Protestas chilenas llegan a Suiza, atacan a Axel Kaiser

El fascismo está más cerca a los reclamos de los manifestantes que de sus críticos, "todo en el Estado" y "nada fuera del Estado"

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inmigración sin control
Protestas chilenas llegan a Suiza, atacan a Axel Kaiser (Archivo)

Las manifestaciones en las calles de Chile ya empezaron a cruzar fronteras. En Suiza, una turba de encapuchados con la bandera mapuche atacó en un restaurante al director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, Axel Kaiser, luego que lograron cancelar su charla programada en la Universidad de Zurich por medio de amenazas.

A través de redes sociales, Kaiser denunció la agresión y detalló lo sucedido. Por su parte, su novia aclaró que ambos están bien pero que ella fue golpeada por los manifestantes, quienes además destruyeron su computadora.

Tuvo que intervenir la policía «para que los fascistas de verdad no puedan atacarnos a la salida», narra el orador del video que muestra cómo quedaron las instalaciones tras el ataque.

«La verdad es que no nos esperaríamos que algo así pasaría en un país como este. Sabíamos de las amenazas pero este tipo de grupos se caracteriza por eso. Es lamentable para Chile y su imagen a nivel internacional. Por otro lado, me resta decir que estas personas que se manifiestan a través de la violencia, la rabia y la ira no tienen más que miedo. Es un miedo fundado en la ruptura de las estructuras, darse cuenta que con tan solo someterlo a la rigidez de la razón su estructura ideológica se revela hueca como la casa de las termitas», dijo para PanAm Post Montserrat Acosta Ruiz de los Llanos, novia de Kaiser, a quienes los manifestantes dejaron moretoneada.

Agregó que grupos como este solo representan una fracción de la sociedad y que son más los chilenos que quieren un país próspero y en paz, están hartos de los violentos que buscan instaurar un cambio de sistema por medio de la fuerza e intimidación.

Se puede escuchar en los videos cómo los manifestantes cantan «El pueblo unido jamás será vencido», canción icónica de las luchas de izquierda, compuesta por Inti Illimani.

El ataque fue no solo contra el orador, sino también contra los presentes y las instalaciones. Ante lo cual Kaiser llama a sus atacantes «fascistas de izquierda», como respuesta a las consignas que le gritaban, «facho» y «¿Qué venís a hablar de liberalismo aquí?».

«Todo en el Estado y nada fuera del Estado»

La diferencia entre el liberalismo clásico y el fascismo fue expuesta por Benito Mussolini, padre del fascismo, quien dijo: “En contra del individualismo, la concepción Fascista es por el Estado… El liberalismo negó al Estado en función de los intereses de individuos particulares; el Fascismo reafirma al Estado como la verdadera realidad del individuo”.

Mussolini afirmó que «el pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado».

También decía que «todos, en realidad, desde el profesional al obrero, pueden poner una piedra en este edificio, realizando un acto socialista todos los días y preparando así el derrocamiento de la sociedad existente».

Y es precisamente lo que piden los manifestantes que exigen un «cambio de sistema» en Chile. Demandan la destitución del presidente Sebastián Piñera y consigo el quiebre del orden democrático. Piden una asamblea constituyente que instaure «derechos sociales».

Quieren convertir al Estado en proveedor de servicios. En lugar de una sociedad voluntaria, donde los ciudadanos acceden a servicios por medio del intercambio, prenden fuego al país para demandar que sea «todo en el Estado» y «nada fuera del Estado».

Los manifestantes chilenos en Suiza optaron por avivar un fantasma

Lo dijo el propio Diosdado Cabello, el segundo hombres más poderoso en Venezuela, los chilenos piden lo que «ya nos dio el presidente Hugo Chávez en Venezuela». Fue Cabello quien advirtió que la ola de violencia que azota a América Latina se trata de una «brisa bolivariana».

En lugar de afrontar el presente, los manifestantes chilenos en Suiza optaron por avivar un fantasma del pasado.

Una organización denominada “Nuevas generaciones Chile-Suiza”, que proclama «Allende vive», había convocado un acto de repudio en contra de Kaiser en la Universidad de Zurich.

Increpan al Hayek Club Zürich, una «asociación que desea difundir la idea de libertad entre los jóvenes y constituir una red de amigos de la libertad» por haber invitado a Axel Kaiser, «un ferviente defensor de la dictadura del General Pinochet».

Invitan a recordar que en «Chile la junta fascista tomó el poder el 11 de septiembre de 1973 derribando un gobierno democráticamente elegido y privando de libertad a todo un país».

Lo que no saben es que el propio economista austriaco Friedrich Hayek, ganador del premio nobel de economía por quien lleva su nombre el club, durante su visita a Chile en 1981 afirmó «Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático, donde todo liberalismo esté ausente».

Es decir, representa la antítesis de la denuncia de la agrupación que habría organizado el ataque contra el orador y sus acompañantes.

Bajo Allende, Chile vivía una situación similar a Venezuela

Pues aunque el Gobierno de Salvador Allende fue elegido democráticamente, también fue expulsado del mismo modo. El Senado de la nación exigió su dimisión y este se negó a abandonar el poder, ante lo cual intervinieron las Fuerzas Armadas con Pinochet a la cabecera.

Y es que con Allende en gobierno, se ordenó la expropiación de 3 millones de hectáreas (25 % de la tierra cultivable en el país) y todo aquel que se resistía, desde el propietario hasta los trabajadores de la tierra eran reprimidos por la fuerza por grupos paramilitares leales al régimen, lo cual resultó en 1 200 muertos.

Frente al ataque al campo, Chile no solo dejó de exportar víveres sino que además perdió la capacidad de satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos, lo que dio lugar a los primeros «cacerolazos», orquestados por amas de casa que hacían resonar sus ollas vacías por falta de comida.

Ya que los supermercados de Chile bajo Allende eran similares a los de Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro. Ahora, en medio de las protestas y el caos agravado por fábricas y supermercados saqueados y quemados, los chilenos volvieron a madrugar para hacer fila para comprar víveres en horarios limitados.

Frente a esto, Kaiser hizo un llamado a respaldar al presidente para conservar la democracia y restaurar el orden. Por ello hoy es atacado por quienes llama «fascistas de izquierda», ya que cumplen al pie de la letra la descripción.

 

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