Lo que dejó el debate presidencial en Argentina

PanAm Post analiza el desempeño de los candidatos a la Casa Rosada para las elecciones del 27 de octubre

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Alberto Fernández, bastante atacado, sobrevivió sin nombrar a Cristina. Macri no pudo dar el batacazo y Lavagna quedó totalmente desdibujado. Espert, el más sólido. (Efe)

Anoche se realizó la primera edición del debate presidencial de Argentina en la provincia de Santa Fe. Fue la primera vez que todos los candidatos tuvieron que hacerse presentes por una legislación nacional. Mauricio Macri, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión, José Luis Espert y Nicolás del Caño presentaron sus propuestas en un acontecimiento que, afortunadamente, llamó la atención de todo el país.

Aunque tuvo momentos interesantes, todos los candidatos mostraron un juego conservador y no corrieron grandes riesgos para evitar algún traspié. Esta estrategia seguramente jugó en favor de Fernández, que ganó por amplia diferencia las primarias de agosto. Macri resistió bien los embates, pero no pudo dar el batacazo en el escenario y sigue apostando a las manifestaciones callejeras en la campaña del «sí se puede». Alberto, que era el candidato que tenía más para perder, sobrevivió al desafío. Lavagna, que debía aprovechar la oportunidad para posicionarse como la opción no kirchnerista para el balotaje, quedó completamente desdibujado.

Mauricio Macri

El candidato del oficialismo fue, lógicamente, el que más ataques recibió. Sus argumentos pasaron por la herencia del kirchnerismo y las mejoras en materia de relaciones internacionales. Reconoció que revertir la crisis económica fue más difícil de lo que pensaba, pero se escudó en los problemas estructurales del país en los últimos 70 años. Con el único que confrontó fue con Alberto Fernández, al que le recordó sus críticas fatales a la expresidente Cristina Kirchner, luego de que abandonara su Gobierno en 2008. «Alberto Fernández dijo que yo destruí la economía, pero antes había dicho que la que había destruido la economía era Cristina», lanzó Macri en una de sus intervenciones.

Alberto Fernández

Insistió con su estrategia de moderación y prometió que trabajará para pagar la deuda externa. Pudo evitar hacer referencia a su compañera de fórmula y buscó mostrarse como un candidato independiente. Todos sus ataques fueron para Macri, al que acusó de estar desconectado de la situación económica del país. Adelantó que con él pueden venirse medidas «ortodoxas o heterodoxas». Es decir, una vez más el peronismo puede llegar a ofrecer cualquier cosa y habrá que esperar para saber qué tiene en mente el candidato con más posibilidades.

Roberto Lavagna

A los 77 años, el veterano economista no pudo aprovechar una oportunidad única para posicionarse con posibilidades para ingresar al balotaje. Aunque salió tercero lejos de Macri, un Lavagna agresivo y con determinación podía venderse como la única oportunidad para derrotar a los Fernández, dado el rechazo con el que cuenta el Gobierno. Aunque su equipo de campaña busca instalar la idea de «Lavagna al balotaje», su tono tranquilo y sereno, por cuestiones vinculadas a su edad y estilo, hicieron que quedara deslucido en los intercambios.

José Luis Espert

Probablemente el postulante más sólido de la jornada. Disparó contra el macrismo y el kirchnerismo: responsabilizó a Alberto del desastre 2003-2015 y a Macri «por dejar al kirchnerismo a las puertas del gobierno otra vez» por su mala gestión económica. Pidió reducir impuestos y abrir la economía al mundo. Se animó a la propuesta más jugada de la noche: arancelar la universidad pública para subsidiar exclusivamente a los estudiantes que no cuentan con el dinero necesario. Fue el más duro con la dictadura de Nicolás Maduro y llamó abiertamente a sacarlo del Palacio de Miraflores.

Juan José Gómez Centurión

Su condición de excombatiente de Malvinas forzó a que todos los candidatos (con excepción de del Caño) hicieran importantes referencias a la soberanía argentina sobre las islas. Insistió, probablemente demasiado, con su posición en contra del aborto. El candidato sacó el tema en muchas oportunidades, perdiendo tiempo valioso para tocar otros tópicos, a pesar que desde un primer momento había dejado clara su posición. Gómez Centurión y Lavagna fueron los menos eficientes en el manejo del tiempo: en varias oportunidades les sobraron y les faltaron segundos, dejando silencios prolongados o sufriendo al micrófono apagado en medio del desarrollo de una idea.

Nicolás del Caño

El joven diputado de izquierda fue el único sin corbata. Dejó clara su posición en favor del aborto y mostró su pañuelo verde, pero no volvió a la cuestión, a diferencia de Gómez Centurión. Sus ataques fueron en dirección a Macri y a Fernández, buscando el voto de izquierda que pueda ir hacia el Frente de Todos para evitar la reelección del presidente. Utilizó una intervención para pedir «un minuto de silencio» por «los muertos de la represión en Ecuador«, lo que generó críticas de los analistas y burlas con memes en las redes sociales. Sufrió el embate de Espert por todas las tragedias que generó el socialismo a lo largo de la historia en el mundo, pero decidió no contestar la cuestión.

Las tres chicanas

Macri, bastante apegado al guion, se guardó un dardo para su competidor directo hacia el final de una intervención. El presidente aprovechó un comentario de Axel Kicillof (candidato a gobernador de Buenos Aires por el kirchnerismo) acerca de los supuestos vendedores de droga que se dedican al narcotráfico porque «se quedaron sin trabajo» y chicaneó con eso: «Me imagino que Kicillof va a hacer una narcocapacitación en las escuelas».

Otro comentario subido de tono fue del izquierdista del Caño, que acusó al presidente Macri de servir a los intereses de Estados Unidos en su política internacional. En la intervención donde se discutió el asunto, lo calificó de «lamebotas». Macri decidió no contestar el agravio.

Uno de los comentarios más divertidos de la noche fue el de Fernández, que, aunque es el candidato del kirchnerismo, sigue haciendo guiños a los liberales críticos de Macri. El candidato del Frente de Todos ya había bromeado con la idea del «liberalismo progresista» y la última semana dijo que en el macrismo no eran liberales, sino «crueles mercantilistas«. Anoche mandó a Mauricio Macri a leer a Juan Bautista Alberdi.

El próximo domingo (último fin de semana antes de las elecciones) se realizará la segunda edición del debate en la Universidad de Buenos Aires en la sede de Derecho.

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