Cómo los montajes fotográficos prolongan la inestabilidad en Chile

Las protestas en Chile que exigen un "cambio de sistema", alegando que hay represión y despertando fantasmas de la dictadura militar, ya superaron los dos meses

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El uso de imágenes de manifestantes posando frente a las fuerzas del orden han servido como propaganda para perpetuar la inestabilidad en el país suramericano. (EFE)

Las imágenes que se han transmitido desde Chile han conmovido al mundo entero, dada la presunta represión masiva que muestran. El presidente Sebastián Piñera denuncia que se trata de un operativo internacional en su contra y que la prensa ha usado fotos armadas para avivar la agitación social.

Por más de dos meses las calles de Chile han estado tomadas por manifestantes que destrozaron el transporte público que exigen sea más barato. La destrucción le ha costado 23 vidas, al menos 150 000 empleos y un gasto superior a los 4,5 millones de dólares de reconstrucción a los chilenos. Y si los manifestantes logran su cometido podrían incluso reescribir la Constitución.

Pero la evidencia no concuerda con los reclamos de los manifestantes. El Parlamento de Chile absolvió mayoritariamente a Sebastián Piñera y declaró que no hubo atropellos a los derechos humanos, y tampoco se irrespetó la Constitución, como lo afirmaban los parlamentarios del Partido Comunista.

Piñera acusa a gobiernos extranjeros de intervenir en Chile e impartir denuncias falsas

Quienes sí han irrespetado la Carta Magna son los diputados del Partido Comunista y el Frente Amplio que podrían ser destituidos por «incitar la alteración del orden público».

Pero no actúan solos. “Nuestra izquierda local no tiene esa capacidad”, dijo René Barba, concejal de la municipalidad de Lo Barnechea, de la capital chilena, durante su paso por Miami, EE. UU., donde busca respaldo frente al avance del proyecto socialista en la región.

Para Barba la “violencia” en Chile “solo nos lleva a pensar que aquí está la mano del castrochavismo”, “es probable que esté buscando la prosperidad”, pues los regímenes de los Castro y Nicolás Maduro —aseveró— “necesita(n) recursos y nuestro país tenía un desarrollo que ahora no vemos”. Es decir, “quieren ordeñar la vaca”.

Incluso el presidente de Chile Piñera destacó que la información que se ha viralizado sobre lo sucedido en Chile desde el 18 de octubre, fecha en la que se desataron las protestas, tiene un objetivo claro: cambiar «no solo al Gobierno, sino al sistema completo». Para lograrlo, alega que apelan a información falsa:

La campaña de desinformación, de montajes, ha sido gigantesca. Ha habido participación de gobiernos e instituciones extranjeras. Recibimos información de gobiernos amigos que nos dicen esto.

Aunque reconoce que han habido abusos por parte de las fuerzas de seguridad, insiste que han sido «casos aislados de violaciones a los derechos humanos», pero que «muchos de los videos viralizados no corresponden a la realidad, muchos son falsos, muchos son grabados fuera de Chile».

La prensa estatal rusa ha difundido noticias demostrablemente falsas

Piñera afirma que las supuestas noticias falsas «vienen muchas de Rusia» y «otros países de Europa Oriental». Una búsqueda rápida en redes sociales muestra al portal estatal ruso RT (Russia Today) publicando información falsa, como que en Chile sigue vigente la Constitución de Pinochet, cuando su firma fue reemplazada por el expresidente Ricardo Lagos, que pertenece a la izquierda chilena.

También mencionó el mito de desigualdad que supuestamente sufre Chile, el país con el mayor salario mínimo de Sudamérica, donde el 8,36 % de la población está en la pobreza. Además, no toma en consideración que desigualdad no es antónimo de pobreza. Al contrario, en Venezuela, por ejemplo, hay más igualdad, pues el 87 % de la población es pobre.

La prensa oficialista rusa alega que el motivo de las protestas fue por el aumento del pasaje del metro. Si fuese así, habría habido protestas masivas durante el Gobierno de Michelle Bachelet. Entre 2014 y 2017 hubo cinco aumentos del precio del metro durante el segundo Gobierno de Bachelet. El aumento inicial se dio en los primeros tres meses. En total, subieron 80 pesos los pasajes, lo mismo que intentó aumentar Piñera en octubre de 2019.

De acuerdo con el director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, Axel Kaiser, «el tamaño del Estado ha crecido prácticamente un 50 % en la última década, década y media y los servicios son cada vez peores. Estos impuestos no solo los pagan en buena medida la gente de mayor ingresos, también las personas de clase media y los que tienen menores ingresos, para recibir a cambio servicios públicos deficientes por decirlo suave».

