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Constituyente de Maduro y ocho escenarios para una tragedia venezolana

Por: Guillermo Rodríguez González - Jul 26, 2017, 9:56 am
(Taringa)
Todo parece indicar que el domingo se llevará a cabo las elecciones para la constituyente de Venezuela (Taringa)

La apuesta del chavismo por la dictadura, la guerra civil de baja o alta intensidad y el aislamiento, pasa por una “elección” (mejor conocida como la asamblea constituyente de Maduro) tan evidentemente amañada que es indefendible fuera del universo cerrado de la propaganda y la censura.

Es casi imposible que al último momento difirieran su constituyente e incluso la suspendan en un acuerdo político de último minuto. Profundizaría fracturas en la variopinta alianza por el totalitarismo socialista que gobierna Venezuela. Pero también dividiría y desmovilizaría a la oposición.

El chavismo mantendrá el control vertical de su constituyente comunal. Sin importar cuantos votantes reales, cuantos forzados y cuantos repetidos o inventados sumaren en el ministerio de elecciones al servicio de una dictadura. La constituyente será un plenipotenciario congreso del PSUV con mucho más de la mitad de los delegados elegidos a dedo desde la cúpula. Irónicamente, todo escenario de negociación sigue abierto a las posibilidades de la dictadura.

La asamblea constituyente plenipotenciaria, estará tan rastreramente al servicio de la dictadura como sala constitucional del politizado máximo tribunal. El propósito inmediato de esa constituyente soviética es la paz revolucionaria. Es decir, la dictadura con poderes ilimitados. No se trata simplemente de hacer una nueva constitución a la medida de la dictadura. Más importante incluso es para la minoría que se aferra al poder ejercer el poder supremo contra la constitución vigente.Decretar arbitrariamente en materia administrativa, judicial y legislativa a capricho y por esa vía destruir toda resistencia –empezando por cualquier disidencia interna– a la dictadura. Pero, si la dictadura decidiera ordenar a su constituyente disolverse sin decretar nueva constitución por negociaciones con factores externos e internos. La mayoría disciplinada de delegados del partido en ese congreso partidista denominado constituyente, obedecería.

La variable fundamental es si entre los jefes políticos de la minoría que apoya la dictadura prevalecerá el radicalismo ideológico de corto plazo o el pragmatismo político de mediano y largo plazo. Ambos orientados al mismo objetivo, la dictadura totalitaria socialista. Pero no con los mismos tiempos ni por los mismos medios. Los radicales consideran que este es momento del salto al totalitarismo, el exterminio de toda oposición, y la institucionalización de la dictadura con su marco legal a la medida. Entre ellos hay algunos temen ser las cabezas de turco en negociaciones que involucran fuerzas externas, aliadas y contrarias, muy poderosas. Otros son pragmáticos porque  creen que las condiciones no son las adecuadas para asumir la guerra civil de baja o media intensidad inevitable en el salto a la dictadura. Apuestan a negociar la entrega del gobierno sin entregar todos los resortes del poder. Para reiniciar el mismo camino en mejores condiciones futuras. Entre tales extremos, hay diversas posibilidades por las que se inclinan unos u otros.

Si prevalecen los radicales rojos, hay tres escenarios posibles con  la constituyente:

1) Que el conflicto de baja o media intensidad escale a conflicto armado en toda regla, lo que puede llevar al colapso completo y un Estado fallido; a la institucionalización de la dictadura estable, mediante la represión, miseria, hambre y aislamiento internacional; o a una negociación política, un gobierno de transición y unas elecciones generales.

2) Que el conflicto no decaiga ni escale y se instaure un semiclandestino gobierno paralelo neutralizando en mucho la constituyente. Y las fracturas internas del chavismo fuercen una negociación política real, gobierno de transición y elecciones generales.

3) Que el conflicto escale, pero manteniendose entre baja y media intensidad, logrando la dictadura el exterminio de la oposición y la institucionalización del totalitarismo.

 

Si prevalecen los pragmáticos rojos, dependerá de la fuerza con que negocie con ellos la oposición:

4) De establecerse un rápido dialogo para el que la oposición desmovilice toda protesta. Incluso disolviendo el gobierno la constituyente, se extendería en el tiempo la inestable dictadura actual. Prologando medidas de excepción. Postergando indefinidamente elecciones claves y concediendo elecciones regionales a una oposición dividida, debilitada y controlada.

5) De imponerse una negociación real debido a que se mantengan protestas constantes a pesar de la brutal represión. Pueden ocurrir tres cosas:

A) o El escenario más temido por el chavismo, un golpe exitoso. Improbable porque la principal motivación para que quienes estarían en posición de lograrlo asuman tal riesgo, sería controlar directamente la negociación de un gobierno de transición y elecciones generales a cambio de fueros, inmunidades y privilegios. En tanto quienes pudieran tener otros motivos no estarían en posición de lograrlo.

B) o Que la confrontación política dificulte la gobernabilidad al punto de tornar  infructuosos los poderes absolutos de la constituyente. En medio de una escalada represiva progresaría una negociación en segundo plano que eventualmente conduciría a la distensión, un gobierno de transición y elecciones generales.

C) o Que el escenario anterior profundice una ruptura interna del chavismo ocasionando la disolución de la constituyente y la renuncia del dictador, forzando un gobierno de transición rápidamente pactado que no podría retrasar unas elecciones generales.

Las probabilidades estimables se dividen entre ocho escenarios. Cinco de los cuales conducirían, tarde o temprano, a negociaciones políticas reales, un gobierno de transición y unas elecciones generales. Un escenario en que la dictadura desmoviliza, divide y debilita la oposición mediante una falsa negociación para extender el tiempo su inestable poder presente. Dos en que el totalitarismo se impone por la fuerza de la represión, el hambre y el aislamiento internacional. Uno de colapso completo con Estado fallido. Y los cisnes negros. Escenarios que no podemos evaluar sino apenas imaginar. Los que no alcanzamos a imaginar. Pero pueden ocurrir.

Guillermo Rodríguez González Guillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.