Venezuela: postergan elecciones en fallido intento para “legitimarlas”

El chavista Consejo Nacional Electoral anunció que los comicios quedarán para la "segunda quincena" de mayo en el marco de la firma de un "supuesto acuerdo de garantías"

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El CNE quiere busca “vender” un supuesto acuerdo de garantías, que continúa vulnerando la Constitución venezolana. (Twitter)

El chavista poder electoral en Venezuela representado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió postergar los comicios presidenciales para la segunda quincena del mes de mayo; esto como una nueva “jugada” para beneficiar al régimen y tratar de aparentar unas supuestas elecciones democráticas.

A pesar de que el CNE y el régimen de Nicolás Maduro no cumplirán con las condiciones innegociables presentadas por la oposición venezolana, la dictadura vuelve a mover sus fichas y habla de que con la nueva fecha electoral se cumplirán “más amplias garantías constitucionales”.

En rueda de prensa, la principal rectora del CNE, Tibisay Lucena habló de un acuerdo firmado e invitó a más organizaciones políticas a postular nuevos candidatos. También informó que a la par de las presidenciales se escogerán los Concejos municipales y los Consejos Legislativos.

El documento solo habría sido firmado por los partidos Avanzada Progresista de Henri Falcón, MAS, y el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Pero la verdad es que el anuncio de postergar las elecciones presidenciales forma parte de un intento del régimen de legitimar el proceso electoral que ha sido rechazado por la comunidad internacional; esto, por no existir las condiciones democráticas para elegir a un nuevo mandatario en Venezuela.

Ya la comunidad internacional se pronunció; desde el Grupo de Lima, conformado por 14 países, pasando por Estados Unidos, la iglesia venezolana y la Unión Europea, han dicho que no reconocen la convocatoria electoral, por lo cual tampoco reconocerían los resultados, sea quien sea el ganador.

Pero ahora el CNE quiere busca “vender” un supuesto acuerdo de garantías, que continúa vulnerando la Constitución venezolana.

El supuesto “acuerdo” señala una serie de promesas y compromisos ambiguos que no establecen claramente los nuevos cambios; por ejemplo, se compromete a reabrir el registro electoral en el exterior pero no hay detalles sobre cómo será el proceso y si eliminarán como debe ser, todos los obstáculos y requisitos que estaban exigiendo a los venezolanos en el exilio.

El documento hace mención también a un supuesto “acompañamiento de observación electoral” pero no precisa si permitirá que organismos como la OEA sean garantes de los comicios.

Dice que “los centros nacionales de votación serán reinstaurados a sus lugares originales”, pero no establece cuáles ni cuántos son, luego de que para las pasadas elecciones mudaran sin motivo alguno cientos de centros de votación para perjudicar a la oposición.

Entre otras cosas, se mantiene la anulación de la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), del partido Voluntad Popular (VP) de Primero Justicia (PJ); así como la inhabilitación de sus principales líderes.

Asímismo se mantienen las mismas autoridades del Consejo Nacional Electoral que han favorecido durante años al chavismo para otorgarles victorias ficticias.

Analistas políticos, sociedad civil y periodistas repudian el anuncio del CNE, no solo por el intento de legitimar unas fraudulentas elecciones sino por la intención de presionar para que otros dirigentes se sumen a la convocatoria.

“Esta medida del CNE está dirigida exclusivamente a la MUD para ver si en 48 horas se deciden. Al Gobierno le interesa que todos participen para mostrarlo ante la comunidad internacional”, señaló al portal digital Efecto Cocuyo, el politólogo Leonardo Morales.

Y es que con esta firma de un acuerdo que mantiene el fraude, Henri Falcón, uno de los candidatos a la presidencia queda en evidencia ante el mundo como un colaboracionista; esto, porque sabe que no existen las condiciones y aún así se postula y plasma su rúbrica avalando unas elecciones írritas.

Las reacciones no se hicieron esperar, la diputada venezolana Delsa Solórzano, expuso su repudio ante el anuncio: “de este candidato no saldrá nada nuevo”, en referencia a Falcón.

Enrique Aristiguieta, férreo opositor a la dictadura también señaló que el problema no es el cambio de la fecha sino cómo se llevarán a cabo las presidenciales.