Esto incluye ambas gestiones de Bachelet, cuyo Gobierno dejó en marcha el cambio de Constitución que la izquierda chilena todavía quiere modificar. Para justificar dicho cambio constitucional, los medios aliados a la izquierda política buscan instaurar la narrativa que el país está volviendo a una dictadura militar y por tanto se debe eliminar a la Constitución de Pinochet, pese a que prácticamente ya no existe.

Por ejemplo, Inna Afinogenova, corresponsal rusa de RT, adjudica una decena de muertos a la represión. Cuando en realidad la mayor causa de las muertes en las protestas ha sido producto de asfixia y quemaduras durante los saqueos de supermercados y fábricas.

A través de redes sociales es posible ver las fotos en medio de las protestas, donde activistas posan con las manos arriba, con el fin de agravar el dramatismo y los carabineros pasan al lado. Se puede observar cómo estas fotos armadas luego aparecen en las tapas de diarios internacionales como si se tratase de represión contra los manifestantes chilenos.

Diputados de izquierda, como Giorgio Jackson, hacen hincapié en estas imágenes. Pese a que muchas ya han sido desmontadas. Incluso aquellas que no se limitan al caso chileno, sino que buscan apelar a la sensibilidad de Navidad y representan a tres presuntos migrantes en la frontera entre México y EE. UU. como Jesús, José y María. Buscan desprestigiar a Donald Trump como aliado de Piñera. Pero en realidad se trata de una imagen de Argentina en el 2013, cuando una mujer dio de lactar a su hijo a través de una reja en medio de una zona tomada por movimientos de okupas.

Chile ha deportado a más de 100 extranjeros involucrados en saqueos y con permanencia ilegal

La participación de extranjeros en las protestas no se limita a la prensa. La mañana del pasado viernes 13 de diciembre Chile expulsó a 56 extranjeros que permanecían de forma ilegal en el país, 12 de ellos acusados de haber participado de los saqueos y el vandalismo que atentó contra la economía durante las manifestaciones «contra el sistema» impulsadas por la izquierda que empezaron el 18 de octubre.

«Chile tiene las puertas abiertas para recibir a los migrantes, pero lo que no se puede permitir es que vengan a hacer este tipo de actos», afirmó el director general de la Policía de Investigaciones (PDI), Héctor Espinosa.

Lo mismo dijo Felipe Guevara Stephens, intendente de la región metropolitana, quien le dio la bienvenida a quienes quieren contribuir, colaborar, trabajar y generar mejores condiciones para todos, no a aquellos que llegan al país a destruir y a vandalizar.

 

A mediados de noviembre 50 extranjeros fueron deportados, 30 de ellos cubanos, 9 venezolanos y al menos un boliviano, «por protagonizar saqueos (…) por estar involucrados en desórdenes, atentar contra la autoridad y levantar barricadas», dijo el Gobierno de la localidad de O’Higgins en un comunicado.

El mismo representante especial de Estados Unidos para la crisis en Venezuela, Elliott Abrams, indicó que “comienzan a abundar las pruebas de que hay un esfuerzo por parte de los regímenes en Cuba y Venezuela para exacerbar los problemas que está padeciendo Sudamérica”. Esto hace eco de lo dicho por Piñera sobre gobiernos extranjeros respaldado en la izquierda chilena, cómplices de la desestabilización de la democracia.

Carabineros demostró que el Instituto Nacional de Derechos Humanos presenta denuncias falsas

Como evidencia, quedó al descubierto que al menos 12 de los supuestos 28 desaparecidos que el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) denunció ante la Fiscalía como víctimas de Carabineros, nunca salieron de sus casas.

Las personas que el INDH pasó por víctimas exigen que sus nombres sean retirados de las listas de desaparecidos. De los 18 restantes, seis estuvieron detenidos por un periodo corto y luego liberados, cuatro fallecieron en los incendios provocados durante los saqueos, los demás todavía no han sido rastreados.

Según Carabineros, “no se ha podido realizar indagatoria alguna, puesto que en la búsqueda de información en las diferentes bases de datos que maneja Carabineros, los datos proporcionados por el INDH no existen en los sistemas”.

A lo largo de veinte días Carabineros acudió casa por casa para verificar la identidad de los presuntos desaparecidos y revisó más mil partes policiales. Dadas las pruebas, se descartó la presencia de “detenidos desaparecidos”.

Ante lo cual, el presidente Piñera asegura que en Chile ha habido una «campaña de desinformación y de montajes gigantesca» desde el inicio de lo que él llama «una ola de violencia criminal que no respeta nada ni a nadie».

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