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La revolución chavista devora a sus propios hijos

By: Guillermo Rodríguez González - Jun 5, 2017, 10:07 am
(Venezuela Analisis)
Ver lo que hizo de ellos la revolución en el poder asombra y escandaliza a quienes antes reclamaban su ausencia para ahora resentir su presencia. (Venezuela Analisis)

Las protestas que estremecen las calles de Venezuela se alimentan de la desesperación de una generación sin futuro. En la mira de la policía política, bajo infiltración y persecución de un poder inmisericorde, sujetos al riesgo de desaparición tortura y asesinato. Pero con la violencia de la desesperanza hecha desesperación, finalmente protestan los pobres, los morenos, los jóvenes de los barrios y los pueblos más miserables. Ver lo que hizo de ellos la revolución en el poder asombra y escandaliza a quienes antes reclamaban su ausencia para ahora resentir su presencia.

No podían ser diferentes a lo que son, los auténticos hijos de la revolución, los que han crecido bajo el poder chavista. Jóvenes que saben que no tienen más futuro que la miseria en un país cada día más aislado, pobre y violento. Quienes no tienen ni la esperanza de irse del país, o se pliegan sumisamente al poder por una bolsa de alimentos. O se lanzan a la calle a protestar contra la escasez, el racionamiento y los asfixiantes controles impuestos por quienes les han dejado sin futuro ni esperanza. Lo sepan o no –y lamentablemente muchos no lo saben– están protestando contra el socialismo al resistirse con desesperación a sus inevitables consecuencias.

Los que si lo saben son quienes gobiernan. Muestran la prisa esperable en quienes pretenden completar el totalitarismo cuando las nefastas consecuencias de su más de década y media en el poder son cada vez más claras. Ante la irrecuperable pérdida de apoyo electoral apelan a la ruptura del orden constitucional. Tras suspender elecciones indefinidamente convocan una espuria asamblea constituyente diseñada para que ese menos del 20 % que todavía les apoya se imponga permanentemente sobre la abrumadora mayoría que los repudia. Es institucionalizar la dictadura mediante una constitución soviética para Venezuela.  El común de políticos opositores no termina de elevarse a la altura del momento porque carecen de ideas radicalmente diferentes a las de los gobernantes para enfrentar la causa del mal. No les falta ambición, valor y sacrificios. Ni conocimiento del juego sucio. Pero el que la oposición política no deje de ser socialista en Venezuela, un país al que esas ideas hunden en la miseria y la violencia –aunque se explique históricamente– no deja de ser una paradoja trágica.

La creciente brutalidad de la represión no es simple urgencia. Intenta imponer el miedo sobre muchos más que sienten lo mismo que los que protestan. La brutalidad y el abuso del poder son invisibles para quienes ven a través del cristal de la propaganda de un gobierno del que dependen cada día más y al que han sometido su conciencia.

 

Llegamos al borde del abismo democráticamente gracias al infame adoctrinamiento que desde mucho antes de la llegada al poder de los actuales gobernantes adelantaron quienes ayer gobernaron como su versión moderada. Es bueno que noten que desde este punto el proyecto revolucionario es incompatible con la democracia política. Es razonable quien al borde del abismo se niega a dar un paso al frente. Quienes resisten el proyecto totalitario de Maduro en nombre de Chávez, como quienes se oponen al socialismo en nombre del socialismo, hoy coinciden en su propio interés con el interés general.

No es el momento de hacerle el juego por simple orgullo intelectual a quienes destruyen material y moralmente a Venezuela para imponer su revolución sobre un desierto de miseria y envidia. Los venezolanos hemos perdido lo poco que teníamos de República. En medio de la obscuridad que nos rodea necesitaremos la más pequeña luz de la que cada cual sea capaz para llegar algún día a recuperarla y rehacerla.

Algunos comienzan a temer más a los efectos empobrecedores de la revolución en el poder, que al poder del gobierno para aplastara quien se oponga. Es lo que está ocurriendo y seguirá ocurriendo.  Independientemente de cuándo y cómo se materialicen las protestas, las causas de los males que empujaron a los jóvenes a protestar seguirán ahí. Por un conjunto de ideas que únicamente pueden producir destrucción material y moral.

