaciones a derechos humanos que se han producido en contra de la comunidad musulmana en la provincia de Xinjiang y el excesivo abuso policial y militar frente a protestas pacíficas en la provincia de Wuhan.

Hong Kong es un modelo de economía liberal y desarrollo humano, porque es una sociedad construida desde el individuo, donde cada persona puede desarrollar al máximo sus capacidades y expresar su ideas de manera libre y prosperar de la mano del ahorro.

Con un ingreso per capita de 50 000 dólares anuales de la mano de los principios liberales que fueron esencia en la Hong Kong de Inglaterra, los casi 9 millones de hongkoneses tienen herramientas para generar riqueza comenzando por su histórica cultura comercial, enfocada en los negocios pequeños y al libre intercambio de bienes y servicios, los bajos impuestos, el libre acceso al conocimiento, libertad de expresión, de prensa, cuenta con un sistema judicial cuyas cortes son completamente independientes al gobierno y cuyos ciudadanos tienen un fuerte respeto a la propiedad privada. Hong Kong es construido por sus ciudadanos, por la iniciativa privada y el trabajo fuerte de varias generaciones. El gobierno, por su parte, cumple una labor secundaria como administrador. Gestiona los recursos para la educación y la salud, el mantenimiento y construcción de algunas estructuras urbanas y se encarga de la seguridad de los individuos, pero es un gobierno que funciona a partir de modelos administrativos con principios de austeridad y que da la posibilidad a la iniciativa privada de proveer y realizar la mayoría de sus funciones, además, por medio de concesiones puras para la construcción y manejo de obras y con un recaudo mínimo pero eficiente que le permite tener un superávit de al rededor de 12 000 millones de dólares.

Sin embargo, la falta de autodeterminación política ha afectado estas libertades económicas y le ha restado competitividad, creando un ambiente de incertidumbre respecto al futuro estable en Hong kong. Además, Nick Sallnow-Smith director de la Fundación Lion Rock en Hong Kong, recientemente describió cómo el pensamiento en Hong Kong ha cambiado en los últimos 25 años. Lo que era un faro de prosperidad gracias a la no intervención estatal, ahora se ha convertido en una connotación negativa. Tanto en el ámbito académico como político, Sallnow señala que «el cambio de actitud hacia el no intervencionismo positivo refleja esto. Una vez que los ciudadanos aceptan, como un hecho, que el papel del gobierno es dirigir activamente nuestras vidas (económicamente y de otra manera) en lugar de defender nuestro derecho a dirigir nuestras propias vidas, entonces el ‘debate de políticas’ se convierte en un argumento moral sobre qué punto de vista debe ser o imponer, y no si se debe imponer cualquier punto de vista».

La cultura económica de los hongkoneses choca con las prácticas y estrategias comerciales impuestas desde Beijing.  El desarrollo económico de la República Popular China cuyos principios son los opuestos a los de Hong Kong, se ha fortalecido en los últimos 30 años y ha cambiado radicalmente la vida de los ciudadanos, pero es una economía completamente dirigida por el Estado y enfocada en gran parte en el gasto excesivo de los ciudadanos, monopolizada y que proyecta a profesional como un funcionario puesto que la iniciativa privada e innovación solo son posibles siempre y cuando respeten los intereses del Partido Comunista.  Lo que ha traído como consecuencia, que intereses de Beijing sean los que gradualmente cambien las reglas básicas que han puesto a Hong Kong como ejemplo de libertad y prosperidad.

La creciente injerencia de Beijing en las decisiones de Hong Kong como la restricción a la movilidad, la imposición del salario mínimo y las limitaciones que a diario sufre la libertad de expresión, y el apoyo creciente  por parte de ese gobierno a la dictadura en Venezuela, ha hecho que crezca una incertidumbre para los profesionales y para los inversionistas que temen las consecuencias de una economía bajo el intervencionismo estatal y más aun en pro de los intereses de un gobierno totalitario como el que dirige a China continental.


Camilo Bello, consultor con estudios en Derecho enfocado en la pequeña empresa, con experiencia en gestión estratégica. Coordinador de Estudiantes por la Libertad para Hong Kong y Taiwán @camilobellom

El poder del periodismo. La importancia de la verdad.

¡Su contribución lo hace todo posible!

Cuando comenzamos el PanAm Post para tratar de llevar la verdad sobre América Latina al resto del mundo, sabíamos que sería un gran desafío. Pero fuimos recompensados por la increíble cantidad de apoyo y comentarios de los lectores que nos hicieron crecer y mejorar.

¡Forma parte de la misión de difundir la verdad! Ayúdenos a combatir los intentos de silenciar las voces disidentes y contribuye hoy.

 

Contribuya hoy al PanAm Post con su donación

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento