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¿Renunciará Nicolás Maduro?

Por: María Teresa Romero - @mt_romero - Feb 6, 2015, 12:01 pm
El sucesor del extinto Hugo Chávez no posee la experticia ni el liderazgo para sortear la crisis heredada. (Cubahora)
El sucesor del extinto Hugo Chávez no posee la experticia ni el liderazgo para sortear la crisis heredada. (Cubahora)

EnglishLa profunda crisis estructural por la que atraviesa Venezuela se agudiza día a día y no muestra visos de mejoría. Muy por el contrario: el primer mes de 2015 no ha hecho otra cosa que exponer el calado donde ha llegado el país en materia de escasez de productos básicos de alimentación e higiene, inseguridad ciudadana, violación de derechos humanos, criminalización de las protestas, descomposición en las fuerzas policiales, por solo mencionar algunos aspectos de la crítica situación.

Todo esto hace que de nuevo se escuche en distintos estratos de la sociedad venezolana la posibilidad —y el deseo de muchos— de la renuncia de Nicolás Maduro a la presidencia de la república.

No son pocas las voces que se alzan con esta petición, principalmente los líderes políticos de la oposición venezolana, quienes ven en ella la única vía para comenzar a andar por el camino de un nuevo rumbo que garantice la reconstrucción de un país profundamente deteriorado y fragmentado, en el cual los valores más elementales de convivencia social, solidaridad y empatía han casi desaparecido, en medio de un aumento brutal de la criminalidad y desprecio por la vida, que ha llevado a colocar a Caracas como una de las capitales más violentas del mundo.

La precaria situación ha llevado a los venezolanos a un cansancio y decepción que apenas un 22% aprueba la actuación del presidente Maduro. Ello indica que incluso en el llamado “chavismo duro” —aquellos leales al proceso sean cuales sean las circunstancias— existe una opinión negativa del presidente, a quien hacen responsable del desastre por el que pasa el país.

Si bien es cierto que la culpa no puede enrostrársele solo a los casi dos años de “régimen madurista”, no es posible obviar que Nicolás Maduro no ha mostrado ni la experticia ni la habilidad necesarias para sortear la crisis heredada del difunto presidente Chávez, quien logró esconderla, y comprar países y conciencias nacionales, con la ingente cantidad de dólares provenientes del negocio petrolero.

No faltan razones ni hay que dar mayores explicaciones ante quienes, con justicia, reclaman una modificación de rumbo para Venezuela, que tiene necesariamente que pasar por un cambio de presidente, visto que el actual no tiene la más mínima intención —ni puede, por presiones internas y también por presiones externas de Gobiernos y grupos ilegales aliados— variar la ruta que ha trazado para el país: el socialismo neocomunista al estilo del régimen castrista cubano. Para muestra, entre otras muchas, la reciente intervención de la mayor cadena de farmacias del país, Farmatodo.

Pero, ¿es una realidad posible o cercana la renuncia del presidente venezolano? Desde el punto de vista legal lo es, por cuanto está claramente prevista en la Constitución de 1999, aquella redactada a la medida y deseos del extinto Hugo Chávez. En su artículo 233 prevé la ausencia del presidente, por muerte o por renuncia, y describe claramente los siguientes pasos a cumplir para llenar este vacío, y respetando algunos lapsos, concluye con la convocatoria a nuevas elecciones.

Sin embargo, una renuncia del presidente venezolano, que no un golpe de Estado —no sólo indeseable sino improbable, aunque Nicolás Maduro lo invoque cada día y de ello culpe a todo opositor nacional e internacional— , no puede darse sin la anuencia y apoyo del sector militar. La historia latinoamericana lo enseña ampliamente y así ha sucedido en nuestro país numerosas veces, como sucedió en 1958 con la salida del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Ciertamente, es difícil que la actual cúpula militar se decida a hacerlo renunciar. Por una parte, todo el sector ha sido muy halagado con prebendas y poder desde los tiempos de  Chávez y ahora más aún con Maduro, quien al ser civil se ha sentido en la necesidad de comprar lealtades y complacer aún más a este importante grupo.

Por otra parte, quien controla ese sector es el capitán Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional, y si bien analistas aseguran que tras las apariencias no tiene buena relación con Maduro, no está en la mejor posición para presionarlo a renunciar.

Cabello se ha ganado el repudio de buena parte de la población venezolana y sobre él pesan cantidad de denuncias —hasta de su propio exseguridad, Leamsy Salazar— sobre su supuesta vinculación con el narcotráfico y de ser el líder del denominado “cártel de los Soles”.

Por último, hay que tomar en cuenta que existen denuncias de que el sector militar está infiltrado y hasta depende del Gobierno cubano de los hermanos Castro, quienes seguramente tendrán un gran peso político en una posible decisión de renuncia presidencial.

No obstante todo lo anterior, aún es posible que los mismos militares venezolano-cubanos se decidan a presionar a Maduro y que Venezuela logre de esa forma una transición democrática sin derramamiento de sangre. Es cuestión de tiempo y que se den algunas condiciones, tales como que el cuadro nacional ya descrito llegue a un punto insostenible y que la estrategia del populismo salvaje y “huida hacia adelante” de Maduro no le sirva más para contener el descontento popular.

Ello, junto a las presiones internacionales que crecen día a día —como bien lo expresa Oscar Arias en el periódico español El País— harían posible la renuncia presidencial.

María Teresa Romero María Teresa Romero

Periodista con Maestría y Doctorado en Ciencias Políticas, especializada en política internacional. Es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, escritora en varios periódicos venezolanos e internacionales, y autora de varios libros. Síguela en Twitter: @MT_romero.