Corrección política logra despidos mediáticos en Chile y Argentina

Las declaraciones de dos presentadoras televisivas les costó el trabajo, una por mostrar estadísticas del aborto y la otra por no condolerse con asesinos

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Macarena Trondeau en Chile y Amalia Granata en Argentina fueron despedidas por sus comentarios políticamente incorrectos. (FotoMontaje de PanAm Post)

En el 2018, tanto las premiaciones de cine como de televisión se han enfocado en la desigualdad salarial con los varones y la violencia que sufren.

Sin embargo, el despido reciente de dos mujeres mediáticas por cuestiones ideológicas expuso que si una mujer contradice el verso unánime, se ahonda la brecha salarial sin remordimiento y se le niega su autonomía económica y de pensamiento.

O piensa como las demás o debe ser silenciada.

Así sucedió con Macarena Tondreau en Chile y Amalia Granata en Argentina.

La ahora expanelista del programa Muy Buenos Días de Chile confesó que no siente compasión por los malos tratos que padecen en prisión los presuntos asesinos de Margarita Ancacoy, una empleada de limpieza que resistió un asalto y como consecuencia fue asesinada a golpes.

Tondreau se refirió a los reclusos como bestias, al decir que siente compasión por las personas y los animales pero no por las bestias.

Puesto que los sospechosos fueron filmados sonriendo y riéndose luego de dejar el cuerpo sin vida de su víctima.

Esa misma tarde Tondreau fue despedida del programa, donde fue la única que se enfocó en la naturaleza violenta de los asesinos, mientras los demás se mostraron compasivos.

Aunque existen versiones que su despido estaba planificado, ya que los panelistas tienden a ser rotativos, las declaraciones de Tondreau presuntamente agilizaron el proceso.

Resulta llamativo en cuando las calles, en particular las universidades, de la capital chilena, todavía hay manifestaciones feministas que exigen una reforma educativa, donde censuran eventos y agreden a oradores, ya que aducen que la sociedad promueve la violencia hacia la mujer, no se han pronunciado en solidaridad con la difunta, pues hay un agravante. Los asesinos son extranjeros, ecuatorianos de ascendencia indígena.

Con lo cual el temor a ser acusadas de xenofobia es mayor a la defensa de la mujer, incluso cuando fue asesinada por un varón, en este caso varios.

Es que el tema migratorio en Chile, al igual que en el resto del mundo, sobre todo en Occidente, causa controversia y división. Entonces la empatía con los agresores tiene un arraigo político. Varios presentadores televisivos que cuestionaron la postura de la ahora expanelista Trondeau equipararon las torturas sufridas por los presos con aquellas perpetradas durante el gobierno de Pinochet y anunciaron temer volver a esos tiempos.

No obstante, la indignación que expresó Trondeau no fue por la nacionalidad de los agresores ni con tintes político, sino por sus actos.

Pero la retórica políticamente correcta, no opera así. Califica a las personas no por cómo actúan sino por su pertenencia a grupos privilegiados u oprimidos, como la lucha de clases del marxismo. Esto puede devaluar la vida de una persona o darle más protagonismo, según las circunstancias.

Del otro lado de la cordillera la situación es similar, hay temas que se vuelven tabú. “Aunque son casos diferentes, convergen”, dijo el periodista argentino Álvaro Zicarelli para PanAm Post.

En medio de la campaña por la despenalización del aborto, la presentadora televisiva Amalia Granata manifestó su postura en redes sociales y le costó el trabajo inmediatamente.

Pues el proyecto de ley para que el aborto sea no solo legal sino que sea financiado por impuestos ciudadanos, practicado en hospitales públicos y que las instituciones privadas, tanto hospitales, clínicas y aseguradoras no puedan negarse, se respalda bajo la premisa que es una emergencia sanitaria.

Por ello, la presentadora planteó en redes sociales que si en realidad el motivo es para salvar la vida de mujeres, entonces la causa debería abocarse a la prevención del cáncer de mama, ya que cobra más vidas femeninas en Argentina y resaltó que las activistas que exigen la despenalización del aborto(de pañuelo verde), no lo hacen. Por eso pide coherencia.

Sin embargo, este gesto fue tomado como fuera de lugar, ya que poco antes la hija de una celebridad falleció por cáncer de mama.

Pese a estar en desacuerdo con Granata,  Zicarelli, fiel a su pensamiento liberal, defiende la libertad de expresión incluso de quienes piensan distinto.

Pues, mientras Amalia Granata sostiene una postura provida, contra el aborto, el periodista es defensor del aborto legal; y agrega “sin demoras”, ya que el proyecto de ley sigue bajo discusión en el Senado por los inconvenientes legales que genera, en vista que la Constitución Argentina garantiza el derecho a la vida desde la concepción.

A través de redes sociales y por medio de una entrevista radial, explica que el despido de Amalia deja un antecedente nefasto, pues sus declaraciones fueron a título personal y fuera de horario laboral. Por tanto, no representaba a su empleador ni estaba cometiendo una falta hacia su trabajo.

Y aunque las posturas puedan variar, la información compartida por Granata no es incorrecta.

De acuerdo al Instituto Nacional del Cáncer, “5400 mujeres mueren por año a causa del cáncer de mama, el cáncer que más vidas femeninas toma”. Según, la Asociación Civil de Lucha Contra el Cáncer de Ovario, “se producirán 18.000 nuevos casos por año (17,8% del total de incidencia de cáncer en Argentina)”.

Luego de Uruguay, “Argentina es el país de América con la tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama ( 20,1 y 24,3 defunciones cada 100.000 mujeres respectivamente) y “el cáncer de mama es el cáncer de mayor incidencia en mujeres (74 casos por cada 100.000 mujeres)”.

“Para el cáncer de mama la detección temprana es fundamental, ya que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90% de probabilidades de curación”, agrega.

Mientras tanto, el aborto ha provocado 43 muertes en el último año evaluado por la Dirección de Estadística e Información de la Salud, o sea 0,025% de las muertes femeninas.

Al final, tanto las comentaristas como sus críticos, aducen defender a los indefensos, lo que cambia es el foco. En el caso de ellas a los no nacidos y a las mujeres asesinadas y sus detractores a los presos vejados en prisión y las mujeres que mueren por abortar.

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