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Descifrando la estrategia totalitaria del chavismo en Venezuela

Por: Guillermo Rodríguez González - Feb 1, 2017, 1:17 pm
(Primicias) chavismo
El socialismo que puede existir cierto tiempo se limita al control gubernamental directo del sector estratégico, para el –directo o indirecto– del resto. (Primicias)

El socialismo es inviable en la realidad porque –como explicó Ludwig von Mises– no es posible una economía a gran escala sin cálculo económico. Es imposible el cálculo económico sin precios de mercado. No surgen precios de mercado sin propiedad privada, dispersa y plural de los medios de producción. Ni existe socialismo sin control centralizado de medios de producción. Ni pasará de ahí el que temporalmente exista hasta colapsar. Todo socialismo se reduce a la aspiración envidiosa de retorno a lo que la humanidad superaba a finales del paleolítico. Solo hay socialismo, o socialismos reales. Prolongados y costosos intentos de alcanzar lo inalcanzable. Economías en que prevalece el control central, directo e indirecto, del capital.

Las economías reales son mixtas. Parte del capital y trabajo en propiedad y con incentivos socialistas, parte en propiedad y con incentivos capitalistas. Para Lenin el socialismo empieza cuando el Estado controla los centros de comando de la economía. El sector estratégico.  La planificación central de la producción rara vez se extendió plenamente al consumo. Incluso los soviéticos retrocedieron ante el abismo. Indiferentes ante millones de víctimas, únicamente antepusieron a la ideología su propio poder. Pol Pot cayó al abismo negándose a verlo.

El socialismo que puede existir cierto tiempo se limita al control gubernamental directo del sector estratégico. Y a largo plazo colapsa. Gobiernos dueños de industrias dependientes del presupuesto y severa presión fiscal no hacen socialismos. Solo desperdicio de recursos y distorsión improductiva de economías capitalistas. Hay socialismo cuando el Estado toma el monopolio de los sectores estratégicos y planifica centralmente la economía. Medios del vetusto mercantilismo sirven al socialismo. Una economía centralmente planificada requiere poder político totalitario. Lo proclamen con orgullo o lo escabullen con vergüenza, sin una dictadura totalitaria el socialismo se arriesga a retroceder democráticamente por rechazo mayoritario a sus consecuencias. Suecia, presentada como ejemplo de socialismo bueno, se aproximó al socialismo sin adoptarlo realmente. Vistos los desastrosos efectos, desmontaran democráticamente aquello. Hoy Suecia es un modelo liberal capitalista.

Los marxistas reservarían el término comunismo al socialismo pleno que se les reveló inalcanzable. Y socialismo a cualquier infierno real que se limite al control del Estado sobre los medios de producción. Capitalismo de Estado denominará un socialista al socialismo que no apoye. Aunque Venezuela tiene una economía socialista desde 1974. Nacionalización de la industria petrolera –en un país petrolero– es estatización del sector estratégico dominante. Apenas en recientes encuestas el común de los venezolanos acepta que viven en socialismo, e identifican como comunistas a sus gobernantes. Con un sector privado secundario pero amplio y sin dictadura, el empobrecimiento que el socialismo moderado y democrático ocasionó la segunda mitad del siglo pasado fue lento. Los venezolanos disfrutábamos burbujas de capitalismo en el mar de socialismo moderado. Tras cuatro décadas de socialismo moderado acumulando empobrecimiento lento. Y 17 años de socialismo radical con empobrecimiento acelerado. Las burbujas reventaron y nuestra economía se parece más a Cuba. Sufrimos una dictadura socialista naciente.

 

¿Cómo pasó en un país que hace siete décadas era una economía desarrollada? Insistiendo en el socialismo, lentamente primero, y rápidamente después. Economía desarrollada y una de las monedas más solidas del planeta explican las décadas de socialismo requeridas para destruir esa economía y su divisa. Caídas cíclicas de precios del crudo con recurrentes crisis de un socialismo democrático incapaz de transformarse en economía de mercado, explican al socialismo radical alcanzando al poder. El período expansivo del ciclo en los grandes mercados y circunstancias propias del petrolero explican la larga bonanza que les permitió el reparto populista de renta. Hacían la economía más socialista mientras retrasaban efectos que ahora estallan juntos. Pero ¿cómo han podido estos aspirantes al totalitarismo mantener ese poder, sin caudillo ni petrodólares, tras la caída de los precios del crudo? Su apoyo mayoritario desapareció, por medios dictatoriales eluden las consecuencias políticas.

Los sostiene:

  • Un tribunal constitucional politizado anulando una mayoría parlamentaria opositora.
  • Retrasar y eludir el riesgo electoral.
  • Más presos políticos en otra escalada represiva.
  • Politizar el racionamiento de alimentos e imponer disciplina ideológica a la burocracia.
  • Tolerar cualquier corrupción que sirva a sus fines.

Hiperinflación y empobrecimiento les sirven. El totalitarismo es su objetivo. Su camino, la larga lista de improvisaciones, como el reciente sainete de los billetes de 100 bolívares. ¿Hay una estrategia coherente tras improvisaciones y torpezas? ¿Podemos explicar cómo alcanzan sus objetivos totalitarios? Pues sí, y es relativamente simple; como el Eudomar Santos de la emblemática telenovela Por estas calles su consigna es “como vaya viniendo vamos viendo”. Pretenden jamás entregar el poder evitándolo siempre a corto plazo; recientemente evitaron un referéndum revocatorio, anularon al Poder Legislativo, amagan con ilegalizar todos los partidos opositores y adelantar elecciones ellos solos. Pero también iniciaron un dialogo con la oposición socialista del que probablemente obtengan su anuencia al retraso de toda elección hasta el 2018.  ¿Y en el 2018? Pues como vaya viniendo irán viendo. Perdieron una elección parlamentaria y anularon al parlamento con un tribunal supremo reorganizado contra reloj. ¿Qué les impediría superar la elección, de una u otra forma, con semejante tribunal constitucional?

El resto de la receta es ideológica. Hace años explicaba en rueda de prensa la necesidad de traspasar la propiedad del subsuelo y la industria petrolera a la población con títulos de propiedad individuales. Tras refutar sus objeciones, una periodista chavista admitió que siendo incluyente y positivo, la revolución no podía adelantarlo por capitalista. Lo tenía claro: evitar medios capitalistas, mantener el poder por los medios socialistas un día a la vez, jamás entregar el poder y el largo plazo será socialismo. Cada sainete para mantenerse en el poder los acerca a su objetivo totalitario. Mientras mantengan el poder por esos –y jamás otros– medios, aunque la ruta sea imprevisible y sorprendente, el destino no podrá ser sino al abismo.

Guillermo Rodríguez González Guillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.