Cabe destacar entonces que quienes se postularon y sobretodo, quiénes firmaron el documento del CNE,  solo le seguirán el “juego” al régimen para intentar legitimar unas elecciones sin garantías democráticas, pues quien salga electo no será reconocido en más de 50 países del mundo.

Lo más importante es que todos saben que perderán las elecciones ante Nicolás Maduro; y que la mayoría de la población no participará en los comicios.

Henri Falcón, la principal pieza de Maduro

Falcón fue quien firmó el documento y se “autodenomina” opositor al régimen; sin embargo, sus acciones dejan en evidencia que solo juega a favor de la dictadura.

 Nicolás Maduro necesitaba un supuesto contrincante para intentar demostrar ante el mundo que los comicios tienen un “toque democrático”, un candidato que haga aparentar que las elecciones en Venezuela son “normales”; y para ello surgió la postulación de Henri Falcón, un exchavista y supuesto “opositor” de dudosa credibilidad y peor reputación.

Falcón, quién formaba parte de la MUD, decidió contradecir a la oposición y a la mayoría de la población venezolana y el mundo; está dispuesto a ser cómplice de la parodia electoral que el chavismo orquestará a finales de abril. Nadie en su sano juicio se lanza a unos comicios sabiendo que va a perder, a menos que busque beneficiar al régimen.

Cabe destacar que el exchavista dejó de ser gobernador en octubre de 2017, cuando se postuló para su reelección y perdió ante la exministra Carmen Meléndez, en unas elecciones plagadas de un fraude demostrado, y hoy busca legitimar una vez más tanto al chavista CNE como a la dictadura disfrazando de “democracia” unos comicios con “actores impuestos”.

Elecciones de mentira

Así como el “socialismo del siglo XXI” se ha convertido en una “dictadura moderna”, el modo de hacer trampa y ensuciar un correcto proceso de votación también se ha llevado a cabo de forma “moderna”.

El oficialismo se ha valido del populismo puro: a través de chantajes a los estratos más pobres ha logrado obtener votos. La estrategia es comida a cambio de votos.

A esto se suma el famoso programa “uno por diez” donde cada militante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está obligado a llevar a diez personas a la fuerza a que ejerzan su voto a favor del chavismo.

Por otro lado, de la mano con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia el oficialismo ha logrado inhabilitar a los principales líderes opositores, aquéllos que considera una amenaza y que podrían causarle una derrota electoral.

Otra medida fraudulenta de la mano del CNE, se basa en la eliminación, sin explicación, de al menos 17.000 electores; esto sucedió para los comicios regionales del 2017 y podría repetirse para estas presidenciales; situación que podría sumarse a la reducción de mesas de votación para complicar aún más el proceso.

A estas trampas se suma la reubicación a última hora de los centros de votación; la eliminación del uso de la tinta indeleble y el captahuellas; además del ventajismo constante y descarado por parte del oficialismo.

No se puede olvidar la desmotivación de los electores que no están de acuerdo con votar con un CNE que se inventó unas cifras cuando se eligió la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC); números que fueron desmentidos por Smartmatic, la empresa que estaba encargada de totalizar los votos. Fue Smartmatic la que detectó millones de votos falsos en la Constituyente y que por primera vez en la historia de Venezuela confesó que hubo fraude. El CNE no tuvo nunca cómo demostrar que el chavismo obtuvo 8.000.000 de votos.

Lo mismo sucedió en las recientes elecciones regionales en las que el candidato de oposición Andrés Velásquez mostró pruebas que correspondieron a 46 actas electorales de varias mesas de votación, donde el CNE modificó las cifras para robarle el triunfo.

Es evidente que el fraude electoral ha estado latente desde hace muchos años, pero recientemente se ha efectuado de manera descarada y visible.

Si a todo esto le sumamos el amedrentamiento que existe por parte de grupos armados del chavismo en el momento de las elecciones, a la doble cedulación que permite ilícitamente el doble voto, más la desconfianza que ha generado el CNE; se puede decir que en Venezuela no hay condiciones electorales y que la victoria de Nicolás Maduro será inminente a pesar de no contar con el apoyo de la población.

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