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“Intervención extranjera”: la vil y criminal excusa de Maduro para dejar morir a venezolanos

Por: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Dic 6, 2017, 2:33 pm
Crisis
Al régimen no le importa la vida de los venezolanos, solo le importa su “estabilidad política”. (Twitter)

Para Venezuela y el mundo no es un secreto que el país suramericano enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, enmarcada en la escasez de alimentos y medicamentos, única en su historia.

En el país petrolero, las enfermedades, el hambre y la insalubridad ganan terreno, diezmando a las familias más pobres, a los niños, ancianos, enfermos y comunidades indígenas.

El Estatuto de Roma, instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, señala puntualmente lo que considera como crímenes de lesa humanidad. Los funcionarios del régimen de Nicolás Maduro cumplen con todos los requisitos para ser juzgados en La Haya.

Exterminio: imposición intencional de condiciones de vida, entre otras la privación del acceso a alimentos o medicinas, encaminadas a causar la destrucción de parte de una población.

En la nación gobernada por Maduro cientos de venezolanos han muerto por no contar con los medicamentos necesarios para cumplir con sus tratamentos, mientras que cientos de niños sufren desnutrición y están a punto de perder sus vidas; la razón: la dictadura impide la apertura de un canal humanitario con la vil excusa de que existe la posibilidad de una supuesta “intervención extranjera”. No les importa la vida de los ciudadanos, les importa su “estabilidad política”.

Este miércoles 6 de diciembre, el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, dijo aseveró que detrás de esta petición está la “intervención desnuda, es el injerencismo descarado sobre un Estado”:

“Me atrevo a decir que vemos con preocupación la solicitud de un canal humanitario abierto para Venezuela, sobre el supuesto de una crisis humanitaria y todos sabemos, los que estamos vestidos aquí de verde patriota, lo que significa y lo que está detrás de una intervención de carácter humanitario”.

Pero hasta ahora ningún funcionario del Ejecutivo ha sabido explicar por qué no se permite la apertura de un canal humanitario solo con el ingreso de alimentos y medicamentos provenientes de países “amigos del socialismo”. ¿Por qué no pedir ayuda a naciones como Bolivia, Rusia, China o República Dominicana?

Para Maduro la apertura de un canal humanitario sería “mendigar”. “Venezuela es un país pujante, trabajador, no es un país de mendigos como han pretendido algunos con aquello de la ayuda humanitaria. No. Venezuela produce su cosa vale, uno se siente orgulloso. Además es un cuento falso”, indicó Maduro refiriéndose a la grave situación que enfrentan los venezolanos.

Pero peor y más descaradas aún fueron las declaraciones del Ministro de Salud de Venezuela, Luis López, quien aseguró tajantemente que “no permitirá el ingreso de ayuda humanitaria al país”. “Aquí nadie se arrodilla ante el imperio y mucho menos va a permitir que esta derecha imponga una supuesta ayuda humanitaria cuando nuestro pueblo está siendo atendido por el presidente Nicolás Maduro”, dijo.

Negar un canal humanitario en cualquier parte del mundo es simplemente un crimen de lesa humanidad; y en el caso de Venezuela, Nicolás Maduro y el socialismo son los responsables.

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica”; así lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos suscrita por Venezuela y violada constantemente por el régimen chavista.

 

De acuerdo con Francisco Valencia, presidente de la ONG CODEVIDA, en Venezuela, actualmente, existen más de 300.000 personas con condiciones de salud crónica que no tienen los tratamientos adecuados. Además, aseguró que “la única forma de solventar la situación es activando mecanismos de cooperación internacional”. Por su parte, el gremio de farmacéuticos en Venezuela ha denunciado que la escasez de antibióticos llegó al 90 %.

El pasado 3 de diciembre la Organización Mundial de la Salud admitió por primera vez que el país suramericano enfrenta una crisis humanitaria.

El Informe Mundial de Paludismo de 2017 revela que la OMS está apoyando “respuestas de emergencia a la malaria en Nigeria, Sudán del Sur, Venezuela y Yemen, donde las crisis humanitarias en curso plantean graves riesgos para la salud”.

Pero la crítica situación de salud no es el único problema grave que viven los venezolanos. La escasez de alimentos y el deplorable poder adquisitivo de los ciudadanos ha causado que la desnutrición alcance a 4,1 millones de personas.

Cifras de la Organización de la Alimentación para las Naciones Unidas (FAO) revelan que en Venezuela aumentó el hambre. Por su parte, el informe sobre el estado mundial de la seguridad alimentaria y la nutrición en 2016, detalla que el hambre en Venezuela pasó de 10,5 % a 13 % en dos años.

Según la FAO, este es el mayor índice de desnutrición que presenta la población venezolana en años recientes, pues la subnutrición (dieta alimentaria insuficiente por las cantidades ingeridas o la escasez de nutrientes) saltó de 2,8 millones de personas entre 1990 y 1992 (año de la aparición en los medios de Hugo Chávez) a 4,8 millones de personas entre 2014 y 2016.

Y es que para este mes de diciembre los venezolanos necesitan al menos 20 salarios mínimos integrales para cubrir solo la canasta alimentaria.

Venezuela cuenta con la mayor inflación del mundo, la cual este año superará el 1.400 %, según estimaciones de la firma Ecoanalítica; pero, además, tiene el salario más bajo de la región: un venezolano recibe USD $2,20 mensuales como sueldo mínimo, mientras los precios de los productos y alimentos básicos se encuentran en bolívares, pero calculados al dólar negro.

La realidad es que solo en septiembre una familia, para comer completo, debía ganar cada día el equivalente a un salario mínimo mensual; y eso es imposible en Venezuela. En diciembre el gasto en comida llega a ser de USD $150  en un país donde el ingreso mensual es de USD $2,20.

Hay que preguntarse cómo hace un padre de familia para mantener a sus hijos bien alimentados, cómo les paga los estudios y, además, los gastos en salud.

Mientras Maduro niega la crisis y la apertura de un canal humanitario, gran cantidad de venezolanos, desesperados ante esta situación, deciden hurgar en la basura para poder alimentarse; al mismo tiempo quienes dependen de medicamentos que escasean, se van resignando a vivir sus últimos días de vida solicitando sus tratamientos a través de las redes sociales.

Sabrina Martín Sabrina Martín

Periodista y locutora venezolana, especialista en comunicaciones corporativas. Síguela en Twitter: @SabrinaMartinR.