Que únicamente pueden venderse mediante la mentira y el miedo. En la ideología tras el chavismo no hay sino envidia y resentimiento. Para muchos Venezuela pasó el punto de no retorno en el totalitarismo de nuevo cuño.Es posible, como es posible que se desmorone rápidamente por sus contradicciones internas.

Aunque si cayera a corto plazo no será bajo su propio peso. Eso no significa que gobernará para siempre de llegar a superar el rechazo mayoritario que se le opone hoy. Lo que se intenta imponer sobre Venezuela es intrínsecamente inviable en el mundo moderno a largo plazo. Que tan largo sea ese plazo ha de preocupar a quien sabe que le toco en suerte sufrirlo. Mucho dependerá del que quienes están adquiriendo conciencia del verdadero origen de nuestros males sean cada vez más. Y que lleguen a entender la verdadera solución para recuperar en un futuro mejor la esperanza hoy perdida.

Lo que le ha robado el futuro a los Venezolanos, además de su propio gobierno, es una intelectualidad comprometida con las ideas que desde ese gobierno se imponen hoy. Intelectualidad que es parte de una efectiva red global descentralizada y espontanea cuyo objetivo y fe común es un  igualitarismo que desde finales del siglo XIX se autodenomina socialista. Eso se combate únicamente con una fuerza equivalente y de signo contrario. Tras los asesinatos, tortura, detenciones arbitrarias e incluso aleatorias, la censura solapada, la brutalidad desatada de fuerzas represivas oficiales y oficiosas que se lanza desde el poder en Venezuela hay una idea poderosa, una fe. No sólo errónea, sino maligna, y únicamente si llegamos a entenderlo nuestro trágico  periplo por infierno no sería en vano.

Guillermo Rodríguez González Guillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.

Se vienen cambios drásticos en la política de EE.UU. hacia Cuba: Congresista estadounidense

By: Karina Martín - Jun 5, 2017, 9:46 am
(Twitter)

El congresista republicano Mario Díaz-Balart afirmó que el gobierno estadounidense cambiará drásticamente la política hacia Cuba. Según informó el congresista, los cambios en la política hacia la isla caribeña no tararán otros seis meses; de hecho, se espera que los anuncios se realicen este mes de junio desde Miami, Florida. Lea más: Normalización de relaciones entre EE. UU. y Cuba con los días contados: Trump revertiría histórico acuerdo Obama-Castro Lea más: Nuevo intento del Congreso de Estados Unidos para eliminar restricciones de viaje a Cuba Funcionarios del gobierno norteamericano ya han anunciado que están en la recta final de las evaluaciones que se llevan a cabo sobre las políticas hacia Cuba, y que una vez se termine esta etapa anunciarán los cambios que se realizarán. Díaz-Balart también comentó que tanto él como el senador Marco Rubio (ambos partidarios de aumentar las exigencias a Cuba), están siendo escuchados por la Casa Blanca para llegar a acuerdos sobre las futuros cambios políticos. Por su parte, expertos analistas políticos consideran que el endurecimiento podría ser más significativo en las condiciones de comercio y viajes de turistas americanos a la isla. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); });   Sin embargo, también se esperan cambios en la solicitud de la extradición de los fugitivos estadounidenses que recibieron asilo político en el pasado por parte de Fidel y Raúl Castro. John Kavulich del Consejo Comercial y Económico de Estados Unidos ha comentado que “la administración de Trump ha estado lista desde febrero de 2017 para anunciar los cambios, pero temas no relacionados con Cuba han intervenido", y que la administración Trump promulgará “un aumento de la observancia de los viajes" así como "un enfoque en desalentar las transacciones con entidades controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de la República de Cuba". Los cambios que podrían dar marcha atrás a muchas de las medidas tomadas por la administración de Barack Obama, podrían costar millones de dolares a la economía estadounidense. Sin embargo, la presión sobre Trump aumenta de parte de la comunidad cubano-americana que votó por el mandatario y espera ver los resultados de sus promesas de campaña, en las que aseguraba que revertiría las políticas implementadas hacia Cuba por Obama. "Estoy de un 1.000 % seguro de que el presidente va a cumplir su compromiso", dijo el diputado Mario Díaz-Balart. "No tengo ninguna duda de que veremos en breve una política diferente". Fuentes: Cubanet; Cibercuba; Mundo Diario.

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